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El mejor shuco lo vende La Zarquita

Entre el aroma del maíz fermentado, y la preferencia de los clientes, el puesto de shuco La Zarquita impulsa un legado familiar

La historia de La Zarquita es también la historia de mujeres luchadoras que no se rinden ante las dificultades.

Con mucho orgullo, las hermanas Lozano mantienen viva la receta del que muchos consideran el mejor atol shuco del Centro Histórico de San Salvador.

Al caer la tarde, la gente comienza a llegar a un pequeño local ubicado frente a las gradas interiores del edificio Munguía Meléndez, justo en la esquina de la 1.ª Calle Poniente y la 4.ª Avenida Norte, frente al parqueo Morazán, en el Centro Histórico de San Salvador.

Aunque se trata de un alimento típico salvadoreño, en La Zarquita tiene un toque especial que hace que muchos regresen una y otra vez. FOTOS: EDH/M. Lemus

Las hermanas Griselda y Regina Lozano, junto a Marleny Hernández y Brenda Rosales, sirven alrededor de 300 porciones de atol shuco cada tarde. De lunes a sábado, desde las 3:30 p.m. hasta las 7:00 p.m., reciben a sus comensales con una sonrisa.

Con dedicación, trabajo diario y el deseo de mantener viva la receta heredada de su madre y su abuela, las hermanas Lozano han convertido este puesto en su medio para salir adelante.

El shuco es un atol a base de maíz negrito fermentado, con un sabor ligeramente ácido, sazonado con sal, alguashte, frijoles cocidos y chile al gusto, servido en un huacal de morro. Se suele acompañar con pan francés bien tostado o con un cachito.

Para las hermanas Lozano, cada huacal servido es un poquito de una historia familiar que comenzó generaciones atrás.

Este emprendimiento nació hace casi tres décadas gracias a la madre de las hermanas Lozano, quien comenzó vendiendo atol shuco en la plaza Gerardo Barrios. Con el paso del tiempo, el puesto se trasladó a la esquina cercana a la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES) y el Palacio Nacional, donde permaneció durante 27 años. Con el proceso de modernización del Centro Histórico, el puesto tuvo que moverse.

“Al principio la gente nos buscaba allá y no sabían dónde estábamos”, dijo Griselda Lozano. “Pero ahora gracias a Dios ya nos ubican. Ya tenemos dos años de estar aquí”.

El sabor del atol y la calidez con la que atienden han logrado que muchos clientes las acompañen desde hace años.

“Siempre que venimos al país venimos a buscar este puestecito”, comentó con una sonrisa. “Tenemos unos 20 años de ser clientes de ellas”, comentó Cristina Barrera, una salvadoreña residente en Estados Unidos que cada vez que visita el país busca este puesto.

Los mismos clientes le dan fama a La Zarquita, tanto de boca en boca como también a través de redes sociales, donde muchos visitantes comparten videos y recomendaciones. Así fue como Carolina Hidalgo conoció el lugar.

De lunes a sábado, este local reúne en sus bancas a clientes de todas las edades, tanto de la capital como del interior del país, quienes llegan a degustar de este manjar.

“Lo vimos en TikTok y lo estuvimos buscando hasta que hoy lo encontramos”, dijo Carolina. “Varias personas me dijeron que era buenísimo. Hoy llevo diez para mi familia porque todos quieren probar”, comentó entre risas mientras esperaba su orden para llevar y compartir con su familia. Puedes llegar al local por tu atol shuco o si necesitas hacer un pedido contactate al 7388 4796 con Griselda Lozano.

Un legado que demuestra que las tradiciones, cuando se preparan con dedicación y cariño, pueden perdurar en el tiempo y seguir reuniendo a las personas alrededor de un sabor que se vuelve inolvidable.

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