Irán: señales de una relajación en el uso obligatorio del velo islámico
Tras el alto el fuego, las imágenes de mujeres paseando o tomando café en las calles de Teherán con la cabeza descubierta se multiplican, desafiando la obligación de llevar velo en la república islámica. ¿Paréntesis de tolerancia, ilusión de cambio o movimiento de fondo? El informe desde la capital iraní. En las calles de Teherán, los vendedores ambulantes y los músicos han recuperado el control de las aceras. Los hombres armados y los controles han desaparecido en su mayor parte, salvo en algunas plazas. Sobre todo, se ven cada vez más mujeres que se niegan a llevar el velo y se visten al estilo occidental. Hay un nuevo aire de libertad que muchas reivindican, como es el caso de Ziba, una iraní de unos cuarenta años. “El velo nos fue impuesto desde 1979 como un valor externo. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que no se trataba de un valor propio. Para dejarlo de lado y lograr lo que queremos, hemos pagado un alto precio. Es un gran logro que hemos conseguido. Y vamos a defender esta conquista con uñas y dientes; no vamos a ceder”, explica a RFI. Si bien tras el movimiento de protesta que siguió a la muerte de Mahsa Amini en 2022 —detenida por no respetar adecuadamente el velo—, muchas mujeres llevaban un pequeño pañuelo sobre los hombros por si la policía les hacía algún comentario, hoy ese mismo pañuelo ha desaparecido. El poder lo permite y no parece querer intervenir. "No es en absoluto señal …
Tras el alto el fuego, las imágenes de mujeres paseando o tomando café en las calles de Teherán con la cabeza descubierta se multiplican, desafiando la obligación de llevar velo en la república islámica. ¿Paréntesis de tolerancia, ilusión de cambio o movimiento de fondo? El informe desde la capital iraní.
Una mujer pasa junto a un mural contra Estados Unidos pintado en la pared de la antigua embajada estadounidense en Teherán, Irán, el sábado 25 de abril de 2026. (Foto AP/Vahid Salemi) AP – Vahid Salemi
En las calles de Teherán, los vendedores ambulantes y los músicos han recuperado el control de las aceras. Los hombres armados y los controles han desaparecido en su mayor parte, salvo en algunas plazas.
Sobre todo, se ven cada vez más mujeres que se niegan a llevar el velo y se visten al estilo occidental. Hay un nuevo aire de libertad que muchas reivindican, como es el caso de Ziba, una iraní de unos cuarenta años.
“El velo nos fue impuesto desde 1979 como un valor externo. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que no se trataba de un valor propio. Para dejarlo de lado y lograr lo que queremos, hemos pagado un alto precio. Es un gran logro que hemos conseguido. Y vamos a defender esta conquista con uñas y dientes; no vamos a ceder”, explica a RFI.
Si bien tras el movimiento de protesta que siguió a la muerte de Mahsa Amini en 2022 —detenida por no respetar adecuadamente el velo—, muchas mujeres llevaban un pequeño pañuelo sobre los hombros por si la policía les hacía algún comentario, hoy ese mismo pañuelo ha desaparecido. El poder lo permite y no parece querer intervenir.
«No es en absoluto señal de un cambio de parte del gobierno. No se ha logrado ningún avance en materia de derechos para las mujeres», matiza una pintora iraní contactada desde París que pidió mantener el anonimato.
«Pese a las apariencias, no se ha producido ningún cambio real en cuanto a las libertades individuales», añade la artista radicada en Teherán.
La obligación de llevar velo, sigue vigente, pero la aplicación de esta regla considerada un pilar de la teocracia iraní, parece haberse relajado, al menos en algunos barrios de Teherán y en otras ciudades.
Se prolongó durante la guerra de junio de 2025 contra Israel y luego durante las manifestaciones de diciembre por el costo de la vida, y en el contexto de la actual guerra contra Estados Unidos e Israel, suspendida por un frágil alto el fuego.
«Hace apenas tres años, esto era un sueño», comenta Zahra, de 57 años y radicada en Isfahán, en el centro del país. «Ya no lo llevo, pero me habría encantado vivir esto durante mi juventud», dice refiriéndose al velo.
Sin embargo, el velo no ha desaparecido. Si bien casi no se ven más las temidas furgonetas blancas de la policía de la moral patrullando las calles, las mujeres sin velo aún pueden ser interpeladas por las autoridades.
Generalmente deben llevar el velo en los bancos, centros educativos y edificios administrativos.
“Un precio alto”
En los cafés, detrás de las «fotos bonitas» de mujeres con la cabeza descubierta que se ven hoy en día, los dueños han pagado «un precio alto», recuerda Negin, quien administra un café en Teherán.
«Hemos sido tratadas con mucha dureza todos estos años y eso continúa hoy en día. Nos han cerrado en varias ocasiones, nos han multado, hemos tenido que pagar sobornos (…) Lo que me enfurece todavía es cuando ellos dicen que eso es ‘libertad’ y que las mujeres son más libres», expresa esta mujer de 34 años.
Los derechos de las mujeres siguen limitados en Irán, bajo un gobierno que arrestó a decenas de miles de personas durante las manifestaciones de diciembre y enero, y miles más durante el conflicto actual, según grupos de derechos humanos.
Amnistía Internacional calcula que la «resistencia generalizada» al uso obligatorio del hiyab ha puesto a las autoridades bajo presión los últimos años.
Ahora se pueden ver en la televisión estatal imágenes de mujeres sin hiyab (velo que recubre el cuerpo, dejando ver sólo el rostro, siempre que apoyen a la república islámica y denuncien a los enemigos de Irán.
«Cada día más mujeres superan el miedo y se atreven a salir sin hiyab, este fenómeno se está generalizando. Pero no veo ningún cambio en el sistema de gobierno», señala Sahrzad, una ama de casa de 39 años.
«Nada ha cambiado, salvo esos videos de chicas jóvenes que aparecen ante las cámaras de los canales informativos estatales sin hiyab y que gritan «mi líder, mi líder, daría mi vida por él», agregó.
La situación es dispar en el país y nadie puede decir cuánto durará esta tolerancia.