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«Esclavos» de Miguel Ángel reflejan vicios y miseria humana

Las esculturas, angustiosos seres atrapados por la roca, son parcialmente una representación de la debilidad humana

El David de Miguel Ángel, una de las esculturas más hermosas jamás talladas, dio lugar a que fuera despedida de su cargo una profesora de arte por mostrarla a sus alumnos. Simple y ridículamente la maestra fue acusada de exhibir «pornografía». La escultura está al final de un corto trayecto con figuras de esclavos que, de acuerdo con el museo, son obras «no terminadas».

La profesora despedida fue invitada luego a Florencia, donde el propio alcalde le mostró las maravillas de arte que se albergan en la ciudad, un enorme museo gracias a que la última Médici donó a la ciudad todas las posesiones de la familia.

Para llegar al David se pasa una relativamente corta galería, la Sala de los Prisioneros de la Galería de la Academia de Florencia (Italia), con figuras de Esclavos, obras talladas entre 1519 y 1534 y que el museo califica como «inconclusas» pero que recogen el horror del esclavo, no solo del esclavo físico como los hubo en la antigüedad y continúa siendo una práctica en África y el Medio Oriente, sino además del esclavo de sus propios vicios, sus infamias, su insaciable búsqueda de poder sobre otros, ser malo, perverso o idiota.

Las contorsionadas imágenes de hombres emergen de la piedra, representando el control sobre ellos, que pueden ser libres en parte de lo que piensan pero cautivos siempre, sea como personas, prisioneros o víctimas de su propios vicios y maldades.

Las esculturas, angustiosos seres atrapados por la roca, son parcialmente una representación de la debilidad humana, de no ser dueños plenos de nuestro destino aunque con la posibilidad de poder en alguna medida escoger.

En los mismos Estados Unidos, al igual que en el resto del mundo, personas son aisladas y obligadas a prestar servicios a sus «amos», como se ha descubierto en fábricas clandestinas y sucede hasta en Nueva York y otras metrópolis.

Desde siempre, los prostíbulos tienden a ser una forma de esclavitud, ya que las jóvenes que caen en esas redes no pueden escapar pues las celestinas les impiden «hasta asomarse» a las ventanas, como es el caso en la sórdida franja entre Estados Unidos y México, entre otros muchos casos.

A mujeres jóvenes del Este europeo les ofrecen ayuda para ganar residencia y refugio en Estados Unidos, pero al llegar las encierran y les impiden escapar, por lo que muchas piden a sus transitorios clientes ayuda para escapar del horror en que han caído.

Miguel Ángel, conocedor del alma humana, uno de los más extraordinarios creadores artísticos de todos los tiempos, no iba a dejar cuatro obras «inconclusas», seres que son medio figuras humanas pero «atrapados», como decimos, por la sordidez, por su falta de buenos sentimientos, por sus envidias o su pereza, por aquello que los aniquila.

El inmenso artista, el creador de La Piedad del Vaticano y de los frescos de la Capilla Sixtina, uno de los cuales muestra al hombre recibiendo de Dios la vida y la gracia, sin que sus dedos se toquen, sufrió de envidias, ataques, persecusion, al grado que en una disputa alguien le golpeó el rostro y deformó su nariz, lo que la cirugía actual corrige en prácticamente todos los casos pero que en esos tiempos era imposible lograr.

La medicina durante muchos siglos fue víctima de supersticiones

Paradójicamente se han encontrado rastros de prácticas médicas efectuadas hace treinta o cuarenta mil años que solo cirujanos de estos últimos cien años han logrado replicar, pues la medicina durante los últimos dos o tres milenios estuvo bajo la tesis griega de los «humores» corporales: sanguíneo, flemático…

Pocas ideas han causado tantas muertes, dolor y miseria como las prácticas de los siglos XVIII y XIX de «sangrar» a los pacientes,incluyendo colocándoles sanguijuelas en la piel para que estas chuparan la sangre del infortunado que las recibía…

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