Light
Dark

Jennifer necesita un riñón 

A finales de septiembre del año pasado, la familia Torres Gálvez recibió la noticia de que su hija pequeña ha sido diagnosticada con insuficiencia renal crónica en etapa terminal

La familia Torres Gálvez se mantiene unida, fortalecida y con esperanza ante la situación. Fotos EDH / Miguel Lemus

Jennifer Abigail Torres Gálvez, una niña de 15 años que ama a los gatos, disfruta la lectura y tiene una fuerte curiosidad por la medicina, en especial por la pediatría, comenzó a tener síntomas de lo que pareciera una infección en las vías urinarias. 

Fiebre, dolores, vómitos entre otros malestares alertaron a su familia. Su madre, Karla Gálvez, decidió llevarla a una clínica comunal cercana. Tras ver que con los tratamientos no mejoraba, decidieron acudir con un especialista. 

Al ver los resultados de los exámenes y un diagnóstico preliminar, optaron por una segunda opinión que confirmó lo que temían: Insuficiencia Renal Crónica en etapa terminal, por lo que necesita urgentemente un trasplante de riñón.

Jennifer fue diagnosticada oficialmente el 9 de septiembre de 2025. Este diagnóstico es consecuencia del síndrome de uña rotular, condición que le fue confirmada el 23 de diciembre de 2025.

Jennifer se refugia en la lectura y en la compañía de su gatito Zeus.

Este síndrome también es conocido como síndrome rotuloungueal o enfermedad de Fong, es un trastorno hereditario que afecta el desarrollo de los huesos, las articulaciones, las uñas, los riñones y los ojos. Se clasifica como una enfermedad poco común, con una prevalencia estimada de aproximadamente 1 caso por cada 50,000 nacimientos, de acuerdo con los Manuales MSD, una fuente de referencia en información médica.

«Aquí en el país hay poco conocimiento sobre esta enfermedad. Hemos ido a consulta durante años y los médicos no sabían explicarnos qué teníamos. Duele que no haya información, la falta de empatía para escucharnos y las burlas de la gente”, comentó María Esther. 

El síndrome de uña rotular afecta a varios miembros de la familia. Tanto Jennifer como su hermana María Esther (23 años), su padre (49 años) y su abuela paterna (73 años) padecen esta condición genética. 

«Es lo que más amo y atesoro en la vida», dijo Karla sobre sus hijas. La familia se turna para poder cuidar a Jennifer durante su tratamiento.

Su madre, su padre y su hermana fueron los primeros en postularse como candidatos a donantes. Sin embargo, ninguno de ellos puede debido al síndrome, a los tipos de sangre y a otras enfermedades adversas presentes en la familia.

“Fue muy triste que de un solo me dijeran: no, ustedes no pueden. Como madre, los hijos son todo para uno. Y da impotencia no poder hacer algo por ellos”, expresó Karla.

Un cambio en el día a día

El diagnóstico cambió la dinámica diaria que se vive en la casa de los Torres Gálvez. María Esther, su hermana mayor, ha pausado sus estudios universitarios para dedicarse de lleno al cuidado de Jennifer. Junto con su familia, se turnan para atenderla en su tratamiento en casa, el cual comienza a las 6:45 p.m., y termina a eso de las 6:00 a.m., con insumos proporcionados por el Hospital Zacamil.

«En septiembre del 2025 tomé la decisión de dejar la universidad para poder dedicarme al cuidado de ella. Ya iba a cuarto año de la Licenciatura en Artes Plásticas, opción Pintura en la Universidad de El Salvador (UES)», dijo María Esther, quien además padece de pie valgo, una condición en la que sus tobillos se inclinan hacia adentro mientras los talones se desvían hacia afuera, provocando que el arco del pie colapse al caminar.

María Esther dejó sus estudios artísticos para cuidar a Jennifer. Su carrera es un sueño que de momento está en pausa.

Jennifer ha sido sometida a cuatro intervenciones quirúrgicas: la colocación de un catéter peritoneal, hemodiálisis, cambios de línea y la fijación del catéter peritoneal en el área pélvica.

En tres de estas cuatro intervenciones, tuvo que soportar los procedimientos sin el efecto de anestesia, debido a que su organismo no la procesa de manera convencional y no logra bloquear el dolor.

Actualmente, Jennifer presenta múltiples complicaciones graves, entre ellas edema pulmonar, pulmonía y retención de líquidos en los pulmones. Además, las dos veces que fue sometida a hemodiálisis, el tratamiento afectó su corazón. Según los médicos, someterla a una tercera sesión podría ocasionar mayores daños debido a su delicada condición física.

Al inicio de este proceso, tres médicos desahuciaron a Jennifer. Sin embargo, su familia lleva ya siete meses luchando contra la enfermedad y buscando incansablemente un trasplante de riñón que pueda salvar su vida. 

Jennifer necesita un riñón, pero mientras llega, necesita también medicamentos, insumos, pañales, y el cuidado constante de su familia.

Entre el 14 de febrero y el 3 de marzo de este año, Jennifer permaneció ingresada en el área de máxima atención del hospital, lo que refleja la gravedad de su situación.

Además, Jennifer enfrenta complicaciones relacionadas con el síndrome de uña rotular, entre ellas problemas en la vista con un diagnóstico de separación de retina. Su estado de salud también ha afectado su ánimo, como suele ocurrir en procesos prolongados y difíciles, presentando momentos de decaimiento y tristeza.

«Solamente pido a alguien que si pudiera ayudarle a mi niña, le estaría muy agradecida y Dios le multiplicaría el doble”, dijo Karla Gálvez, madre de Jennifer. 

Además de su familia y su gatito Zeus, este peluche acompaña a Jennifer en las largas noches de tratamiento, como un confidente que guarda sus secretos y sueños.

Cómo ayudar

Quienes deseen donar deben cumplir con los requisitos indicados por el nefrólogo del Hospital Nacional Zacamil: tener tipo de sangre O positivo, gozar de buena salud, no fumar ni consumir alcohol en exceso, y no padecer enfermedades crónicas. 

La edad recomendada está entre los 18 y 65 años, aunque los médicos sugieren que, por la juventud de Jennifer, los donantes ideales serían personas entre 18 y 30 años. Sin embargo, cualquier persona interesada puede presentarse, independientemente de su edad, para ser evaluada.

El proceso de evaluación es completamente gratuito. El hospital se encarga de realizar todos los exámenes necesarios para determinar si el donante es compatible con Jennifer. 

Para quienes no pueden ser candidatos a donantes pero desean colaborar, la familia pide compartir la información sobre el caso de Jennifer para que llegue a más personas y así aumentar las posibilidades de encontrar al donante compatible. 

Para cualquier apoyo adicional como víveres, pampers, entre otros básicos, puede coordinarse a través de los teléfonos 7196 9935 y el 7052 1744

La familia agradece profundamente el apoyo recibido hasta ahora y mantiene la fe en que llegará la persona indicada para salvar la vida de Jennifer.

Patrocinado por Taboola