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Casi medio millón de salvadoreños inscritos para donar órganos

Hay menos de medio millón de salvadoreños que plasmaron en su DUI su intención de convertirse en donadores; mientras que otros 6.8 millones negaron dicho altruismo, de acuerdo a datos del Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN)

La donación de órganos es una cultura que no está desarrollada entre los salvadoreños, de acuerdo a datos del RNPN. Foto EDH/REFERENCIA
La donación de órganos es una cultura que no está desarrollada entre los salvadoreños, de acuerdo a datos del RNPN. Foto EDH/REFERENCIA

Seis de cada 100 salvadoreños plasmaron a en su Documento Único de Identidad (DUI) la intención de donar sus órganos, lo que demuestra la poca cultura sobre dicho consentimiento expreso que podría salvar la vida de alguna persona, de acuerdo a un médico, sociólogo y la madre de un paciente renal.

De 7,301,691 documentos emitidos entre el 26 de noviembre de 2001 y el 6 de marzo de 2026, en 457,842 se reflejó la intención de su titular en donar órganos; lo que representa un 6.27 % de los documentos extendidos durante el periodo revisado.

Es decir que 6.8 millones de salvadoreños no reflejaron su intención de convertirse en posibles donadores de acuerdo a datos obtenidos a través de la plataforma digital “Así Somos”.

La plataforma es administrada por el Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN) y está disponible a consulta de la ciudadanía desde febrero.

La cifra refleja los documentos de salvadoreños radicados en el país y en el exterior.

El 51.68% de quienes expresaron su altruismo son hombres a pesar de que la mayoría de personas que obtuvieron el documento durante el referido periodo fueron mujeres.

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Destaca que 31,607 personas que mostraron su intención de donar ya fallecieron y que 25,484 padecen alguna discapacidad, como ceguera total en ambos ojos, atrofia muscular, amputación de miembros inferiores, discapacidad intelectual, mudez, deformaciones congénitas, síndrome de down y de parkinson.

La voluntad de donar en El Salvador está concentrada en zonas de mayor población, debido a que departamentos como San Salvador, La Libertad y Santa Ana agrupan más de la mitad de las personas que mostraron en su DUI la intención de convertirse en donadores de órganos. Los tres suman seis de cada diez posibles donadores.

Mientras que Cabañas y Morazán son los departamentos donde habitan menos salvadoreños con dicha posibilidad.

Zonas con mayoría de donantes 

El departamento de San Salvador lidera la lista con 125,646 donantes, casi tres veces más que el departamento de La Libertad, que tuvo 49,192, según los DUI emitidos en los 25 años revisados.

Y si Estados Unidos fuera un departamento de El Salvador sería el segundo más importante en la donación de órganos, superando a todo el interior del país.

Lo anterior porque 87,404 salvadoreños que residen en dicha nación norteamericana reflejaron su posible altruismo.

Muy por debajo de esa cifra están los 2,326 compatriotas que radican en Italia.

Dicho país europeo es el segundo donde principalmente se han radicado los salvadoreños con intención de donar, después de Estados Unidos.

Los posibles donadores registrados por el RNPN se distribuyen en 26 países, incluyendo El Salvador y aquellos tan lejanos como Suecia, donde viven 245 salvadoreños registrados con la disposición de donar o los 72 de Alemania.

Mientras que quienes están solteros tienen casi 2.5 veces más probabilidades de registrarse como donantes activos que los casados, ya que el primer grupo está conformado por 318,266 documentos contra los 131,256 de los que contrajeron matrimonio.

Los divorciados apenas sobrepasan los dos mil documentos.

Niveles educativos

Los datos del RNPN demuestran que a medida que aumenta el nivel de educación básica y media también lo hace el deseo de la posibilidad de salvar la vida de una persona por medio de una donación.

Los graduados de bachillerato representan uno de los pilares más grandes del registro histórico; sin embargo, 17,557 salvadoreños sin ningún estudio formal también mostraron su voluntad de ayudar.

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Aunque la cifra es mínimamente baja respecto a los bachilleres graduados que respondieron con un sí a su intención de donación, los universitarios son otro pilar fundamental en el tema, ya que 107,265 personas con estudios en profesorado, maestrías, doctorados y diferentes carreras de educación superior no dudaron en ser parte del registro de posibles candidatos que lleva el RNPN. 

Las cifras indican que aunque la capacidad de leer y escribir es un rasgo común en el 95% de los posibles donantes, casi 11,000 ciudadanos sin alfabetización alguna tomaron la decisión consciente de donar.

Importancia de donar

Marta Rumaldo tiene un hijo de 16 años a quien le diagnosticaron insuficiencia renal a los siete años.

