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Grandes nevadas y ventiscas azotan el noreste de EE.UU.

Dios mediante, no se registren graves incidentes y que las familias salvadoreñas que tienen hermanos y familiares cercanos en el noreste estadounidense puedan contactarlos y que todo esté bien

Tormentas de nieve y muy fuertes ventiscas están azotando el noreste de Estados Unidos, lo que ha llevado a cancelar vuelos, prohibir que la gente salga en sus coches, suspender clases y hasta declarar el toque de queda, como en el caso de Nueva York.

En esa populosa urbe, donde muchos miles de salvadoreños viven, se espera que la nieve supere los treinta centímetros de altura, lo que afecta gravemente a la población de los «sin casa», los «homeless», que con dificultad logran espacio en los refugios montados por la ciudad.

Desde antes de la emergencia se recomendó a las familias tener suficientes alimentos y enseres para resistir un embate que puede durar muchos días, además de anticipar tratamientos de salud y tener medicamentos a mano, lo que no todos pueden hacer.

En los últimos dos o tres años en Estados Unidos se ha sufrido graves problemas, desde inundaciones que causaron muchos muertos —particularmente en Florida y la costa pacífica— hasta devastaciones causadas por tornados que pueden destruir viviendas y obligan a muchos a tener refugios bajo tierra, lo que en parte fue el argumento de la película clásica El Mago de Oz, que lanzó al estrellato a Judy Garland.

Del clima, como se dice desde tiempos inmemoriales, nadie puede predecir con precisión. En Alemania y Europa central se ha pasado de inundaciones a momentos en que el Rin apenas tiene agua, el río que conjuntamente con el Danubio fue la frontera entre el Imperio Romano y las belicosas tribus germánicas (godos, vándalos, francos… Andalucía se deriva de Vandalucía, y de allí que tantos andaluces tengan el cabello claro).

Prohibir el tráfico de vehículos es esencial para evitar choques en los que no solo decenas de vehículos pueden ser afectados, sino que sus conductores pueden incluso perecer de frío cuando no se llevan suficientes coberturas ni alimentos para resistir graves condiciones climáticas.

Una regla para todo conductor que emprende viajes largos, indistintamente del clima que haga, es llevar suficiente combustible en el tanque, tener el teléfono con carga y revisar el estado de llantas y frenos. A ello se agrega ser cortés con otros conductores para evitar disputas que con frecuencia terminan con personas lesionadas y hasta muertas, lo que en inglés se conoce como «road rage».

Dios mediante, no se registren muchos problemas o graves incidentes tanto en Nueva York como en los otros estados y que las familias salvadoreñas que tienen hermanos y familiares cercanos en el noreste estadounidense puedan contactarlos y que todo esté bien.

En todo tiempo ser precavido evita graves problemas

«El hombre propone y Dios dispone»; lo esencial es ser precavido, anticipar en lo posible incidentes como una llanta pinchada, perderse al buscar una dirección o problemas con el motor. De allí la importancia de darle mantenimiento al vehículo, revisar los frenos, el nivel del aceite, además de tener en casa lo necesario para atender emergencias de la naturaleza que sean, incluyendo movimientos sísmicos como los que sufrimos con los terremotos de principios de siglo.

Para muchos, nuestro planeta no marcha hacia un calentamiento irreversible, sino hacia una nueva edad de hielo; el clima relativamente templado en los tiempos romanos dio origen a una mini-edad de hielo en Europa en los siglos XVI y XVII.

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