¡Perdonar a la vida para que ella nos premie, castigue o perdone! El “Cielo” o el “Infierno” son las dos alternativas para los “arquitectos” del destino que somos en escena. Ello al elegir mediante nuestros actos una vida de pecado y errores que definirá un infierno o fracaso, o el cielo o paraíso como recompensa de un camino andado de virtud, bondad, amor y respeto a las leyes humanas y divinas. Algunos cuestionan con ironía si este desacato constituye una “amenaza” o “soborno” a la conciencia. En todo caso, de nosotros depende la leyenda o virtud de nuestro propio sino. El mismo que será producto de romper u obedecer leyes morales, naturales y espirituales. El Hombre cosecha en la arada lo que ha sembrado, nos dice la historia: si rosas o espinas; lágrimas o risas; premios o castigos. No obstante, hay inesperados sucesos y factores externos que aguardan en el camino, independiente a nuestros actos de virtud o error. Esas “víctimas” de la existencia existen en el terrenal libreto del llamado “destino” o azar. En todo caso, no tenemos más opción que aceptar o absolver de culpa a la vida que nos “premia” o castiga. Esta ley de justicia recíproca define el drama de nuestro viaje: éxito o fracaso; romance o comedia; tragedia o fortuna. En último caso no tendremos más opción que perdonar a la vida para que ella nos perdone, absuelva, premie o libere. (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)