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León XIV pide una «Iglesia abierta que acoja al extranjero»

Les instó a ser «una Iglesia viva, multiforme y cercana» y a ser «capaces de desenmascarar relaciones injustas de poder y de preservar las semillas de justicia y de paz».

Con reportes de EFE y Radio Francia Internacional

Foto derechos reservados: @pascaldrouhaud/Bernard Laguerre

El papa León XIV pidió este viernes a la Iglesia francesa que sea «una casa abierta» y que «acoja a quien está lejos» y «al extranjero», en su discurso tras celebrar las vísperas con el clero del país en la catedral de Notre Dame de París, durante su primer día de visita a Francia.

Previamente el pontífice lanzó una advertencia sobre los peligros de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial al recuperar la idea del escritor francés Georges Bernanos sobre el «Paraíso de las Máquinas», que pueden llegar a dominar la vida humana, y defendió, en la cuna del laicismo moderno, «la justa laicidad», que no debe excluir la religión.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron (a la derecha), y el papa León XIV (a la izquierda) durante una ceremonia tras su encuentro en el Palacio Presidencial del Elíseo, en París, el 25 de septiembre de 2026, al inicio de la visita de cuatro días del papa a Francia.

Foto: AFP

León XIV comenzó su visita con una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Elíseo, y un discurso ante las autoridades, en el que afirmó que es necesario «no perder nuestra humanidad en medio del ‘Paraíso de las Máquinas’, que invaden y condicionan nuestra vida cotidiana».

Con anterioridad, Macron había afirmado en su discurso que «la inteligencia artificial debe ser un servidor y no un amo». Además, defendió la creación de «una organización internacional que reconcilie progreso tecnológico, justicia y humanismo», con el objetivo de evitar que los avances tecnológicos más importantes queden concentrados en pocas manos.

En la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el papa también centró su discurso en subrayar que las nuevas tecnologías «deben seguir estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia».

El papa también alertó sobre el peligro de que la tecnología provoque una deshumanización y de que las personas sean valoradas únicamente por su productividad. «Mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia», condenó.

La ‘justa laicidad’

Pero el papa también llegó a Francia para defender lo que consideró «la justa laicidad», que «no consiste en excluir a la religión del espacio público o de la educación, sino en trabajar para que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen entre sí y unan sus fuerzas al servicio de lo verdadero, lo bueno y lo bello, para que el mundo tenga vida».

Un tema que también abordó Macron en su discurso, al asegurar que «la laicidad francesa no es en absoluto la negación de la religión», sino que garantiza la libertad de creer o no creer y la separación entre el Estado y las religiones.

El papa no dejó de recordar los principios de la defensa de la vida de la Iglesia católica y mencionó «a los más pequeños y a los pobres, los niños en el vientre de sus madres y en los distintos escenarios de guerra, las personas con discapacidades físicas e intelectuales, los adultos mayores, los migrantes y los refugiados, y todos aquellos a quienes la arrogancia excluye por considerarlos improductivos».

Defendiendo la labor de la Iglesia y la protección de los más vulnerables, León XIV reafirmó «con fuerza» en el discurso a las autoridades que «la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano», en un mensaje que, aunque sin citarlo, llega después de que se aprobara en julio la ley que regula la eutanasia y el suicidio asistido.

«Existe en nuestros días la tentación de esperar que la ciencia nos brinde una solución y un consuelo para todos nuestros sufrimientos. El riesgo es, a menudo, caer en dicha ilusión. Cuando la ciencia y la tecnología no están guiadas por la conciencia, pueden proponer soluciones inmediatas que parecerían responder a los deseos y sufrimientos de los hombres y mujeres, pero que, en realidad, consiguen desviarlos gravemente del bien al que aspiran profundamente», añadió el pontífice.

El homenaje a Notre Dame

Después de que Francisco declinara la invitación a la inauguración de Notre Dame tras el incendio de 2019, León XIV se ha convertido en el primer papa en pisar la catedral parisina para celebrar las vísperas con el clero del país y, en sus discursos, no ha olvidado agradecer el trabajo de los artesanos y también el compromiso de Macron.

«Señor presidente, le ha prestado una atención especial, que le agradezco. Saludo con gratitud a todos los artesanos y gremios que se comprometieron con este proyecto. La reciente reapertura de la catedral para la celebración del culto divino, así como para los visitantes de todo el mundo, constituye la culminación de una hazaña técnica y, a la vez, el símbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que lo que se creía destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboración de todos», dijo en el Elíseo.

El papa llegó a la catedral parisina en papamóvil por las calles del centro de París desde la sede de la Unesco, en un recorrido en el que se congregaron cerca de 300.000 personas para poder verlo.

En su discurso, admiró la restauración de la catedral de Notre Dame tras el incendio de 2019, que definió como un suceso «que no afectó solo a los católicos, sino a toda la sociedad», porque la catedral representa una parte de la historia y de la identidad cultural de Francia. El papa Francisco había sido invitado a su inauguración en 2024, pero decidió no participar.

