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Incentivan la producción del café en reserva de biosfera

Dos organizaciones impulsan una iniciativa agroforestal que persigue animar a productores a continuar cosechando café y no cambiar el uso del suelo. Implementan técnicas que permiten mejorar la carga acuífera de la zona y un manejo sostenible de la producción

Sonia Escobar, quien es promotora de AMBAS, señaló que las personas están aplicando métodos que ayudan a la conservación del medio ambiente. Foto EDH/Cristian Díaz
Sonia Escobar, quien es promotora de AMBAS, señaló que las personas están aplicando métodos que ayudan a la conservación del medio ambiente. Foto EDH/Cristian Díaz

En las  últimas dos décadas y media, El Salvador enfrenta una reducción del bosque de café y de su producción, debido a diversos factores que afectan a este sector productivo, como la enfermedad de la roya, el envejecimiento de plantaciones, fluctuaciones en los precios, fenómenos climáticos, el desinterés de continuar produciendo y la falta de mano de obra para la corta del grano de oro, entre otros; de acuerdo a productores y organizaciones que trabajan en dicho rubro en el occidente del país.

Pese a este panorama, no todo está perdido. Un grupo de pequeños y medianos caficultores de los distritos de Juayúa y Salcoatitán, en el municipio de Sonsonate Norte, y en el distrito de Apaneca, en Ahuachapán Centro, trabajan en alternativas para que la producción del café no se pierda.

Aunque el trabajo no es sencillo debido a las adversidades que enfrentan, están entusiasmados porque no sólo se esfuerzan en mantener el parque cafetalero en sus zonas, sino en el cuidado de la tierra donde se produce.

Lo hacen aplicando un plan de capacitaciones técnicas, renovación de plantilla de café y árboles frutales y de sombra; incorporación de prácticas agroecológicas; recuperación y protección de bosques de galería; contribución a la conservación de la biodiversidad; y acciones de manejo para mitigar los efectos del cambio climático.

Dichas acciones son realizadas con apoyo del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES) y la Asociación de Desarrollo Comunal de Mujeres de la Barra de Santiago (AMBAS).

Son 200 hectáreas las que serán intervenidas en ambos municipios a través de una inversión de $300,000 en un periodo de tres años. 

Estas se encuentran en la Reserva de la Biosfera Apaneca-Ilamatepec, que fue certificada como tal por la UNESCO en septiembre de 2007. 

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Se ubica en los departamentos de Sonsonate, Santa Ana y Ahuachapán, de la Cordillera de Apaneca-Ilamatepec. 

Tiene una extensión territorial de 59,056.108 hectáreas, de las cuales en 39,000 hectáreas hay zonas cultivadas con plantaciones de café.

El técnico de AMBAS, Elvir Rodríguez, señaló que en los dos municipios del occidente del país implementan la técnica denominada “sistemas agroforestales más café”, que no sólo incluye fomentar el mantenimiento de los cafetales, sino que agrega otros factores para favorecer el medioambiente.

La iniciativa cuenta con 40,000 plantas de café de la variedad denominada Marsellesa y 1,900 árboles frutales, principalmente limón pérsico, que se plantarán en la estación lluviosa.

Además de eso, impulsan el control de maleza evitando productos químicos, la poda para manejo de sombra, la elaboración y uso de insumos orgánicos, la instalación de 5,185 metros lineales de barreras vivas para evitar el arrastre de suelo, y de 1,855 cajuelas, entre otras acciones.

Las cajuelas son agujeros que se hacen en el suelo con medidas de 40 centímetros de ancho, 60 de largo y 40 de profundidad.

Josefina Martínez de Ordoñez, residente de Juayúa, está entusiasmada con el proyecto porque mejorará la producción y calidad del café. Foto EDH/Cristian Díaz

Su importancia radica en que cada una tiene capacidad de absorción de agua de 72 litros en una estación lluviosa normal.

Es decir, 133,560 litros de agua o 133.56 metros cúbicos se infiltrarán en la tierra, favoreciendo a la recarga hídrica.

Dicha agua ya no correrá superficialmente, dejará de erosionar los suelos y no terminará en ríos que desembocan en el océano.

