Casi mil muertos y más de 50,000 desaparecidos bajo los escombros en Venezuela
La Guaira quedó hecha polvo. Lo que eran edificios hoy son montañas de arena y escombros. Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques.
Vista panorámica de un edificion habitacional dañado en Catia La Mar, en el estado La Guaira, luego de recibir impactos de misil en un ataque de Estados Unidos. Foto EDH/AFP
afp_tickers
Casi mil muertos y más de 50.000 desaparecidos: el trágico balance del doble terremoto en Venezuela se dispara mientras crece la desesperación por encontrar supervivientes y la ayuda oficial es escasa.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles dejaron un panorama de devastación, con decenas de edificios colapsados, especialmente en La Guaira, una población costera vecina a Caracas, donde la población denuncia la precaria labor del gobierno en las labores de rescate.
«¡Necesitamos máquinas… personas!», gritaba un grupo de vecinos frente a un edificio colapsado en esa región. «Estamos nosotros mismos buscando ayuda, el pueblo buscando cómo levantar esto», señaló otra mujer.
La Guaira quedó hecha polvo. Lo que eran edificios hoy son montañas de arena y escombros. Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques.
En Ginebra, el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, dijo a la AFP que más de 50.000 personas están desaparecidas y el gobierno venezolano da cuenta de casi 3.000 heridos.
«Se trata de una operación de rescate extremadamente compleja», dijo a la AFP.
La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que hay al menos 589 muertos y 2980 heridos.
Ayuda internacional
Casi 48 horas tras los sismos, equipos internacionales de búsqueda y rescate de al menos 17 países comienzan a movilizarse para ayudar. Rescatistas de El Salvador, México, Colombia y Ecuador ya están en el país. Medios venezolanos también informaron de la llegada de equipos e insumos procedentes de Chile y Suiza.
Las tareas de rescate avanzan lentamente, y hay cuerpos aún visibles bajo los escombros.
En Caracas, en la madrugada del viernes, operarios alumbrados por un foco golpeaban con mazos los escombros de un edificio derrumbado. «Silencio absoluto», gritó de repente uno de ellos para poder escuchar a posibles personas atrapadas. «Una linterna, una linterna», dijo otro.
En redes sociales circula una lista no oficial de desaparecidos con más de 51.000 nombres. «Está ahí»
En La Guaira, donde se encuentra el aeropuerto más importante del país, inhabilitado por el sismo, algunos residentes tratan ellos mismos de liberar a sus familiares sepultados.
«Está ahí», solloza Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que intenta encontrar a su padre bajo una montaña de escombros.
Su abuela Amparo, desesperada, intenta retirar las ruinas con sus propias manos en busca de su hijo. «Son muchas rocas y con las manos no se puede», dice después, impotente tras llorar y gritar desconsolada.
«Las autoridades no sirven, no sirven, porque aquí deberían estar los militares con toda la maquinaria que tienen ahí», agregó.
La presidenta, que en enero asumió el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, visitó el jueves La Guaira, a la que declaró «zona de desastre».
La AFP constató saqueos en la zona.
«Vengan a ayudar»
La líder opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado pidió la liberación de «todos los presos políticos», tanto civiles como militares, «para que puedan ser recibidos por sus familias en estas horas trágicas».
Tras la promesa del presidente Donald Trump de ayudar a sus «nuevos y grandes amigos», Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar a Venezuela.
Un general del Comando Sur, Kevin J. Jarrard, ya está en Caracas para «supervisar» las operaciones para salvar vidas y prestar «asistencia humanitaria en las zonas afectadas».
La fuerza de estos terremotos se sintió hasta en Colombia. Desde entonces se reportaron más de 130 réplicas. Venezuela es un país sísmico, aunque desde 1997 no se registraba un gran terremoto.