León XIV aseguró que «la reconstrucción de la catedral ha sido ocasión de un encuentro que ha ensanchado los espacios de acogida y participación más allá de las fronteras de la pertenencia eclesial».

Al respecto, pidió a la Iglesia de Francia que se deje inspirar por esta reconstrucción y que dé prioridad a la «conversión misionera» que indicó el papa Francisco.

«Ahí reside la fuerza de una Iglesia viva: acoger la periferia que ya se encuentra en su corazón, acoger a quien está lejos, pero en realidad ya está cerca, acoger al extranjero en quien Cristo llama ya a la puerta», dijo ante los cerca de 8.000 fieles y religiosos presentes.

Afirmó que «Notre-Dame es signo de este encuentro en el corazón de París, presencia misionera, sencilla y benévola, que contribuya asimismo a armonizar las diferencias culturales y a sanar las heridas presentes en nuestras sociedades».

Les instó a ser «una Iglesia viva, multiforme y cercana» y a ser «capaces de desenmascarar relaciones injustas de poder y de preservar las semillas de justicia y de paz».

También los animó «a cultivar un amor auténtico por la liturgia» y «a cultivar la unidad del pueblo de Dios».

«En el corazón de la ciudad, la catedral abierta es signo de una comunidad que alaba al Señor y vive la hospitalidad como forma misma de su existencia, para que todos puedan sentirse en casa, sin quedar dominados ni marginados en un mundo que muta»; aseguró.

Destacó que «esta catedral ha renacido» para dar un «impulso» a la «misión cotidiana» de la Iglesia de Francia.

Por su parte, el arzobispo de París, Laurent Ulrich, afirmó que «el mundo es siempre paradójico: aparenta no estar interesado y, sin embargo, está sediento de palabras verdaderas, de amor fraterno y de la paz que viene de Dios».

Ante 80,000 jóvenes en Estadio de Francia con música, oración y la Santa Túnica

Unos 80.000 jóvenes se disponen a arropan este viernes en el Estadio de Francia, a las afueras de París, al papa León XIV en una vigilia que combina música, testimonios, oración y la presentación de la Santa Túnica de Argenteuil, una reliquia que la tradición cristiana vincula con Jesucristo

La vigilia, uno de los principales actos de la visita de León XIV a Francia, comenzará sobre 21:00 locales (19.00 GMT) y contará con actuaciones de siete solistas y grupos de la escena francófona. Las puertas del estadio, situado a 14 kilómetros de París, se abrieron a las 17.00 locales (15.00 GMT).

El programa incluye al dúo Les Frangines, la cantante franco-malgache Anisha Jo y Tagra, intérprete de rap de inspiración cristiana. También actúan Les Guetteurs, grupo francés de reggae cristiano; la soprano franco-estadounidense Monroe, de 17 años; Grégory Turpin, referente de la música cristiana contemporánea francesa, y la cantante canadiense Natasha St-Pier.

Turpin y St-Pier interpretarán ‘Pour que le monde ait la vie’ (‘Para que el mundo tenga vida’), una canción creada con motivo de la visita de León XIV a Francia. Monroe cantará además el Ave María y una versión acústica de ‘Regarde!’, la canción con la que representó a Francia en el Festival de Eurovisión de 2026.

La vigilia comenzará oficialmente con un desfile de delegaciones que mostrará la diversidad de la Iglesia católica en Francia. Participarán jóvenes que se preparan para recibir el bautismo, sacerdotes, religiosos, religiosas y peregrinos.

Los testimonios de varios jóvenes estarán acompañados por músicos de pop cristiano y unos 2.500 integrantes de Ecclesia Cantic, un coro católico formado por jóvenes y adultos.

León XIV llegará al estadio alrededor de las 20:45 locales (18.45 GMT) y será recibido por el obispo de Saint-Denis, Étienne Guillet, tras recorrer el recinto en el papamóvil antes de dirigirse a la tribuna principal.

Varios jóvenes mantendrán después un encuentro con el pontífice para plantearle preguntas y compartir sus inquietudes y expectativas, y después comenzará el principal momento de oración.

La historia de varios santos vinculados a Francia servirá de hilo conductor del encuentro, entre ellos san Dionisio, considerado el primer obispo de París; san Martín de Tours y san Vicente de Paúl, conocido por su labor con las personas pobres.

Uno de los momentos centrales será la presentación de la Santa Túnica de Argenteuil durante un tiempo de recogimiento. Venerada como la prenda de lino sin costuras que Cristo llevó camino del Calvario, la reliquia lleva 1.200 años guardada en la basílica de Saint Denis de Argenteuil y solo se expone al público una vez cada cincuenta años.

León XIV ofrecerá después una reflexión basada en un pasaje de la Primera Carta de San Pablo a Timoteo. La vigilia concluirá alrededor de las 23:00 locales (21.00 GMT) con la celebración de las Completas, la oración que cierra el día en la tradición litúrgica católica. 

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