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Crece restricción de celulares y redes en centros educativos

El pasado 7 de octubre, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, anunció que su Gobierno también prohibirá el uso de redes sociales a los menores de 15 años. «El teléfono móvil y las redes sociales roban la infancia de nuestros hijos», dijo la primera ministra, quien lamentó que los jóvenes prefieran quedarse en casa viendo las redes sociales y no salgan a interactuar con sus compañeros y amigos.

En la era digital, la gente celebra por los avances tecnológicos pero también toma sus precauciones en ciberseguridad y, lo más importante, en la salud mental, sobre todo de sus hijos.

El Ministerio de Educación anunció que continuará con el programa de entrega de computadoras a los escolares y lo extenderá a los alumnos de bachillerato, lo cual es importante para el desarrollo educativo y cultural de los muchachos. Obviamente, se sabe que se están tomando medidas para que los equipos sean utilizados para fines meramente educativos y que se cuide la salud mental del estudiantado, que no caiga en garras de plataformas de perversidad.

En este sentido, se ha informado que algunos colegios privados están prohibiendo el uso de los teléfonos celulares durante la jornada de clases para que el alumnado no se divague en juegos o sitios de ocio y más bien interactúe con normalidad.

Hace unos meses, el Ministerio de Educación de El Salvador restringió el uso de teléfonos inteligentes en las escuelas. «No está prohibido. Si el estudiante lo quiere traer, que lo traiga; pero no lo va a poder usar, no va a poder estar cha-teando en el grado», explicaron funcionarios de esa Cartera entonces.

En países como España o Australia se ha ido más lejos. El gobierno español anunció esta semana que prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años y adoptará otras medidas para aumentar el control de las plataformas digitales y que sus directivos tengan que asumir responsabilidades por las infracciones en sus redes.

Las autoridades españolas han explicado que las plataformas deberán adoptar medidas de control efectivas y barreras reales que funcionen para impedir ese acceso a los menores, además de tipificar como delito la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal y crear un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer lo que ha denominado «una huella de odio y polarización».

Australia, por su parte, desactivó alrededor de cinco millones de cuentas de redes sociales pertenecientes a niños y adolescentes, un mes después de la entrada en vigor en el país de una normativa que prohíbe a los menores de 16 años acceder a las plataformas.

La medida fue promovida tras la muerte de Ollie, un adolescente que se quitó la vida hace dos años tras sufrir acoso en internet, según indicó la madre de la víctima, Mia Bannister, quien advierte que «cuando los padres dan a su hijo un teléfono, le dan la peor arma que podríamos entregarles».

Algunos expertos temen que esta regulación prive a los jóvenes de oportunidades y lastre el desarrollo de sus capacidades digitales, pero el gobierno australiano confía que la ley no echará a los niños del mundo digital, sino que cambiará la forma en que pasan el tiempo en línea.

Otros países también ordenan restricciones

Por otra parte, la agencia AFP informó que la Asamblea Nacional francesa aprobó a finales de este enero de 2026 la propuesta legislativa que contempla la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 15 años y la exclusión total de los teléfonos móviles en los institutos de secundaria.

El pasado 7 de octubre, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, anunció que su Gobierno también prohibirá el uso de redes sociales a los menores de 15 años. «El teléfono móvil y las redes sociales roban la infancia de nuestros hijos», dijo la primera ministra, quien lamentó que los jóvenes prefieran quedarse en casa viendo las redes sociales y no salgan a interactuar con sus compañeros y amigos.

Es importante que autoridades, padres y maestros trabajen en los muchachos para que utilicen la tecnología para el bien y la acumulación de conocimientos, mas no para embrutecerse o hacer daño o permitir que se los hagan. Y esto no es ir contra el futuro, sino asegurar el futuro.

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