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Pescador tras 7 días de haber naufragado: “Dios, si me salvás de esta, te prometo que no volveré al mar”

Santos Quinteros, junto a dos personas más, estuvo ocho días en mar abierto tras ser sorprendidos por una tormenta. El pescador narra cómo sobrevivió al naufragio.

Santos Quinteros, a sus 17 años le tocó enfrentarse a una fuerte tormenta.

Santos Quinteros, ahora de 61 años de edad, cuenta que a los seis años empezó a aprender el oficio de la pesca, guiado por su padre Lito Ramos. En su adolescencia, cuando tenía 17 años, le tocó enfrentarse “a la muerte” cuando  naufragó.

Quinteros, con 41 años de experiencia en la pesca artesanal, explica que “jamás” olvidará su primer susto en el mar en 1991, cuando se encontraban con sus redes tiradas tratando de pescar en el sector del Majague, frente a la playa El Cuco, del distrito de Chirilagua, departamento de San Miguel, a bordo de un bote de madera con un motor de 15 caballos de fuerza.

Estuvo varado en alta mar por 8 días,  junto a sus dos compañeros; otro adolescente y un joven de 24 años.

Recuerda cuando el bote de madera, en el que se encontraba trabajando, dio vueltas tras ser impactado por los fuertes vientos, acompañados de una intensa tormenta. 

“Eran alrededor las 4:00 de la tarde, cuando se formó una nube negra en el oriente, lo presentí que esa era una gran tormenta que se avecinaba y que teníamos que buscar saliendo para las orillas de la playa, porque nos encontrábamos lejos con una profundidad entre los 80 a 100 metros; pero los otros compañeros Francisco y Gumercindo, dudaron que la tormenta caería en la zona”, relata Santos.

¿Cómo sobrevivieron los 8 días sin ingerir alimentos ni agua dulce? 

Los tres adolescentes lograron sobrevivir por la “misericordia de Dios”, y más de alguna estrategia de supervivencia como agarrarse del bote volcado de madera, y luego se hacían turnos dos de ellos sentados arriba del lomo de la lancha, y el otro flotando agarrado de una de las orillas; a modo de hacer un equilibrio para evitar que la lancha se diera vuelta y quedará de brocal arriba; así pasaron los ocho días hasta que pasó un barco de pesca industrial y los avistó que estaban naufragando.

El estar expuestos tanto tiempo dentro del agua y sin comer, estuvieron en riesgo de una hipotermia y  deshidratación 

La hipotermia es causada por exposiciones prolongadas a temperaturas muy frías; cuando están expuestos a esas temperaturas el cuerpo empieza a perder calor.

Quinteros dice que apenas tomaban agua salada solo para humedecerse la boca y el paladar, tratando de evitar una deshidratación.

El barco pesquero cuando vio a los tres pescadores a la deriva, se acercó  y la tripulación  hizo las tácticas de rescate. Una vez a bordo, uno de los marinos, que sabía de los primeros auxilios, les explicó que no era el momento para darles agua y comida.  “Ese señor, nos dio unos botecitos de suero a cada uno, era para hidratar  nuestro cuerpo para después darnos agua y de comer”,  recuerda el pescador.

Los tres jóvenes unionenses y su  bote fueron recibidos por las autoridades de la Marina en el Puerto de Acajutla, y posteriormente trasladados a La Unión. 

¿La familia los buscaba cuando se dieron cuenta del naufragio? 

Para esa década no existían los teléfonos celulares, y ninguna otra forma para comunicarse con sus seres queridos. 

“La familia ya nos daban por muertos  porque teníamos que haber regresado de trabajar al tercer día. Pero se dieron cuenta que estábamos vivos porque fueron avisados por la Marina, el mismo día del rescate”, explica Quinteros, quien también  narra que  se prometió ante Dios, que si lograba salir con vida de esa emergencia, no volvería al mar a pescar.

Fueron momentos de angustia y a la séptima noche, cuando  no aguantaba el frío, “le dije: Dios, si me sacas de esta, yo te prometo que no regresaré al mar”,  y al siguiente día apareció ese barco que sin dudarlo su tripulación nos dieron el auxilio, Una vez pasado el susto, ya a los 15 días estaba de regreso adentro del mar pescando, y solo me acordé de la promesa, pero uno con esos sustos ya va agarrando experiencia, y cuando veía nubes de agua, lo que hacía era ir saliendo en dirección de las orillas de las playas”. 

Santos, también líder del cantón Las Tunas, tiene más de una década involucrándose en los proyectos y programas relacionados al medio ambiente y la protección de los recursos marinos costeros.

Recientemente regresó de Colombia, donde fue invitado por una organización no gubernamental para participar en algunos talleres entre presenciales y en línea. Los temas van encaminados en la defensa del medio ambiente, y la defensa de los derechos humanos de las personas que son obligadas a desplazarse por los efectos del cambio climático.

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