No podemos amar a una persona que no conocemos. Lo mismo ocurre con Dios: muchos no lo aman porque aún no lo conocen en su Palabra viva —la Biblia, la Sagrada Escritura y los documentos de la Iglesia—.
No podemos amar a una persona que no conocemos. Lo mismo ocurre con Dios: muchos no lo aman porque aún no lo conocen en su Palabra viva —la Biblia, la Sagrada Escritura y los documentos de la Iglesia—.
Hoy, en Cuaresma, quiero aprovechar para hablar sobre las cinco piedras dadas por nuestra Madre María, Reina de la Paz, en Medjugorje, para vencer a Satanás, el pecado y las guerras o catástrofes en el mundo.
Las cinco piedras son:
1. Oración
Así como nos comunicamos con nuestros amigos, familiares o pareja, por medio de la oración —en cada momento de la vida y del día— crece nuestra relación con Dios, que es nuestro Padre, Señor y Amigo. Por otro lado, el santo rosario nos lleva a Jesús por medio de nuestra Madre María.
Si no oramos, es como si nos olvidáramos de Dios, y es entonces cuando más fácilmente nos vence Satanás.
2. Eucaristía
Nuestra Madre María nos invita a amar y vivir aún más la Eucaristía, ya que en ella se unen el cielo, el purgatorio y la tierra. Además, en cada Eucaristía es Jesús mismo quien está presente y nos entrega su Cuerpo y su Sangre para que los recibamos por medio del pan y el cáliz. Por eso es la conmemoración de la institución de la Eucaristía en la Última Cena del Señor y la oración por excelencia.
Cuando uno va a Medjugorje y a los congresos iberoamericanos de María Reina de la Paz, no sale igual que como llegó, porque regresa amando más la Eucaristía, la cual es un regalo de Dios. Es impresionante ver a más de un centenar de sacerdotes celebrándola con profundo amor, así como observar cómo todo el pueblo de Medjugorje se une con respeto y reverencia, incluso en medio de sus trabajos, al momento del rosario y la misa, acompañada cada día de adoración eucarística.
Recuerdo que cuando fui en 2022 tuve la oportunidad de estar en una aparición extraordinaria de nuestra Madre María. Antes de iniciar el rosario, nos dijeron varias veces: “Si alguien no ha podido ir a la Eucaristía hoy, por favor vaya primero y después regrese a la aparición, porque nuestra Madre María ha dicho que la Eucaristía es mucho más importante que estar en una aparición, ya que ahí está presente Jesús y, por supuesto, ella también”.
3. Confesión, al menos una vez al mes
Cito algunos mensajes atribuidos a nuestra Madre María Reina de la Paz:
“¡Queridos hijos! Abrid vuestro corazón a la misericordia de Dios en este tiempo cuaresmal. El Padre celestial desea liberar a cada uno de vosotros de la esclavitud del pecado. Por eso, hijitos, aprovechad este tiempo y, a través del encuentro con Dios en la confesión, abandonad el pecado y decidíos por la santidad” (25/02/2007).
“Que la santa confesión sea para vosotros el primer acto de conversión y entonces, queridos hijos, decidíos por la santidad. Que vuestra conversión y decisión por la santidad empiece hoy y no mañana” (25/11/1998).
La confesión es como el quirófano y los rayos X de nuestra vida espiritual, pues nos permite volver a la vida en gracia de Dios.
Por eso, Medjugorje es considerado el confesionario más grande del mundo. Es hermoso ver a tantos sacerdotes impartiendo el perdón de Dios, en distintos idiomas, y a miles de peregrinos convertidos después de años en pecado o incluso de incredulidad.
4. Ayuno a pan y agua los miércoles y viernes
¿Por qué los miércoles y viernes? Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno judío (lunes y jueves) por el miércoles y el viernes. El primero se ofrecía por la conversión de los pecadores, recordando la traición de Judas; el segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz.
El ayuno no es para mejorar la figura ni para bajar de peso. Si lo hacemos por amor a Dios, puede ayudarnos a reparar por nuestros pecados y a superar vicios, placeres desordenados o faltas. Además, nuestra Madre María Reina de la Paz ha dicho que con el ayuno y la oración se pueden detener guerras y catástrofes en el mundo.
5. Lectura y meditación de la Palabra de Dios
No podemos amar a una persona que no conocemos. Lo mismo ocurre con Dios: muchos no lo aman porque aún no lo conocen en su Palabra viva —la Biblia, la Sagrada Escritura y los documentos de la Iglesia—.
De ahí la importancia de que la lectura y meditación de la Palabra de Dios sea una de las cinco piedras. En el mundo existe mucho desconocimiento de esa Palabra viva y, lamentablemente, se ha dejado a Dios a un lado.
Creo que, en la medida en que cada uno ponga en práctica estas cinco piedras en su vida, veremos cambios positivos en nosotros mismos y en el mundo, y avanzaremos hacia la tan anhelada paz.
Lic. en turismo y Consultor Independiente de CONAMYPE #2771
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