Light
Dark

A golpes nos forja el Divino Escultor

Me invitó a tomar asiento y contempló por un tiempo mi rostro, como indagando mi culpa o mi ser. Entonces, sonrió. Con ello me sentí absuelto de castigo.

Un día perdido en mi leyenda aprendí de niño la primera lección de la existencia: A golpes nos forja el Divino Escultor. Todo para hacer con ello una obra de arte. No sé si perfecta o imperfecta, pero por igual, humana. Fue cuando allá en la escuela parvularia de Santa María de Goretti hice un ligero berrinche en el aula y fui remitido a la dirección. Cuando entré vi al noble director en su escritorio, con libros y notas perfumadas por el tiempo y la sapiencia. Me invitó a tomar asiento y contempló por un tiempo mi rostro, como indagando mi culpa o mi ser. Entonces, sonrió. Con ello me sentí absuelto de castigo. «Llevas mi mismo nombre» dijo luego de preguntar el mío. «Yo también fui alguna vez expulsado del aula en la escuela de la vida» me confesó en tono de humanidad. «Pero todo es parte de la forja de ti mismo -agregó. Somos una obra de arte en formación.» Al principio no comprendí sus palabras, hasta que -sacando un libro del escaparate- entreabrió sus páginas y me pidió que leyera uno de sus capítulos. Hablaba de un chico que visita el taller de un herrero escultor. Le encontró forjando a golpes una figura humana de bronce. «¿Qué es lo que formas artista?» -preguntó. «Forjo al Hombre» -contestó aquél. «Pero… ¿Por qué lo haces a golpes y limaduras?» -preguntó el visitante. «¡Ahh! -respondió el herrero. Porque a golpes nos moldea la vida para volvernos una obra de arte y valor. Debes saber que, por igual, nos forja el Divino Escultor». «El Sueño de las Palabras» Libro ilustrado de C.B .Físico y digital. Pedidos: arteditores7@gmail.com

Patrocinado por Taboola