Hay tanto dinero mal gastado en el mundo que a veces uno se pregunta: ¿En qué debió haberse invertido? En educación, los recursos son escasos y las necesidades infinitas. Cada dólar mal invertido es una oportunidad perdida para un estudiante.
Un ejemplo es el programa “Una Laptop por Niño”. La idea era buena: cerrar la brecha digital entregando computadoras a millones de estudiantes. Años después, múltiples evaluaciones mostraron que el impacto en aprendizaje fue casi inexistente, cuando la entrega de tecnología no venía acompañada de formación docente ni cambios pedagógicos. La lección no es que la tecnología sea inútil, sino que los insumos por sí solos no transforman el aprendizaje.
Si algo hemos aprendido, es que no basta con invertir más, hay que invertir mejor. Hoy el desafío es asegurar que, una vez dentro del sistema escolar, cada niño tenga una oportunidad de aprender. Dado el tamaño del reto y las restricciones presupuestarias que enfrentan casi todos los países del Sur Global, los recursos deben enfocarse en las intervenciones más costo-efectivas. La buena noticia es que ya existe evidencia sólida sobre lo que funciona. El Global Education Evidence Advisory Panel (GEEAP) ha hecho un trabajo increíble democratizando la investigación. Traducen estudios técnicos y complejos en recomendaciones claras para los que toman decisiones. Identifican lo que llaman “great buys”: intervenciones altamente costo-efectivas con evidencia robusta. Algunos ejemplos.
- Proveer información sobre los beneficios, costos y calidad de la educación.
Cuando padres y estudiantes reciben información clara sobre los retornos económicos de la educación, sobre opciones de financiamiento o sobre la calidad de las escuelas, aumentan la asistencia y el aprendizaje a bajo costo. Esta información puede compartirse por mensajes de texto o videos, reuniones con padres o reportes escolares. Es simple, pero funciona.
- Apoyar a los docentes con pedagogía estructurada.
No se trata solo de capacitar una vez. La pedagogía estructurada combina planes de clase detallados, materiales alineados, formación continua basada en habilidades y consejería constante. En Kenia, Liberia y Sudáfrica, esta estrategia ha mejorado la alfabetización y matemática básica a costos relativamente bajos.
- Enseñar según el nivel de aprendizaje, no según el grado.
Agrupar a los estudiantes por edad asume que todos avanzan al mismo ritmo, pero no es así. Las intervenciones que ajustan la enseñanza al nivel real del estudiante, ya sea dentro del horario escolar, en clases de refuerzo o en programas intensivos, han mostrado impactos grandes. Esto puede implementarse con docentes, asistentes pedagógicos o voluntarios capacitados.
Y luego están los “bad buys”. Existe evidencia que muestra que ciertas intervenciones, cuando se implementan de forma aislada, no generan mejoras en aprendizaje o no son costo-efectivas. Entre ellas: entregar solo libros de texto, contratar más docentes únicamente para reducir tamaño de clase, construir infraestructura sin cambios pedagógicos, otorgar subvenciones sin acompañamiento, aumentar salarios sin reformas complementarias, crear bibliotecas sin estrategias de uso pedagógico.
Muchas de estas medidas suenan intuitivamente correctas. Yo mismo pensé durante años que resolverían gran parte del problema educativo. Pero la evidencia muestra que funcionan, únicamente, cuando forman parte de un enfoque sistémico, especialmente cuando incluyen fortalecimiento docente.
La investigación a veces puede ser densa y llena de tecnicismos. Pero hoy existen plataformas que la hacen accesible. Además del GEEAP, el What Works Hub for Global Education recopila prácticas respaldadas por evidencia. En América Latina, iniciativas como SUMMA ponen, también, a disposición recursos relevantes para la región. La evidencia está. No necesitamos empezar de cero cada vez.
Por eso, a quienes están en posición de decidir dónde se invierte el dinero público o filantrópico, busquen la evidencia antes de comprometer recursos. Muchas veces se destinan fondos a nuevas consultorías o reportes que alguien más ya produjo. Aprovechemos el conocimiento acumulado.
Invertir en educación es urgente. Invertir con evidencia es indispensable.
Graduada de la maestría en Políticas de Educación de Harvard