«Los Vichos», como han nombrado su negocio, ha logrado tener aceptación en su comunidad, y sus clientes afirman que tienen un alto potencial de seguir creciendo
«Los Vichos», como han nombrado su negocio, ha logrado tener aceptación en su comunidad, y sus clientes afirman que tienen un alto potencial de seguir creciendo

Una gran popularidad han alcanzado dos jóvenes residentes de la colonia Milagro de la Paz en la ciudad de San Miguel, tras haber incursionado en un emprendimiento de pupusería local denominado «Los Vichos», con el cual están rompiendo estereotipos al ser un trabajo de gastronomía que, generalmente, ha sido desempeñado por mujeres y demostrar que los hombres también pueden elaborarlas y que el talento en la cocina no tiene género.
José Eduardo Guevara y José Blandón, han utilizando el lenguaje coloquial salvadoreño para nombrar su negocio, en el lenguaje salvadoreño, «los Vichos» (o bichos) es un término muy común que se refiere para nombrar a niños, jóvenes, hijos o amigos, a menudo se pronuncia y escribe informalmente con ‘v’, y así es como han posicionado el emprendimiento.
Relatan que comenzaron su emprendimiento en el mes de septiembre del año pasado, principalmente motivados por la necesidad de percibir ingresos, por algunas experiencias como empleados, falta de oportunidades laborales y por su gusto por la cocina; partiendo de ello ambos dialogaron la idea la concretaron y la han ejecutado desde entonces, cumpliendo ya 6 meses en la faena.
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Sin prejuicios, revolucionando y con muchas ganas de salir adelante, mencionan que el aprendizaje ha sido parte importante, cada uno logró hacerlo por sus propios medios.

«Los Vichos» no se quedaron de brazos cruzados, se pusieron un delantal, encendieron la plancha y con las manos en la masa están conquistando los paladares de los migueleños.
«La iniciativa fue porque a ambos nos gusta la cocina y todo lo que se prepara creo que lo hacemos con paciencia, el tiempo, todo eso. Creo que requiere tiempo, más que todo», indicó Eduardo.
Con una plancha, un par de mesas y los materiales para la elaboración de pupusas iniciaron, cuentan que se empezaron a colocar a las afueras de la vivienda de su residencia, pero debido a que es en uno de los pasajes vecinales no tenían mucha presencia ni visibilidad, tras gestionar permisos en la propiedad de una vecina de ellos es como ahora se colocan sobre la acera de la calle Cárdenas, con acceso a la calle principal.
Para este equipo de trabajo la higiene es fundamental.Poco a poco más personas fueron conociendo sobre el emprendimiento, algunos movidos por la curiosidad degustaron el platillo típico, dejando buenas referencias en las personas, por la calidad de los productos, buen sabor y excelente atención.
Para poder llegar a esta etapa, la jornada para ellos inicia diariamente a las 6:00 de la mañana, hora en que deben ir al Agromercado a buscar los productos más frescos para la elaboración de la salsa y el curtido que son parte de los acompañamientos, el maíz tras comprarlo lo preparan para hacer la masa que será la materia prima de las pupusas, y los ingredientes para las especialidades como el quesillo, frijol etc.
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En los primeros meses el trabajo era dividido entre los dos pero poco a poco han requerido de la ayuda de dos manos más para lograr cubrir la demanda de su clientela, José es quien está a cargo de la elaboración de las pupusas, Eduardo las voltea y cobra, se han convertido en una opción muy buscada por vecinos y personas de otras comunidades.
«Los Vichos», como han nombrado su negocio, ha logrado tener originalidad y aceptación en su comunidad, sus clientes afirman que tienen un alto potencial de crecer.
«Las pupusas tienen muy rico sabor, y aquí en esta zona han logrado conquistar a la clientela porque además de eso son muy atentos, los felicito y mis respetos para ellos que no le tienen miedo al qué dirán, y se les ve un gran potencial para crecer, les deseo bendición en su negocio», comentó Lissette Escobar, cliente.
Eduardo se siente agradecido con las personas que han creído en su capacidad para sobre llevar su emprendimiento, dice que hasta han llegado personas de otras colonias. Todas las tardes a partir de las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche, la pupusería se vuelve un punto de encuentro donde las personas pueden saciar su hambre, los precios son accesibles desde $1.00 las tradicionales (revueltas, frijol, loroco, queso, ajo y jalapeño).
Día a día con mucha dedicación, entusiasmo y mucho esfuerzo,estos jóvenes demuestran que no hay límites cuando se busca la innovación y superación, apegandose al deseo de consolidar y mantener su proyecto de manera exitosa, por lo cual se han convertido en la sensación de una de las colonias más grandes de la ciudad, y on las ganas de salir adelante.
Los comentarios en su mayoría a estos jóvenes han sido positivos, siendo un ejemplo de trabajo honrado que puede abrir camino y oportunidades frente a desafíos económicos y sociales. Si usted desea apoyar a este emprendimiento, puede encontrarlos en la comunidad Colón, Zona Alta Comunal de la colonia Milagro de la Paz.
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