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Encontraron el amor en el mercado San Miguelito

Entre canastas de frutas y verduras, madrugadas largas y años de esfuerzo, don Arnulfo y doña Alicia han construido una historia de amor que sigue firme, incluso después de perderlo todo en el pasado incendio del mercado

De lunes a domingo ambos esposos siguen vendiendo frutas y verduras, como lo ha hecho toda su vida.

A finales de la década de los sesenta, cuando el mundo celebraba que el hombre había llegado a la luna, en El Salvador nacía otra hazaña silenciosa: una historia de amor sencilla, pero profunda, en medio de las ventas informales del Barrio San Miguelito.

Ahí, entre frutas frescas, verduras recién cortadas y el ir y venir de los compradores, se conocieron don Arnulfo Flores y doña Alicia. Eran jóvenes, llenos de sueños y con ganas de salir adelante. Ella atendía su puesto de frutas y verduras; él realizaba labores de limpieza en la zona. Sin saberlo, en esos pasillos improvisados comenzaban a caminar juntos un camino que ya suma 52 años.

Con el paso del tiempo, aquellas ventas informales se transformaron en el actual mercado San Miguelito, lugar en el que aún comercializan sus productos. También su relación fue creciendo, madurando y fortaleciéndose con cada dificultad. Del amor entre ambos nacieron dos hijas, criadas con esfuerzo, valores y ejemplo.

De lunes a domingo ambos esposos siguen vendiendo frutas y verduras, como lo ha hecho toda su vida.
De lunes a domingo ambos esposos siguen vendiendo frutas y verduras, como lo ha hecho toda su vida.FOTOS EDH:MIGUEL LEMUS

Hoy, don Arnulfo tiene 82 años y doña Alicia 79. El tiempo ha pasado, el cuerpo ya no responde igual, pero el corazón sigue firme. Don Arnulfo camina con bastón y pasos más lentos, pero no falla. De lunes a domingo acompaña a su esposa hasta el puesto ubicado en la primera planta del mercado, donde ella sigue vendiendo frutas y verduras, como lo ha hecho toda su vida.

Han estado juntos en las buenas y en las malas. En tiempos de bonanza y también en los días duros, cuando parecía que todo se venía abajo. Uno de esos momentos fue el incendio que devastó el mercado en septiembre de 2021. El fuego los sorprendió en su puesto. Perdieron mercadería, recuerdos y parte de su esfuerzo, pero no se soltaron la mano. Apoyándose uno al otro, lograron evacuar y salir adelante una vez más.

“Nosotros siempre hemos estado juntos en las buenas y en las malas, gracias a Dios, y siempre nos hemos apoyado”, dice don Arnulfo, con la voz pausada y la mirada llena de gratitud.

Doña Alicia, por su parte, recuerda que la historia de amor con don Arnulfo, comenzó entre canastos y verduras, y asegura que, aunque los años han pasado, el amor de ambos sigue vivo, fortalecido por el trabajo honrado y el respeto mutuo, que han tenido en más de cincuenta años de relación.

Historias como la del matrimonio Flores no salen en las redes sociales ni en las grandes pantallas, pero valen oro. Son ejemplo de amor verdadero, fidelidad, comprensión y compromiso.

En este mes de la amistad, su vida juntos recuerda a los salvadoreños que el amor no siempre es perfecto, pero sí constante, paciente y fuerte cuando se construye día a día, con trabajo, fe y apoyo mutuo.

Entre canastas de frutas y verduras, madrugadas largas y años de esfuerzo, don Arnulfo y doña Alicia han construido una historia de amor .

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