Desde los 12 recibe diálisis pero está convencida de que la donación de un riñón podría mejorar la vida del adolescente.

Relató que ella está dispuesta a convertirse en donadora pero aunque sus riñones son compatibles con su hijo, otro tipo de exámenes que le han practicado han retrasado la intervención.

“La doctora ya me dijo que si esos exámenes no me salen bien dentro de unos tres meses me va a descartar y en mi familia nadie más puede darle un riñón al niño”, lamentó la madre.

Agregó que no encuentra explicación de porqué su hijo desarrolló la enfermedad pero reconoció que el padre de ella murió hace un mes por dicho padecimiento y que otros tres familiares paternos del adolescente tienen insuficiencia renal.

“El niño se pone a llorar y me dice que si no salgo bien en los exámenes no voy a poder trasplantar. Él se siente triste porque está estudiando y quiere salir adelante. Yo con todo mi corazón le doy mi riñón”, dijo la joven madre originaria de Ahuachapán Sur.

El sociólogo e investigador Walter Fagoaga consideró la existencia de cinco factores para la baja cultura de donación, que prevalece principalmente en situaciones familiares y no como un altruismo hacia particulares.

Los factores señalados son la religiosidad, la confianza institucional, los mitos creados sobre dicho altruismo, la tramitología del proceso de donación y la acción comunicativa que explique la importancia de la donación de órganos.

Fagoaga señaló que todo lo anterior conlleva a un cambio que se debe de realizar en la mentalidad de la población en general y de quienes lideran las diferentes instituciones, porque además hay un conflicto entre la modernidad y la tradición.

“Podría existir, digámoslo así, una visión anómica hacia la desconfianza, una sociedad que percibe a las instituciones de salud solamente en una crisis. Entonces eso puede ser algo que la gente podría valorar”, dijo Fagoaga.

Mientras que el médico epidemiólogo Ricardo Lara señaló que entre los órganos que pueden ser trasplantados de una persona fallecida están la córnea, médula ósea, riñones, hígado y en sistemas de salud desarrollado también el corazón.

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En dichos casos se deberá de corroborar la causa de la muerte al igual que señaló que no todas las personas vivas que han mostrado su posible altruismo son aptas.

“Pero cuando vemos el porcentaje de esos millones de documentos únicos de identidad que se han emitido, tanto por primera vez como por renovación y por vencimiento, nos deja en claridad que somos una sociedad que no está en la disposición de donar órganos”, dijo.

El médico señaló que el hecho que los salvadoreños radicados en otros países, principalmente Estados Unidos, estén dispuestos a donar sus órganos refleja la conciencia que existe en otras naciones sobre la importancia del tema.

Recomendó que en El Salvador debe de realizarse una campaña de información donde se explique la importancia de la donación de órganos en aquellos casos donde la persona ha fallecido o está viva.

En este último caso, el trasplante renal (riñón) es el que lidera las donaciones; pero además están órganos no completos que al tener la capacidad de regenerarse permiten dicha acción, entre ellas la médula ósea, hígado y la transfusión sanguínea que se tiene que considerar como un trasplante, comentó Lara.

“Creo que somos una sociedad que no le interesa donar órganos de los cadáveres de sus seres queridos; así haya sido la voluntad de la persona que en el DUI dio como respuesta sí acepto donar mis órganos”, agregó el doctor.

Explicó que el hecho que aumente la cifra de posibles donadores con educación media y disminuya en universitarios significa que este último sector medita más su respuesta y ratifica que “no somos una sociedad con conciencia de la donación de órganos provenientes de cadáveres”.

“Hay una relación de estigmas y mitos urbanos en la construcción social. Eso lo podemos ver básicamente con una socialización del miedo, porque cuando se habla del famoso tema de órganos, lo que viene a nuestra cabeza es la venta o el tema más ilegal”

Walter Fagoaga
Sociólogo

“Si nos vamos a los datos que hay, somos una sociedad que no tiene intención de donar órganos. La población creo que no tiene todavía una claridad de que un cadáver puede salvar vidas”

Doctor Ricardo Lara
Médico epidemiólogo 

La donación de órganos

En El Salvador la donación de órganos está regulada en la Ley Especial sobre Trasplante de Células, Tejidos y Órganos Humanos. Aunque el ente rector es el Ministerio de Salud, la implementación de la ley está a cargo del Consejo Salvadoreño de Trasplantes (CST). La donación debe ser voluntaria y se rige por los principios de altruismo y solidaridad. Otro factor está relacionado a la voluntad anticipada, que se refiere a que los  ciudadanos pueden expresar su deseo de ser donantes, pudiendo quedar registrado en el Documento Único de Identidad (DUI).

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