No era la última cena de Jesús ante la orden de ejecución del imperio romano. Tampoco es la cena de fin de año en emotivo convivio familiar. Era la “última cena” de los condenados a muerte en algunos estados de la Unión Americana. En los estados donde se aplica la pena capital daban la oportunidad, a los que iban a morir, de elegir el último menú que degustaríann en este mundo. Cabe decir que -si la tradición continúa- que generalmente, eran suculentos platos gurmé. Dentro de esta humanitaria, culinaria -y un tanto macabra tradición- sería una novedad que los aviones y “drones” teledirigidos para perseguir y eliminar a condenados políticos, llevaran además el último suministro de comida rápida para quienes van a ser ejecutados. La muerte es un tema común en los escenarios de guerra. Los soldados y gladiadores romanos expresaban su conocido saludo pre mortem al César: “Ave César, aquellos que vamos a morir te saludan”. Sin embargo, la confianza en la pena capital va en retroceso, como muestran las cifras. En 2013, 39 condenados a muerte fueron ajusticiados. Era la segunda vez en 19 años en que la pena de muerte se aplicaba a menos de 40 personas. Además, Maryland abolió esta condena posteriormente. Con ello ya eran 18 los Estados en los que no se aplicaría. De todos modos en los que sí prevalece: “¡Bon apetit, sombras!” para su última y exquisita cena de despedida… <“La Esfinge Desnuda” C. Balaguer-Amazon>