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Habitantes de caseríos de San Miguel preocupados por ataques de cocodrilos a animales domésticos y de granja

Los reptiles se mantienen en áreas que quedaron anegadas por el Río Grande de San Miguel, colindantes con las viviendas; los lugareños temen que ataquen a los niños quienes a diario se exponen al cruzar esas zonas para ir a la escuela.

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En uno de los ataques más recientes, el reptil cazó un perrito; previamente en el mismo lugar había devorado varias gallinas de la orilla. FOTO EDH/CORTESÍA.

Varios ataques de cocodrilos a animales domésticos y de granja se han registrado desde la última semana del mes de febrero en los caseríos Cazamota y El Valle, del cantón El Brazo, zonas aledañas al río Grande de San Miguel. 

Los afectados indican que los reptiles están cazando animales para alimentarse, como método de subsistencia en áreas pantanosas que han quedado anegadas de las inundaciones del invierno del año pasado, cerca de las viviendas, y el comportamiento de cacería ha puesto en alerta a las comunidades debido a que están atacando a presas más grandes.

Inicialmente los cocodrilos se alimentaban de peces, posteriormente se fueron reportando ataques a perros que, al caminar por las orillas o al cruzar ciertas áreas del río junto a sus propietarios jornaleros, eran sumergidos por los cocodrilos para alimentarse de ellos; siempre se caracterizaron por huir de los humanos, sin embargo estando tan cerca de las comunidades la percepción ha ido cambiando.

“Todavía para el año pasado nosotros aquí andábamos tranquilos pescando; hoy ya no se puede, una porque de tanto animal de esos que hay ya no dejan pescados para agarrar, y por otro lado ya hasta miedo da meterse porque como no se ve el fondo, no vaya a ser que por rebuscar la vida la pierda”, expresó uno de los lugareños.

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Uno de los afectados relata como el reptil salió del agua y se devoró frente a ellos una de sus cerdas. FOTO EDH/J MEJÍA.

En las últimas semanas, los habitantes se han puesto en alerta tras reportes de ataques de cocodrilos a gallinas, perros, y los dos últimos fueron dos cerdos y un novillo del potrero de un ganadero. Los ataques han sido en diferentes zonas dentro del mismo cantón. Lo más grave del caso es que no se trata solo de uno, son varios cocodrilos los que se mantienen escondidos entre la ninfa que ha brotado del agua pantanosa, lo que hace imposible verlos.

“Aquí nos fregaron porque nos sellaron las salidas de agua, por arreglar un lado afectan a otro; la primera vez que vi a un cocodrilo fue la semana pasada que me espantó a las gallinas, de ahí el sábado asomó ahí y se devanó a un perro”, explicó doña Dilia Jurado, afectada.

Para esta época es inusual que aún haya estancamientos de agua. Los habitantes aseguran que tras las llenas siempre el agua se secaba, pero este año no ha sido así. Los reptiles buscan las áreas húmedas y ahí se mantienen. Esta situación de las anegaciones las atribuyen al deterioro progresivo de las bordas, lo que ha provocado que el agua busque otros cauces.

La familia Quinteros atestiguó cuando uno de los reptiles se comió a una de sus cerdas de crianza. Cuentan que desde entonces deben estar en vela día y noche, moviendo el agua con vara para evitar que haya otro ataque pues el animal pasa permanentemente en el pantano que quedó aledaño a su casa. Mencionaron que su vecina ya perdió a todas sus gallinas y algunas personas han captado la situación en video.

Por otro lado, la cantidad poblacional de los reptiles se ha incrementado en los últimos años, siendo un problema que ahora también surge en el verano con las inundaciones por el desbordamiento del río tras cada invierno. Los habitantes señalan que la reproducción acelerada se debe a que a ese sector se trasladan cocodrilos de  otras zonas que son áreas naturalmente protegidas.

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Uno de los tramos de camino vecinal del cantón El Brazo, completamente inundado desde la llena del año pasado. FOTO EDH/ J MEJÍA.

Las personas más longevas de la zona, afirman que los cocodrilos eran escasamente vistos hace 80 años atrás en el Río Grande de San Miguel, y que aunque los ríos son el hábitat natural de esta especie, fueron visibles en esas aguas luego de que las especies fueran colocadas en la laguna El Jocotal (zona protegida). Además, consideran que los desagües que desembocan al río han llevado consigo a los reptiles, los cuales se han multiplicado en los últimos años, convirtiéndose para ellos en una especie invasiva y peligrosa.

