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Las Palmas resurgió tras estar sometida por el Barrio 18

La zona fue controlada por muchos años por una de las facciones de esta pandilla, desde cobro por parqueos hasta acceso de comerciantes. Tras la implementación del régimen, la comunidad tiene el control

ML Comunidad - Las Palmas - Régimen Excepción - Pandilla
Foto EDH/ Miguel Lemus

La comunidad Las Palmas ya no es la misma de hace cinco años, mucho menos la de hace 10, cuando fue un bastión de la clica 106 Gangsters del Barrio 18 Revolucionarios. Colinda con la quebrada La Mascota y se encuentra rodeada de residencias de lujo, bares y hoteles, una zona exclusiva de San Salvador. 

En Las Palmas hay 1,200 casas y viven aproximadamente 13,700 personas, según una estudio en manos de la directiva de la zona. 

Sus habitantes reconocen un cambio tras la implementación del estado de excepción. «Los muchachos ya no están y ahora esto está más seguro», describe una de las lugareñas de Las Palmas.

El gobierno de Nayib Bukele y su gabinete de Seguridad aseguran que el régimen de excepción ha permitido combatir a las pandillas, liberar territorios del dominio de estas estructuras, como en el caso de Las Palmas, y reducir significativamente los homicidios. No obstante, la medida es cuestionada por las miles de denuncias de violaciones a derechos humanos.

«La comunidad ha tomado el control»

En Las Palmas, sus habitantes no dudan en relatar el antes y después de la comunidad tras la implementación del régimen. 

Es mediodía y una persona de aproximadamente 45 años pregunta a qué se debe la visita de periodistas en Las Palmas. Se trata de Edwin Vásquez, el presidente de la directiva de la comunidad.

En la conversación, Edwin narró la violencia que ejerció la pandilla en el lugar, pero contó que ahora todo quedó atrás. Desde 2023 han ejecutado proyectos a favor de la comunidad con el apoyo de la alcaldía de San Salvador Centro y del Ministerio de Obras Públicas.

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Edwin Vásquez mostró los cambios que ha tenido la comunidad en los últimos años. Foto EDH/ Miguel Lemus

Quieren, en un corto plazo, ser una comunidad «autosostenible». Hasta la fecha han logrado implementar un circuito con cámaras de vigilancia; han restaurado el puesto policial; la casa cultural y la clínica comunal. Todos estos proyectos con fondos propios, asegura.

Edwin cuenta que han recibido el apoyo de líderes religiosos tanto de la iglesia católica como evangélica para implementar programas de prevención en la niñez. 

Además, han trabajado en la señalización vial y han pintado el área de parqueo en las calles. También han logrado «iluminar» al 100% a la colonia con alumbrado público. 

«Nos hemos organizado toda la comunidad desde la parcela uno hasta la 17. Hoy por hoy es una de las colonias más organizadas que existen», recalca.  

Sin embargo, Edwin contó que sufrió en carne propia la violencia de las pandillas. Antes de la implementación del régimen, el barrio 18 le desapareció a su compañera de vida. 

Vásquez narra que en la comunidad todos vivían «con el Jesús en la boca». Relata que a la madre de uno de sus hijos la desaparecieron luego que la confundieron con una de sus hermanas, quien supuestamente sí estaba vinculada a pandillas. 

Describe que fue un 27 de octubre de aproximadamente a las 12 del mediodía cuando pandilleros de Las Palmas llegaron en un carro negro polarizado, la interceptaron, la golpearon, la metieron al vehículo y amenazaron a los testigos, «hasta el día de ahora no sabemos nada de eso», contó.

Sin embargo, con la implementación del régimen de excepción, Vásquez reitera que la comunidad ha tomado el control en Las Palmas. 

En la comunidad hubo más de 100 capturas, dice el presidente de la directiva. «No fue fácil, porque el 99% de los habitantes estábamos amenazados, teníamos miedo», relata Edwin. 

Cuenta que la pandilla lo controlaba todo. Si alguien compraba un vehículo y lo parqueaba en las calles estrechas de la comunidad, en la tarde llegaban los pandilleros a la vivienda para pedir $20 por llevar ese carro al lugar. 

«Ellos controlaban todo, el parqueo tenían prácticamente el control 100% de todo. Los comerciantes que venían tenían que pagar, aquí donde estábamos hubo unos tres o cuatro asesinatos. No fue fácil», enfatiza. 

A Miguel le desaparecieron a su hijo

Miguel Torres tiene 81 años y asegura que vive en esta comunidad desde que tenía 12. Por mucho tiempo se ha dedicado a vender periódicos, tanto en este lugar como en la zona comercial de San Benito.

A él, el barrio 18 le desapareció a su hijo. Fue hace aproximadamente 12 años, recuerda. Ya no lo buscó y se resignó a saber que los pandilleros lo asesinaron.

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Miguel Torres inicia a repartir los periódicos a las 9:00 de la mañana en toda la comunidad. Foto EDH/ Miguel Lemus

«Desde que los entubaron (capturaron) a todos ha cambiado acá, yo tuve problemas porque me mataron un hijo ellos, los de acá de Las Palmas. Eso fue hace como 12 años que él va a tener de que se lo llevaron», describe. 

Asegura que a su hijo se lo llevaron engañado y que se enteró quién se lo llevó. «Mi hijo ya no apareció nunca, ya no lo seguí buscando, de todos modos el malvado siempre tiene que pagar. Ahí está pagando en la cárcel, todos los que tenían que caer están ahí», narra. 

Miguel tiene un pequeño local donde guarda el periódico y donde su hija vende algunos artículos. Más adelante, siempre en la misma fila donde hay varios negocios, Beder Callejas prepara el sorbete que saldrá a vender en unos minutos. 

«Ya trabaja libre uno», comenta mientras revuelve la nieve color amarillo. «La situación ha cambiado. Hoy que ya está bonito ya se puede extender con el negocio, ya no le ponen la renta, ya no lo amenazan a muerte», cuenta. 

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Beder Callejas asegura que la situación para los comerciantes ha mejorado en Las PalmasFoto EDH/ Miguel Lemus

En el recorrido por Las Palmas varios comerciantes afirman que desde 2022 la comunidad ha cambiado. La dueña de una tienda admite que antes los que molestaban eran las pandillas, pero que ahora son las autoridades quienes dictan algunas conductas.

Ahora se le ve otro rostro a esta comunidad, afirma Edwin, quien acompañó a los periodistas en este recorrido. Entrar y salir de Las Palmas era algo impensable mientras el barrio 18 controlaba este territorio. 

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