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Amparo Casamalhuapa: Batalla de la serpiente y el águila

Desechemos infértiles y dañinas batallas. No perdamos el tiempo -añade la conseja- disputando con necios, porque -similar a la parábola del águila y la sierpe- tratarán de arrastrarte hasta su zona de confort y mediocridad, a fin de “vencer” en la inferior perversidad.

“Anoche soñé con Amparo Casamalhuapa: una serpiente quería atacarla y ella, que estaba a orillas del Río Brujo, en Nejapa, se convirtió en flor de guarumo, derrotando a la serpiente” refiere nuestro reconocido y apreciado cantor de trova libertaria, Paulino Espinoza, sobre la recordada humanista, docente, novelista y activista social de Nejapa, solar de nuestra tierra. Ello nos recuerda la batalla del águila y la serpiente, que nos da una excelente metáfora de la vida y la lucha contra las adversidades. Según los naturalistas, debido a que la serpiente no tiene resistencia, poder ni equilibrio en las alturas, el águila no pelea con la serpiente en la tierra, sino que la lleva al cielo; cambiando de esa manera el campo de batalla para luego soltarla y dejarla caer a tierra. Como sabemos, en el suelo -su hábitat natural- la serpiente es poderosa y mortal, pero en las alturas es inútil, débil y vulnerable. Excelente alegoría de la vida: ¡El alma que se eleva a las alturas vence a la maldad y adversidad de los planos inferiores! Por ello -recomienda la existencia misma- llevemos nuestras luchas diarias y por venir a las alturas de la templanza y sabiduría. Desechemos infértiles y dañinas batallas. No perdamos el tiempo -añade la conseja- disputando con necios, porque -similar a la parábola del águila y la sierpe- tratarán de arrastrarte hasta su zona de confort y mediocridad, a fin de “vencer” en la inferior perversidad. ¡Eleva tu mente y espíritu a las alturas para vencer como el águila en los celajes de la vida!

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