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EE.UU. tendrá que completar la operación en Irán

No pueden pensar que sucederá lo mismo que en Venezuela, donde sometió al chavismo socialistoide, sino que debe derrocar totalmente al régimen

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, celebró que el régimen de Irán «ha cambiado y el mundo es mejor por eso», pero ni el régimen ha cambiado aún ni el mundo es más seguro. Al contrario, la alerta es mayor en EE.UU. y ya hubo un presunto atentado terrorista en Austin, Texas. Por ello es un error cantar victoria en este caso porque se trata de un cáncer que tienen que terminar de extirpar.

Estados Unidos no puede pensar que sucederá lo mismo que en Venezuela, donde pasó a tomar el control hasta del mismo chavismo socialistoide y volvió aliados a los figurones de la dictadura, sino que se enfrenta a un régimen teocrático que se cree la «voz de dios», que no tuvo escrúpulos para reprimir las recientes protestas y dejar más de siete mil muertos  y ahora está tratando de manipular y llamando a países, masas y movimientos islámicos como el Hezbolá en Líbano a una «guerra santa», haciendo que el enfrentamiento se extienda aún más en el Medio Oriente.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, dijo que el asesinato del jefe supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, es una «declaración abierta de guerra contra los musulmanes», intentando volver religioso un conflicto militar. Pero los ayatolas no están defendiendo una religión, sino sus intereses, el control de un país al que llevaron al oscurantismo, el fanatismo, la intolerancia y la misoginia; están viendo que se va la mina de oro del petróleo que han tenido durante 47 años para promover el terrorismo en Medio Oriente y en el mundo, producir drones mortíferos y pretender fabricar hasta armas nucleares.

Para muestra de su locura, el régimen iraní está disparando misiles «a lo loco» contra ciudades vecinas tras la muerte de su jefe supremo, Alí Jameini, como una fiera herida. Estados Unidos tiene que completar la operación «Furia Épica» y derrocar totalmente esa tiranía que ha promovido la inestabilidad y el terrorismo en Medio Oriente y en el mundo, o hará que se consolide más si no cae.

La operación llevará tiempo, dicen militares de EE.UU.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Dan Caine, es más realista y asegura que las operaciones militares contra Irán «llevarán algo de tiempo» para alcanzar los objetivos, requerirán «trabajo penoso» y esperan nuevas bajas entre sus tropas. «Esta no es una operación de un día. Costará algo de tiempo alcanzar los objetivos del Comando Central y la fuerza conjunta que han sido asignados. En algunos casos requerirá trabajo difícil y duro. Esperamos asumir nuevas pérdidas, pero como siempre trabajaremos para minimizarlas», prometió.

Los jefes militares estadounidenses reconocen que se requerirá el envío de «miles de tropas de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, centenares de cazas avanzados de cuarta y quinta generación, decenas de aviones de reabastecimiento y las escuadras de ataque de los portaaviones Ford y Lincoln y sus componentes aéreos», detalló Caine.

La caída del régimen iraní significa una herida profunda para la «Cofradía del Terror» o «eje del mal», formada por los rusos de Putin, los norcoreanos de Kim y lo que va quedando de las dictaduras de Cuba y Nicaragua, entre otros.

El criminal de guerra ruso se limitó a condenar la muerte de Jamenei y asegurar que se trata de «un asesinato, cometido con una cínica violación de las normas», léase, «lo siento pero no puedo hacer más, ¡sálvese quien pueda!»…

Con un ejército debilitado por cuatro años de guerra en Ucrania, Putin no puede hacer más que presentar sus condolencias y hacer pataletas. Se acabó el tiempo en que gente como Maduro o sus aliados ayatolas podían sentirse confiados de que nunca los iban a atacar porque los rusos correrían en su defensa.

El pasado 30 de enero, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, visitó por sorpresa Moscú y fue recibido por Putin, sin que los resultados de esa reunión se hicieran públicos, pero a todas luces no logró el apoyo militar esperado.

Con lo que sí deben tener cuidado Trump y su administración es con el efecto adverso que la guerra está teniendo internamente en los Estados Unidos, sobre todo con algo que resulta corrosivo para los estadounidenses: la muerte de efectivos militares de su país. Y ya van seis bajas mortales.

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