Objetivo

La coordinadora territorial de FIAES, Silvia Flores, señaló que el trabajo que realizan es para que el productor pueda mantener y sostener las fincas cafetaleras, que no solo son importantes en el tema productivo; sino también ecológicamente, porque el área intervenida es una zona de recarga acuífera importante y forman parte de un corredor biológico albergando una variedad de especies de fauna y flora.

En la zona intervenida hay árboles de caobas, cedros, laureles, guachipilín, macadamia, pimienta, manzana rosa y paternos, entre otros.

También hay una variedad de fauna, como coyotes, venados y tepezcuintles.

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“Traemos estos incentivos porque no queremos que se haga un cambio de uso de suelo. A veces el productor se ve en la disyuntiva de vender o alquilar, porque hay que invertir bastante para el manejo de la finca. Entonces, se deshace de ellas o la dedica a otro rubro. Estos proyectos buscan incentivar al productor para que siempre mantengan su sistema agroforestal”, explicó Flores.

Los 33 productores que están trabajando en la actualidad -de un total de 200 que incluyen las tres fases- no sólo mejorarán su entorno ambiental; sino que su taza de café tendrá mejores condiciones, permitiéndoles, incluso, competir en mercados internacionales con un tipo de café gourmet.

La elaboración de cajuelas es importante en los terrenos ya que ayudan a mantener los mantos acuíferos con la absorción de agua lluvia. Foto EDH/Cristian Díaz

Dificultades

El caficultor del cantón La Majada, en Juayúa, Yohalmo Diaz, está convencido que el tema del café no sólo debe ser tratado en su producción; sino que debe ser de una manera responsable, en referencia a la protección del ecosistema y el medio ambiente.

“A pesar de la bonanza que se puede decir que hoy en día hay, (el café) sigue en declive, sigue en decadencia, con 10,000 problemas que tenemos y, obviamente, si no nos ponemos listos nos va a pasar lo del añil que podría llegar a desaparecer”, reflexionó.

Díaz no es ajeno a las adversidades que enfrenta el sector, ya que reconoció que una de ellas es la carestía de mano de obra tanto en calidad como en cantidad, generando pérdidas en la producción.

Comentó que lleva seis meses con la corta, pues únicamente cuenta con diez personas debido a que realiza un corte seleccionado para tipos de café gourmet.

El encarecimiento de los insumos, el aumento de las plagas generadas por el cambio climático y los altos costos de producción, son factores que incluyen.

La instalación de barreras vivas en los terrenos beneficiados con la iniciativa ayuda a que no se erosione el suelo. Foto EDH/Cristian Díaz

Producción actual

El Instituto Salvadoreño del Café (ISC) reportó que para la temporada 2024/25 -al 31 de julio del año pasado- hubo 168,006 manzanas de terreno cultivadas, obteniendo una cosecha de 856,603 quintales de café oro-uva.

Para el ejercicio 2025/26, que reporta datos de octubre y noviembre del año pasado -siendo la última actualización- el área cultivada descendió a 149,608 manzanas.

Mientras que el Banco Central de Reserva (BCR) reportó que en el 2025 hubo una exportación de café por $167.7 millones, ubicándose en el octavo lugar de una lista de diez productos que principalmente vendió el país.

Un año anterior, las exportaciones de café no aparecieron en la referida lista, ya que la cifra fue menor: $137.1 millones.

El descenso en la cantidad de área cultivada y la producción obtenida también fue confirmada por el coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, Mateo Rendón, quien recordó que la situación del café en el país era muy diferente hace 25 años, pues para entonces eran más de 350,000 manzanas las sembradas. 

Sus estimaciones señalan que en la actualidad existe una reducción de cerca de 71%, y aseguró que no se sobrepasan las 100,000 manzanas.

“Éramos cinco millones de quintales exportables, ahora no alcanzamos ni el millón y las últimas producciones han andado entre los 700,000 (quintales). ¿Qué ha pasado? Los cafetales se convirtieron en zonas turísticas, colonias, en restaurantes”, lamentó Rendón.

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