Con el incendio ocurrido ayer, no sólo se queman estructuras antiguas, sino buena parte de nuestro patrimonio cultural edificado
Con el incendio ocurrido ayer, no sólo se queman estructuras antiguas, sino buena parte de nuestro patrimonio cultural edificado

Carlos Cañas Dinarte
Historiador y colaborador de El Diario de Hoy
Todo incendio provoca daños materiales y en este caso lamentablemente cinco muertes humanas e irrecuperables por completo. Lo que ocurre es que no permiten la restauración de estructuras que en este caso, la mayor parte de las que han sido devastadas por el fuego databan de unos meses o unos años después del terremoto de origen volcánico del 7 de junio de 1917.
Prácticamente toda esa zona fue devastada por los terremotos asociados con la última erupción del volcán de San Salvador, pero los materiales constructivos de toda esa zona eran de hierro forjado en los balcones, en las puertas, mucha madera, muchísima madera, lámina troquelada también.
Mucho de ese material fue importado desde el puerto californiano de San Francisco, que fue uno de los principales proveedores tras la devastación sísmica y eruptiva de ese año 1917. Entonces digamos que lo que se ha perdido es el mismo material con el que está construido el Centro Histórico de San Francisco, que fue devastado en 1906 por un terremoto y un incendio.
A raíz de esa situación fue que se tomó la decisión, por parte del gobierno del presidente Carlos Meléndez Ramírez, de importar materiales prefabricados para construir toda esa zona, o sea, techos machembrados, material de ployer también, o sea, construcciones de ployer que había en esa zona, son las que se han arrasado con todo esto.
La estructura que más lamentablemente se ha perdido en este incendio es la Sociedad de Artesanos La Concordia, que databa de finales del siglo XIX y que había tenido su principal esplendor en el periodo presidencial del doctor Manuel Enrique Araujo, que le dio un amplio espacio a los gremios y a los sindicatos durante su gobierno.
Entonces, en ese sentido, yo creo que el país ha perdido un testimonio en cuanto a la lucha obrera, en cuanto a la lucha sindical, un espacio también donde se guardaba no sólo historia de San Salvador, sino también historia de las luchas obreras en el país.
Insisto, cada vez que hay un incendio de esta naturaleza, no sólo se queman estructuras antiguas, perdemos buena parte de nuestra historia, perdemos buena parte de nuestro patrimonio cultural edificado, y en este caso también hemos perdido vidas valiosas que creo que es importante destacar, que ningún incendio, ninguna ambición por poseer bienes materiales justifica la desaparición de esas vidas.
Yo creo que esta es una voz de alerta y que se trate de organizar de alguna manera una cruzada ciudadana para registrar, para rescatar la mayor cantidad de materiales que se pueda respecto a nuestra historia urbana. Si no, dentro de muy poco vamos a tener una ciudad de la que estuvo, de la que hubo, porque nos van a quedar solamente edificios nuevos en predios históricos.
Esto también tiene que hacernos pensar en si el Centro Histórico de San Salvador sigue siendo histórico o ya no lo es.
Hay un debate abierto, creo yo desde hace algún tiempo, en que con nuevas estructuras o remodelaciones groseras como las que se han estado haciendo, pues ha perdido su carácter histórico. O sea, no se ha conservado gran parte de la esencia de ese patrimonio arquitectónico y constructivo que tenía el centro de San Salvador. Muchas edificaciones se han perdido y no se les ha dado el mantenimiento adecuado.
Hemos visto arder iglesias, hemos visto arder o ser demolidas también. Muchas edificaciones antiguas donde había pequeños negocios que han sido desplazados, gentrificados del centro histórico. Entonces yo creo que también hay que hacer un llamado de atención al hecho de que con todo este tipo de situaciones, el Centro Histórico de San Salvador, si es que todavía se le puede llamar así, ha perdido su carácter habitacional.
En ese sentido también hay que hacerle ojo crítico a esa situación. O sea, no puede ser que desastres como este conduzcan a que la gente se vaya de sus lugares de habitación o pierdan sus lugares de trabajo también. Entonces yo creo que es cuestión de hacer una cruzada ciudadana también para denunciar esta destrucción progresiva y también acelerada de nuestro patrimonio cultural edificado, pero también es una voz de alerta para tomar las cámaras, tomar los lápices y hacer registro visual de todo lo que está todavía y que está ahí, de los detalles constructivos, de los balcones, de las puertas, de los adornos, de todo lo que tiene el Centro Histórico.
Porque dentro de muy poco, desgraciadamente, no nos quedará nada.
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