Envalentonado por el éxito de su operación militar en Venezuela, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenaza con nuevas acciones en otras partes del mundo.
Tras capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, junto con su esposa, Cilia Flores, y trasladarlos a una prisión en Nueva York, Trump parece estar inmerso en una espiral descontrolada de política exterior con una agresiva proyección imperial y cero respeto hacia el derecho internacional.
Sus seguidores del movimiento MAGA (Make America Great Again, Hacer a América Grande de Nuevo) están de fiesta, porque creen que la injerencia de Washington en los asuntos internos de otros países, pretendiendo actuar como el policía del mundo, será en efecto beneficiosa para la nación.
Solo que la mayoría de los estadounidenses no piensa lo mismo, según confirman diversas encuestas.
En el caso de Venezuela, por ejemplo, recientes encuestas de fines de 2025 y principios de este año muestran que entre el 63 y el 70 por ciento del público norteamericano se opuso a la acción militar. La Universidad de Quinnipiac informó una oposición del 63 por ciento, mientras sondeos realizados por la cadena televisiva CBS indicaron un 70 por ciento de rechazo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Después de la captura de Maduro y Flores, Trump volvió su mirada hacia el Ártico y expresó nuevamente su deseo de adquirir Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, manifestó la oposición del reino a los planes del Trump, mientras el 85 por ciento de los groenlandeses ha expresado que no desea formar parte de Estados Unidos.
La mayoría de la población estadounidense también se opone a la anexión de Groenlandia. Según sondeos recientes, el 73 por ciento no apoya la idea de Trump, y solo el 19 por ciento la respalda. En los dos partidos políticos principales, el descontento con el plan de anexar la mayor isla del mundo es notable: el 87 por ciento de los demócratas y el 60 por ciento de los republicanos están en contra. En el caso de Groenlandia, Trump no tiene ni siquiera la aprobación de su propio partido.
En cuanto a la hostilidad de Washington hacia Irán, encuestas recientes muestran que alrededor del 45 por ciento de los encuestados se opone a ataques estadounidenses contra la república islámica, mientras el 30 por ciento está indeciso. Solo una minoría, un 25 por ciento, está a favor de una acción militar.
En el plano interno, la ofensiva del gobierno contra la inmigración tampoco cuenta con el respaldo popular. Según un artículo del diario el Nuevo Herald que detalla la opinión del público sobre las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), un sondeo de la empresa internacional de análisis de datos YouGov, realizado en Estados Unidos a fines de 2025, encontró que el 60 por ciento de los encuestados afirmó que ICE arresta a ciudadanos estadounidenses, y solo el 6 por ciento dijo que nunca los arresta.
En la misma encuesta, el 50 por ciento de los entrevistados opinó que los métodos de ICE son demasiado violentos.
Trump aseguró que su campaña antiinmigrante se concentraría en los criminales. Pero según Associated Press, el pasado junio, de las 58.000 personas detenidas en instalaciones de ICE, más del 71 por ciento no había sido condenado por ningún delito.
La muerte de la norteamericana Renne Nicole Good el pasado 7 de enero, en Minneapolis, a manos de un agente de ICE, ha aumentado la oposición a las acciones de la agencia federal y ha desatado protestas multitudinarias en todo el país. Sin embargo, no cesan las redadas contra los inmigrantes y la represión militarizada de las protestas, especialmente en ciudades gobernadas por demócratas, a despecho de la opinión mayoritaria de la población.
Trump no se molesta en buscar la aprobación del poder legislativo a sus planes. De todas formas, gracias a la ventaja republicana en el Capitolio, tiene al Congreso en el bolsillo, y también al Tribunal Supremo, que está políticamente escorado a estribor. Trump está gobernando con una tendencia autoritaria, ignorando la regla de la mayoría, que es fundamental en una democracia. Pero el desdén del mandatario hacia la voluntad de la mayor parte del electorado puede costarle caro a su propio partido en las elecciones congresuales de este año, mientras la imagen de Estados Unidos se deteriora en el escenario internacional. [FIRMAS PRESS]
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso y La espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del COVID-19.