En los registros solo hay un caso reportado de ataque de cocodrilo a una persona. Fue el año pasado cuando un pescador se disponía a lanzar su atarraya en la parte de la orilla, se paró cerca del reptil que estaba escondido entre el fango y la maleza cuando le capturó una pierna. Según la descripción de la víctima era de un tamaño considerablemente grande, luchó por liberarse girando junto al animal en las aguas de la Laguna El Jocotal, lo que le permitió en un momento soltarse con heridas profundas que tuvieron que ser atendidas en un hospital.

Niños en riesgo

Por el camino donde se han registrado los ataques recientes caminan los niños, algunos de parvularia, hacia la escuela del cantón El Brazo y viceversa; algunos padres de familia afirman que la escolaridad en la zona se ha visto afectada debido a las constantes llenas de invierno, y ahora el temor crece en verano con la presencia de los reptiles que acechan en el sector.

Tras los ataques a animales, los padres de familia ahora mantienen puertas cerradas sin dejar salir a los niños por su seguridad. En invierno durante, las llenas, las familias deben cruzar con canoas para llevar a los niños a las escuelas.

“Con el crecimiento y movimiento de los ríos y el descargue de agua que ha buscado a otras zonas, pues los cocodrilos han migrado y ellos mantienen ya la presencia permanente en sectores donde pasan personas y los niños. Entonces, la preocupación por parte del personal del centro escolar es porque parte de la población o de los niños que están en el centro escolar viven en la comunidad de Cazamota, y en el trayecto hay un estanque de agua”, expresó un docente.

Comenta que el peligro es que niños pequeños, de parvularia, primera infancia y de primero hasta cuarto grado circulan o pasan cerca del estanque, por lo que se ha puesto en alerta a padres de familia de que no se acerquen a esos lugares, que si hay alguna calle alterna mejor la tomen por su propia seguridad.

Más de un problema

El hábitat natural de los cocodrilos americanos, especie nativa de El Salvador, es la Laguna El Jocotal, pero los desbordamientos en cada invierno y el desemboque al río Grande permite el traslado de los reptiles hacia otras áreas.

Gran parte de las bordas están dañadas permitiendo el paso descomunal de las crecientes.  La falta de limpieza de material de arrastre, como troncos y basura evita el paso libre de agua, desbordándose hacia terrenos aledaños.

El líder comunitario explica que, de no tratarse a tiempo, podría seguir agravándose la situación.

“Estamos en este lugar ahorita aquí en El Brazo por los avistamientos de los lagartos, hay mucha gente afectada, no pueden tener sus animalitos, sus cerdos, sus gallinas, patos chuchos, todo se comen los lagartos. Estamos constatando que todavía hay un sector, en la calle que va hacia el río, que todavía hay presencia de bastante agua, y estamos hablando de medio metro de profundidad. Un carro pequeño no puede pasar, solo trocas algo grandes”, explicó Manuel Hernández, líder comunitario.

Sobre esta situación ya se le ha informado a la municipalidad y al MARN, pero la gente afectada sigue esperando respuesta de las autoridades. El invierno se acerca y todavía este sector de El Brazo está anegado en agua cerca de muchas casas, una irregularidad que por primera vez se ha mantenido y por lo que prevén que la inundación avance por la falta de obras de mantenimiento.

Proponen soluciones

Los habitantes piden al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales retirar a los cocodrilos que se encuentran en las comunidades hacia otras áreas con urgencia, antes que suceda alguna tragedia mayor.

Además, piden que se repare la borda dañada, y que el Ministerio de Obras Públicas construya puentes en los pasos de riesgo de las inundaciones para facilitar los accesos de niños a la escuela y de las personas a sus trabajos, además de limpiar la suciedad y desazolvar el río de los materiales arrastrados.

 “La situación ha sido que el río está totalmente azolvado, está lleno de materiales, árboles enteros, millones de botellas, láminas y de todo hay allí y no tiene salida el agua en El Brazo, no hay salida, está estancada aquí. Entonces es necesario que se venga y se limpie un poco, por lo menos para solo salir de la emergencia necesitamos hacer 2 km de desazolvar el río, sacar toda la sociedad que hay y toda esa tierra para poder ver si sacamos toda el agua que hay en este sector”. Manuel Hernández, líder comunitario.

En los últimos años afirman que empresarios han intervenido para arreglar algunos tramos de la borda, pero es necesario el apoyo gubernamental para evitar que un invierno copioso, como cuando azotó la tormenta Julia. vuelva a dejar bajo el agua a las comunidades.

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