El Día de los Derechos Humanos se celebró a nivel mundial el pasado 10 de diciembre para conmemorar uno de los compromisos más avanzados de nuestro tiempo. Precisamente, la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
En El Salvador, sin embargo e irónicamente, en las vísperas se decidió alargar seis meses más el proceso y la detención de la defensora de Derechos Humanos, doctora Ruth López, y del abogado constitucionalista doctor Enrique Anaya, lo cual podría extenderse, de continuar así, hasta que San Juan baje el dedo, según el viejo decir.
La doctora Ruth López es una influyente abogada salvadoreña de derechos humanos, reconocida por la BBC en 2024 como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo, destacando por su trabajo como jefa de la Unidad Anticorrupción y Justicia en Cristosal.
Por su parte, al doctor Enrique Anaya es un destacado abogado constitucionalista que siempre se ha pronunciado por el respeto a la Carta Magna y en el pasado ha representado a los trabajadores salvadoreños en la defensa de sus ahorros de pensiones que tan burdamente se han ido sustrayendo para pagar los gastos y ocurrencias del régimen.
Igual sucede con los presos políticos, como el exalcalde capitalino Ernesto Muyshondt, el abogado Alejandro Henríquez y el pastor José Pérez, estos últimos detenidos por participar en una manifestación de una comunidad.
Pero al parecer las órdenes son mantenerlos presos, reducirlos moral y físicamente, «ablandarlos», ir aniquilándolos a pausas…
Herodoto cuenta de un juez prevaricador bajo el reinado de Cambises, a quien, como castigo, le arrancaron la piel del cuerpo, una piel donde fue posteriormente sentado su hijo, Otanes, a impartir justicia como juez.
Los que cometen abusos contra la Constitución, la ley y el pueblo salvadoreño no pueden alegar «ignorancia de la ley», mucho menos si son abogados y por lo mismo saben que en algún momento tendrán que responder, sin duda perdiendo el derecho a ejercer como tales, pues no es probable que sean castigados como el prevaricador Sisamnes en tiempos de Cambises el Grande, pues arrancarle el pellejo a alguien ha pasado de moda, ¡gracias a Dios!
Apolo, el Dios del Sol en la mitología griega, arrancó el pellejo al Sileno Marcias porque éste se ufanaba de tocar la flauta mejor que el dios, una blasfemia intolerable…En aquellos tiempos la única explicación sobre los fenómenos naturales, como la salida y la puesta del sol cada día, era atribuir «a los dioses inmortales» cada fenómeno de la naturaleza, al punto que Julio César, el insigne general y político romano, decía descender de Venus, la diosa del amor, que brilla en el firmamento con intensa luz pero que es un infierno en la realidad, con tormentas de ardiente arena, no digamos el caso de Mercurio, para ellos el incansable mensajero de los dioses que no podía plantar sus pies sobre la tierra…
El supremo ser en el Olimpo era Zeus (Júpiter para los romanos), que lanzaba fulminantes rayos, pero evidentemente no se les ocurrió ni a unos ni a otros que en el verano tal cosa no sucedía…
Tarde o temprano los prevaricadores son castigados…
«No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista», dice un sabio refrán…tarde o temprano los abusos, el desprecio a la moral y la ley, las torturas en las cárceles… todo ello terminará por asquear a quienes tienen en sus manos cuidar el orden, la democracia, el bienestar general.
No en vano operan organizaciones supranacionales que vigilan tendencias, regímenes, grupos delincuenciales y, sobre todo, que llevan registros, testimonios y documentos de todo…