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La salud mental del adulto mayor y el suicidio en jóvenes

Hace poco, en España, antes de ser desahuciada, una pareja de adultos mayores prefirió quitarse la vida, morir juntos en su casa embargada, que morir en la calle. Pero eso es España, ¿y aquí en El Salvador cómo está la salud mental del adulto mayor? Lamentablemente, ya el suicidio lo vemos como algo natural, y eso opaca la salud mental del adulto mayor.


¿Qué estará pasando por la mente de tantos ciudadanos salvadoreños que han decidido quitarse la vida? Solo ellos lo sabrán. Jamás escribo estas líneas para juzgar; el peso de la cruz personal es diferente en cada persona. Lamentablemente, duele ver que un colega se quite la vida y, tras ello, lo único que se despierta es el morbo de hipótesis de múltiples causas ante el abatimiento de su mente y de su corazón. Puede que las razones sean pequeñas o grandes; sin embargo, eso no importa. El Salvador perdió a un buen ciudadano que, ante una situación desesperada, decide ponerle punto final a su vida.

Por otro lado, tenemos a un joven que, según se lee en redes sociales, grita antes de lanzarse a las llantas de un microbús que “ya no quería vivir”. Una familia salvadoreña pierde a un hijo; nada fácil. Sin embargo, poco a poco nos hemos vuelto indolentes: criticamos al suicida y hasta lo normalizamos; volteamos la mirada hacia otro lado para no “contagiarnos” del dolor.

Esta semana aparece en las redes sociales una joven que no pasaba de los treinta años y que se quitó la vida. Quizá el sinsentido que vive el mundo tenga que ver: un país con una vida más cara, con tanto consumismo, con tanta información y tanta desinformación. La pregunta que siempre me hago es: ¿cuál es la realidad de la salud mental en forma colectiva?

Creo que, si sumamos todos estos elementos, estamos ante un cóctel perfecto en el que, al momento justo de poner los pies en la tierra, la realidad para el ciudadano común es tan dura que, imagino, se siente acorralado y decide quitarse la vida. Decepciones, frustraciones, estar rodeado de personas tóxicas, ambientes laborales no saludables, calles, transporte y movilidad cargados de crisis de ansiedad: todo esto nos lleva a lo que vemos y a lo que vivimos.

El acceso a recibir una consulta con un psiquiatra o una atención psicológica ya es un primer paso, pero el uso indiscriminado de medicamentos es una realidad. De las cosas que más escucho es cómo el dinero escasea y la mente viene a ser nuestro verdugo, pues una vida llena de altos y bajos, de pobreza, de una canasta básica que no llena ni los mínimos requisitos, y el tráfico que termina de enloquecer a cualquiera, ¿serán acaso los agravantes y la sumatoria de los factores de riesgo los que llevan a muchísimos salvadoreños a quitarse la vida?

Pero es tal el tema del suicidio que nos han vendido la idea de que la vejez, acompañada de una jubilación, es un cuento de camino real. La realidad difiere mucho de esa fantasía, pues no existe una vejez fácil. Realmente, este tema de la vejez y la salud mental está momentáneamente olvidado; quedó en el pasado eso de llegar a la vejez y por las tardes tomar café. No: la realidad de una persona que trabajó por su cuenta no le espera una vejez solvente. Y aun empleados y trabajadores informales, incluso en la vejez, deben seguir con una vida en edad productiva y continuar cubriendo gastos de salud, alimentación, ropa, recibos varios y alquiler.

Hace poco, en España, antes de ser desahuciada, una pareja de adultos mayores prefirió quitarse la vida, morir juntos en su casa embargada, que morir en la calle. Pero eso es España, ¿y aquí en El Salvador cómo está la salud mental del adulto mayor? Lamentablemente, ya el suicidio lo vemos como algo natural, y eso opaca la salud mental del adulto mayor.

Este tema debe ser abordado por las autoridades pertinentes para asumir medidas que conlleven a detener la marcha y acercar la atención de la salud mental a cada rincón del país. Tener en paralelo, por grupos de edad, la atención en salud mental es necesario, pero debemos investigar más qué ocurre en nuestros adultos mayores y lograr que la sensibilidad y la empatía hacia otros sean una realidad, para que los problemas de salud mental no sean el pan de cada día.

Estamos en un país donde el 14.2 % de la población total son personas mayores de 60 años, lo que ronda aproximadamente los 900,000 salvadoreños. Por tanto, no debemos olvidar que el bienestar del adulto mayor tiene como clave la autonomía y la capacidad funcional, porque definitivamente no podemos seguir pensando solo en aumentar la esperanza de vida, sino en la calidad de vida al llegar a ella, que para el año 2025 es de 75.6 años en el caso de El Salvador.

Médico.

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