Light
Dark

A Jack Ma, el del «Amazon chino», lo disciplinaron por criticar al régimen

Al igual que Muammar Gadafi, quien tomó el poder en Libia, y como actúa el enloquecido Putin, el régimen chino persigue a disidentes chinos en el exterior, quienes hacen todo lo que está a su alcance para asumir nuevas identidades y esconderse lo mejor que pueden

En una intervención pública, Jack Ma —quien desarrolló en China el equivalente a Amazon y que en su momento llegó a ser incluso más grande— criticó al régimen comunista. Las consecuencias fueron fulminantes e inmediatas: Ma desapareció durante varios meses, sin duda sometido a un proceso de «reeducación» o lavado de cerebro. Al reaparecer, su fortuna personal había sido reducida a la mitad y, según informes, no lograba ocultar la expresión de miedo en su rostro.

Al igual que Muammar Gadafi, quien tomó el poder en Libia, y como actúa el enloquecido Putin, el régimen chino persigue a disidentes chinos en el exterior, quienes hacen todo lo que está a su alcance para asumir nuevas identidades y esconderse lo mejor que pueden.

Ma Ruilin, un exfuncionario chino de 50 años decidió arriesgarlo todo, incluida su propia familia y huir a Estados Unidos. Ahora, se presenta como un denunciante poco frecuente del sistema comunista y expone secretos celosamente guardados sobre cómo China espía a sus ciudadanos dentro del país y en el extranjero, específicamente en EE.UU., de acuerdo con un informe de la cadena internacional CNN.

Opositores al régimen del criminal de guerra ruso han sido envenenados con polonio cuando estaban exiliados en Reino Unido. Las víctimas publicaron imágenes de cómo literalmente se iban desintegrando.

El caso más famoso fue el asesinato del exespía ruso Alexander Litvinenko en 2006 en Londres, cuando ingirió polonio-210 en una bebida. Murió semanas después por síndrome de radiación aguda.

El polonio, un metal descubierto por Marie Curie, es tan mortífero que produce radiación alfa, extremadamente dañina para los tejidos si entra al cuerpo (ingerido o inhalado). Cantidades muy pequeñas (del orden de microgramos) pueden ser letales para una persona.

Kim Jong-un amenaza con atacar a quien mate a un solo norcoreano

Kim Jong-un, el monstruo que controla Corea del Norte, se dice que eliminó a su tío lanzándolo a perros bravos y obliga a todos los norcoreanos que se encuentran en lugares públicos a «llorar» a mares, so pena de correr la misma suerte.

La demencia de este personaje no se detiene allí

Como hay norcoreanos en Irán —lugar donde los ayatolás han recogido mucha de la basura humana del planeta— ahora amenaza con que, si uno solo de ellos muere, atacará con misiles nucleares a las fuerzas que están contra Irán.

CNN informó que los medios de comunicación estatales de Corea del Norte condenaron a Estados Unidos e Israel por lanzar una «guerra de agresión» contra Irán, pero no informaron sobre la muerte del ayatola Alí Jamenei, junto con decenas de miembros de la cúpula dirigente iraní.

Esa omisión no fue accidental. El sistema político de Corea del Norte está construido en torno a la autoridad casi mítica y la supuesta invulnerabilidad de su líder. Transmitir públicamente la eliminación violenta de otro líder supremo introduciría un precedente peligroso. Recordaría a los ciudadanos norcoreanos que incluso la figura más poderosa de un Estado altamente controlado puede ser rastreada, señalada como objetivo y eliminada. Esa no es una narrativa que Pyongyang tenga incentivo alguno para difundir dentro del país.

Xi Jinping ha declarado que la dictadura china mantiene una «indisoluble alianza» con el régimen de Kim.

No se necesita tener grandes luces para entender que los regímenes que roban, torturan y persiguen a los disidentes se protegen unos a otros, a los que se unen bandas de pedófilos y asesinos.

Hay, sin embargo, un rayo de esperanza en medio de todo esto: la guerra entre Pakistán y Afganistán podría significar el fin de la enloquecida —por decir lo menos— dictadura de los talibanes, quienes acaban de declarar, como mencionamos hace pocos días, que los hombres pueden apalear a sus mujeres «siempre que no les causen heridas ni fracturas de huesos».

Nikita Jrushchov, el dictador ruso que cobró fama cuando, en una Asamblea de las Naciones Unidas, se quitó el zapato para golpear la mesa mientras se oponía a una propuesta, decía infamemente que cuando las mujeres no obedecían a sus maridos «para eso están las varitas de buena madera».

Es más que tiempo de que algún grupo se encargue de enviar a Kim a los infiernos, allí donde encontrará a quien derrocó al Sha para instalar en el poder a los ayatolás.

Patrocinado por Taboola