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Maduro seguirá detenido en Nueva York y se fijó próxima audiencia para el 17 de marzo

Maduro y su esposa se declararon este lunes no culpables de todos los cargos en EE.UU., durante su primera comparecencia desde su captura.

Maduro tribunal federal Nueva York
Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece Nicolás Maduro (i), junto a su esposa,, Cilia Flores (d), compareciendo ante un tribunal federal el 5 de enero de 2026, en Nueva York (EE.UU.). Maduro se declaró con voz serena como "un hombre inocente" de los cargos de narcotráfico. Foto: EFE/ Jane Rosenberg

El derrocado mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró este lunes no culpable en su primera comparecencia ante la justicia en Nueva York, dos días después de su captura en Caracas en una poderosa operación militar de Estados Unidos.

Ante el juez, Maduro, de 63 años, afirmó que sigue siendo el «presidente» de Venezuela. Está acusado de traficar cocaína a Estados Unidos al igual que su esposa, Cilia Flores, de 69 años y que también se declaró no culpable.

Maduro y Flores seguirán detenidos en una prisión federal de Brooklyn, Nueva York, mientras esperan su próxima audiencia, fijada para el 17 de marzo.

La causa está radicada en el Distrito Sur de Nueva York y es instruida por el juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años.

La comparecencia de este lunes constituye la primera vez que Maduro se presenta ante la justicia estadounidense, después de que el Departamento de Justicia hiciera pública el pasado sábado una acusación formal en su contra por delitos relacionados con narcotráfico, presentada originalmente en 2020.

Esta acusación ampliada reitera los cargos contra Maduro, principal acusado de conspiración por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para usar esas armas.

Maduro y su esposa fueron sacados por la fuerza de Caracas el sábado durante intensos ataques estadounidenses que incluyeron comandos en tierra, bombardeos de aviones de combate y una imponente fuerza naval.

En la nueva acta de inculpación encuentran también el hijo del depuesto mandatario, Nicolás Maduro Guerra, conocido como «Nicolasito», el ministro venezolano del Interior, Diosdado Cabello, y un capo narco prófugo.

La audiencia judicial coincide este lunes con la instalación en Caracas del nuevo Parlamento, que manifestó su apoyo a Maduro, y con una reunión en Nueva York del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela.

Nicolás Maduro trasladado tribunal Nueva York
Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, llegan al helipuerto de Wall Street durante su transporte al tribunal federal para su comparecencia en Nueva York, Nueva York, EE. UU., el 5 de enero de 2026. Foto EFE/EPA/Stringer

 «Soy inocente»

Nicolás Maduro entró el lunes en una sala abarrotada de un tribunal federal de Nueva York con los hombros hacia atrás. Miró a la galería y saludó en español antes de declarar al juez: «Soy inocente».

El depuesto presidente venezolano, vestido con una camisa oscura sobre el traje naranja de presidiario, aseguró que las fuerzas estadounidenses lo habían secuestrado y dijo ser un prisionero de guerra.

«Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país», afirmó Maduro en una audiencia de 30 minutos. «No soy culpable», dijo sobre los cargos de tráfico de drogas y armas que enfrenta ante la justicia estadounidense.

Abogados, agentes y periodistas llenaron la sala revestida de madera y el suelo enmoquetado en azul de un tribunal de Manhattan.

Maduro parecía saber que los ojos y los oídos del mundo estaban puestos en él. Durante su comparecencia condenó la operación militar en la que fue capturado junto a su esposa por militares estadounidenses en Caracas.

El juez le interrumpió cuando contestó mucho más de lo que le había preguntado. «Estoy aquí secuestrado desde el sábado 3 de enero. Fui capturado en mi casa en Caracas», afirmó Maduro, de 63 años.

El juez del caso, el nonagenario Alvin Hellerstein, interrumpió su perorata para explicarle que ya habrá «momento y lugar» adecuados para dar su versión de lo sucedido.

Uno de los momentos más dramáticos se produjo al final de la vista, cuando un hombre del público le gritó que pagará por sus crímenes. «Soy un prisionero de guerra», le respondió Maduro antes de ser conducido fuera de la sala.

El mandatario detenido habló solo en español y usó el traductor para atender las preguntas del juez, que recibía a su vez las respuestas traducidas al inglés por un intérprete.

Con lápiz y papel, Maduro tomó notas durante todo el proceso y rara vez levantó la vista de su escritorio.

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