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Debe facilitarse obtener DUI a los «hermanos lejanos»

El DUI puede perfectamente emitirse en consulados y embajadas del exterior si se presenta la información del previo documento

Para renovar el Documento Único de Identidad (DUI), muchos salvadoreños de la diáspora no pueden hacerlo en sus lugares de residencia, sino que tienen que venir a San Salvador o los contados consulados donde hay oficinas habilitadas con ese propósito.

Las leyes no deben formularse en tal manera que no dejen otras opciones, sino dar a los interesados en renovar el documento otras posibilidades, no solo para el salvadoreño que vive en Argentina o Colombia para quienes hacer un viaje para ese único trámite les resulta difícil o muy costoso, incluyendo aquellos que salieron de nuestro país por amenazas de diversa índole, pues aún para los salvadoreños que están radicados en Guatemala o México hacer el viaje no es siempre posible.

Lo que se argumenta es que, de acuerdo con la ley, los consulados y embajadas en el exterior únicamente pueden tramitar pasaportes, aunque también los connacionales pueden encontrar dificultades, como sucede con el servicio exterior peruano, que en varios países «inventa» regulaciones sin sentido, como exigir, como prueba de solvencia económica, no la carta del banco donde se tienen depósitos, sino un documento auditado por una firma de contadores…

El DUI puede perfectamente emitirse en consulados y embajadas del exterior si se presenta la información del previo documento, una fotografía que a simple vista muestra las facciones del interesado (o asignar un fotógrafo para lo mismo si tal es el rigor) y basta con ello.

En Estados Unidos, por ejemplo, se sabe que se emite en consulados de ciudades donde habitan más salvadoreños, pero los otros connacionales quedan sin posibilidad de lograrlo a menos que viajen o manejen grandes distancias, durante horas, dejando trabajos u otras ocupaciones.

Todo gobierno debe procurar a sus ciudadanos (o súbditos si así desea el régimen) lo que facilite su quehacer, desde «ventanillas únicas» para reducir trámites y fomentar tanto la inversión interna como externa aunque en el caso de nuestro país la inversión externa es prácticamente es escasa, lo que ha dado lugar a que a potenciales inversionistas foráneos se les ofrezcan toda clase de incentivos aunque siempre queda la incertidumbre de que el personal salvadoreño contratado esté siempre en riesgo de una redada para llenar macabras cuotas, como está sucediendo en un país donde los inmigrantes son tratados peor que animales.

Se debe pensar en nuestros «hermanos lejanos» siempre, no solo cuando envían remesas

Facilitar la vida a personas honestas debe ser siempre norma en toda nación medianamente civilizada como es El Salvador, que en su momento llegó a ocupar un rango en su desarrollo equivalente al segundo mundo, como en su momento fueron Portugal y Albania, para luego desplomarnos con la serie de saqueadores y semianalfabetos que se sucedieron en el poder valiéndose del voto de los incautos que creen todos los paraísos que les pintan.

Según el Banco Central, solo en 2024 las remesas desde el exterior sumaron $8,479.7 millones, una cifra que equivale al 24 % del Producto Interno Bruto (PIB). Hasta noviembre pasado, el país había recibido $9,021.7 millones en remesas, es decir, $542 millones más que el año previo.

Según la fuente, 1.1 millones de connacionales son los que envían remesas, es decir, el 80.9% de salvadoreños que viven en Estados Unidos.

Todo esto es la sangre, el sudor y las lágrimas de nuestros connacionales que luchan por El Salvador desde tierras lejanas, por lo cual es justo procurar y hacer mayores esfuerzos para que tengan a disposición el mejor servicio y recursos.

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