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Sentenciado a 50 años de cárcel hombre que asesinó a su expareja en San Salvador

Múltiples pruebas incriminaron al acusado, según la investigación. La víctima había terminado la relación con el acusado por violencia emocional y psicológica, concluyó la Fiscalía.

El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador declaró culpable a Ángel Antonio Rodríguez por el delito de feminicidio agravado. Foto: Centros Judiciales El Salvador

En la mañana del 31 de enero de 2025, cámaras de videovigilancia captaron a Ángel Antonio Rodríguez en las cercanías del Mercado Excuartel, en San Salvador, minutos antes de que asesinara a su expareja.

Estas grabaciones fueron parte de las pruebas que derivaron en que Rodríguez fuera sentenciado a 50 años de cárcel, la máxima por feminicidio agravado, dictada por un Juzgado Especializado de la capital.

En los videos, descritos en el reporte judicial sobre la sentencia, Rodríguez “portaba una mochila mientras perseguía a la víctima”, además, se le observó entrar a la casa de ella, para aproximadamente media hora después, salir de la misma, pero vistiendo una ropa diferente.

El informe judicial expone que el cuerpo de la víctima fue encontrado al mediodía con varias lesiones causadas con arma blanca. La PNC reportaría el crimen pasadas las 8:30 de la noche.

La Policía detalló que un cadáver fue encontrado en un apartamento ubicado entre la 4ª Calle Oriente y la 20 Avenida Norte, ubicación enclavada en el barrio Lourdes de San Salvador. Era de una mujer de 58 años que tenía una lesión en el cuello hecha con arma blanca.

En aquel momento, la PNC indicó que una persona se encontraba detenida en vías de investigación, sin revelar de quien se trataba, como en otros casos. La Fiscalía ha revelado al finalizar el juicio que Rodríguez «intentó alterar la escena del crimen».

El informe judicial también expone que las autoridades encontraron en la vivienda de Rodríguez el celular de la víctima y la mochila en la que había guardado la ropa y los zapatos que vestía el día del crimen, así como un corvo. Todos los objetos con rastros de sangre que, tras análisis genéticos, se determinó que era de la víctima.

Además, otra de las pruebas acreditadas en el proceso fue la activación de antenas telefónicas que evidenció que el celular del imputado se conectó a la red de telefonía en las zonas en las que fue visto por las cámaras de vigilancia, ubicándolo en el lugar y ahora en la que ocurrió el crimen.

La investigación de la Fiscalía concluyó que, durante semanas, Rodríguez acosó a la víctima insistiéndole en retomar una breve relación sentimental que ella dio por terminada en diciembre de 2024. La relación terminó por “constante violencia emocional y psicológica que él ejercía”, reza el informe judicial.

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