Al iniciar su gira por Argelia y otros países de África, el papa León XIV afirmó que no tenía intención de debatir con Donald Trump a pesar de las críticas que le ha formulado.
Al iniciar su gira por Argelia y otros países de África, el papa León XIV afirmó que no tenía intención de debatir con Donald Trump a pesar de las críticas que le ha formulado.

El papa León XIV ha respondido este lunes al inédito ataque verbal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmando su compromiso con la paz y con un mensaje contundente: «No le tengo miedo a la administración Trump».
El mandatario arremetió el domingo contra el pontífice, también estadounidense, con un mensaje en su red Truth Social en el que lo tacha de «débil contra el crimen y terrible en política exterior» y le conmina a concentrarse en ser un buen papa y no un político.
«No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela (…). Y no quiero un papa que critique al presidente de Estados Unidos cuando estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido», aseveró Trump.
León XIV, que precisamente hoy inicia una gira por cuatro países africanos, no dudó en responder estas críticas a preguntas de los periodistas a bordo del avión papal: «Seguiré levantando la voz para construir la paz».
Con tranquilidad pero con firmeza, Robert Prevost aseguró no tener miedo al político. «No le tengo miedo a la Administración Trump ni a proclamar el mensaje del Evangelio en voz alta, que es para lo que creo que debo estar aquí y por eso está aquí la Iglesia. No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz», destacó.
Su casi primer año de pontificado se ha caracterizado por un tono prudente en sus declaraciones sobre la situación internacional, si bien en las ultimas semanas ha sido insistente en llamar a la paz y a la resolución de conflictos mediante el diálogo.
Pero sí se mostró abiertamente crítico con la amenaza de Trump de acabar con toda una civilización en su guerra con Irán: aunque sin citar su nombre, el papa la tachó de inaceptable y animó a los fieles a «comunicarse» con los congresistas para pedir paz.
En su primera Semana Santa como pontífice también ha denunciado en sus homilías «la hora oscura» que vive el mundo por la guerra y el pasado sábado, en una vigilia por la paz, urgió a los gobernantes a «detenerse», clamando contra «el delirio de omnipotencia» de algunos.
En este contexto, hace solo tres días el Vaticano trató de disipar los rumores de una mala relación entre Roma y Washington después de que trascendiera una insólita reunión en enero con un diplomático de la Santa Sede en el Pentágono.
No al debate
El papa León XIV inició el lunes una visita a Argelia, el primer viaje de un pontífice a este país de mayoría musulmana, y afirmó que no tenía intención de debatir con Donald Trump a pesar de las críticas del presidente de Estados Unidos.
«No soy un político», dijo el pontífice a periodistas a bordo del avión papal. «No tengo intención de debatir con (Trump)», agregó, aunque apuntó que no le tiene «miedo» de la administración estadounidense.
León aterrizó en la capital, Argel, poco antes de las 09H00 GMT y más tarde formuló un llamado al «perdón» en un discurso en homenaje a las víctimas de la guerra de independencia del país contra Francia (1954-1962).
El comentario, el primero desde su llegada al país norteafricano, se produce en medio de una creciente tensión entre Argelia y Francia, y tras su encuentro hace unos días con el presidente Emmanuel Macron en el Vaticano.
«En este lugar, recordemos que Dios desea la paz para todas las naciones», dijo León XIV ante el Monumento al Mártir argelino en la capital.
«Esta paz, que nos permite afrontar el futuro con un espíritu reconciliado, sólo es posible mediante el perdón», dijo.
El arzobispo de Argel, Jean-Paul Vesco, opinó que la visita de León pretende «construir puentes entre los mundos cristiano y musulmán».
La visita también tiene un profundo significado personal para el papa, ya que Argelia fue la patria de san Agustín (354-430), cuyo legado espiritual impregna el pontificado de León.
San Agustín, uno de los principales teólogos cristianos, sentó las bases de la orden agustiniana del siglo XIII a la que pertenece León, basada en la vida en comunidad y el servicio.
En su primer discurso como papa, León se presentó como «hijo» de San Agustín, cuyos escritos cita a menudo.
La gira papal a África incluye Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, y abarca más de 18.000 kilómetros entre el 13 y el 23 de abril.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, emitió un comunicado el lunes por la mañana en que deseó al papa un viaje exitoso a las cuatro naciones africanas.
«Que el ministerio del Santo Padre favorezca la resolución de los conflictos y el retorno de la paz, tanto en el interior como entre las naciones», escribió.
No está previsto ningún «baño de masas» en la capital, y el famoso papamóvil permanecerá en el aeropuerto, según el sitio informativo Casbah Tribune.
El lunes, León XIV tiene previsto orar en privado en la capilla de los 19 «mártires de Argelia», sacerdotes y religiosos asesinados durante la década negra de la guerra civil (1992-2002), símbolo del precio pagado por los religiosos comprometidos con el diálogo con el islam.
Pero no se prevé un desplazamiento al monasterio de Tibhirine, cuyos monjes fueron secuestrados y asesinados en 1996, un episodio aún cubierto de sombras.
En la peregrinación más personal, el papa viajará el martes a Annaba (este), cerca de la frontera con Túnez, la antigua Hipona, de la que San Agustín fue obispo.
Antes de su elección al papado, Robert Francis Prevost (ahora León XIV) visitó Argelia dos veces como dirigente de la orden de San Agustín, fundada en el siglo XIII.
En Annaba, el papa visitará el sitio arqueológico de Hipona, donde se conservan restos de la ciudad romana y cristiana, y celebrará una misa en la basílica.
El papa volvió a insistir en mensajes similares: afirmó que «Dios desea la paz para cada país» y clamó contra la violación del derecho internacional y las tentaciones neocoloniales», entre otros mensajes.
Precisamente en Argelia, su presidente Abdelmayid Tebún, dijo ante el pontífice que «en un contexto tan delicado, la voz de su santidad adquiere una resonancia excepcional y una autoridad moral única».
Indignación general
Y en Italia, las descalificaciones de Trump al papa han indignado a toda la clase política, de derecha a izquierda, y a la iglesia del país, calificando sus palabras de «equivocadas» e «inaceptables».
La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) ha emitido un comunicado para «lamentar» las palabras del mandatario contra el pontífice de Chicago.
La primera ministra Giorgia Meloni, reconocida aliada de Trump en el continente europeo, ha publicado un mensaje para desear que el papa «fomente la resolución de conflictos» en su viaje a África, unas sutiles palabras interpretadas como un respaldo al pontífice tras la crítica del estadounidense, al que no cita.
Incluso su vicepresidente, Matteo Salvini, líder de la ultra Liga y defensor cada día de Trump, ha salido en defensa del papa asegurando que atacar a «un símbolo de paz y guía espiritual de miles de millones de católicos» no es «ni útil ni inteligente».
La principal formación opositora, el Partido Demócrata (PD, centro izquierda), ha considerado que las palabras de Trump contra el papa «son inaceptables» y marcan «un salto preocupante en la degradación del lenguaje político», en opinión de la senadora Beatrice Lorenzin.
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