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Guerra en Irán: ¿y ahora?

Las conversaciones en Islamabad, lideradas por la parte estadounidense por J. D. Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, tienen como objetivo transformar esta pausa en una paz duradera

El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, recibió este sábado al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, inmediatamente después de mantener un encuentro con la delegación de Irán
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, recibió este sábado al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, inmediatamente después de mantener un encuentro con la delegación de Irán

Entre el 7 y el 8 de abril de 2026, tras más de cuarenta días de guerra abierta, Estados Unidos e Irán anunciaron un alto el fuego de dos semanas, negociado en el último momento por Pakistán. Anunciado por el presidente Donald Trump en “Truth Social”, apenas unas horas antes de que expirara su ultimátum con el que amenazaba con «destruir la civilización iraní», el acuerdo fue confirmado por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Este acuerdo puso fin temporalmente a un conflicto que comenzó el 28 de febrero con ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán, que causaron miles de muertos, daños a la infraestructura y paralizaron el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial de petróleo.

La guerra de 2026 comenzó con ataques selectivos contra el régimen iraní, incluyendo la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, y otros líderes como Ali Larijani. Desde la eliminación del guía supremo, no hubo una sola aparición de su sucesor, Mojtaba Jamenei. En respuesta, Teherán lanzó misiles y drones, cerró el estrecho de Ormuz (por donde transita una quinta parte del petróleo mundial) y movilizó a sus aliados, en particular a Hezbolá en el Líbano. Estados Unidos e Israel intensificaron sus operaciones aéreas y navales, desencadenando una crisis económica mundial con un aumento vertiginoso de los precios del petróleo.

Los términos del alto el fuego son, en apariencia, lógicos para cada parte:

• Estados Unidos e Israel suspenden sus ataques directos contra Irán durante dos semanas.

• Irán se compromete a reabrir el estrecho de Ormuz «de forma inmediata y segura», bajo la coordinación de sus fuerzas armadas, con la posibilidad de establecer peajes para financiar la reconstrucción (en colaboración con Omán).

• Las negociaciones para un acuerdo de paz duradero, basado en un plan iraní de diez puntos (levantamiento de sanciones, retirada de las fuerzas estadounidenses de la región, compensación, aceptación del programa nuclear civil iraní, etc.), comenzarán el 10 de abril en Islamabad, Pakistán. Donald Trump calificó este plan como una «base de trabajo», aunque afirmó que el enriquecimiento de uranio seguiría prohibido.

Israel aceptó la tregua, pero excluyó explícitamente al Líbano, afirmando que lucha contra Hezbolá, implantado en Líbano, particularmente en el sur del país. Dos días después de su entrada en vigor, el alto el fuego apenas se mantiene. No se ha reportado ningún intercambio directo de disparos entre las fuerzas estadounidenses e iraníes desde su anuncio. Sin embargo, varios incidentes amenazan su viabilidad:

Estrecho de Ormuz: reabierto parcialmente, pero de forma limitada. Solo unos pocos barcos (incluido el primer petrolero no iraní, el MSG, con bandera gabonesa) han transitado por él. Trump acusa a Teherán de «mala fe» y de no permitir el tráfico «pleno e inmediato». Irán mantiene el control militar y las «limitaciones técnicas», al tiempo que exige peajes. Los precios del petróleo han caído, pero siguen siendo volátiles.

Líbano: Israel ha llevado a cabo cientos de ataques contra Hezbolá (Operación «Oscuridad Eterna»), causando la muerte de cientos de personas. Teherán lo considera como una flagrante violación, lo que luce bastante “irónico” cuando se conocen los lazos entre el movimiento islamista y Teherán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirma que el alto el fuego «no se aplica al Líbano». Pakistán, el mediador, sostiene lo contrario. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, declaró que correspondía a Irán decidir si la tregua se rompía por este motivo.

Otros frentes: persisten incidentes aislados (drones, misiles en el Golfo, ataques de grupos armados iraquíes). Las fuerzas estadounidenses siguen desplegadas en gran número en la región, listas para reanudar las operaciones.

Las conversaciones en Islamabad, lideradas por la parte estadounidense por J. D. Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, tienen como objetivo transformar esta pausa en una paz duradera. Los temas pendientes son numerosos:

• El programa nuclear y los misiles balísticos de Irán.
• El levantamiento de las sanciones y las reparaciones de guerra.
• El estatus de Hezbolá y sus aliados regionales.
• El control soberano del estrecho de Ormuz.

Francia insistió en que el alto el fuego se extendiera al Líbano para que fuera «creíble y duradero». China y Turquía desempeñaron un papel discreto de mediación.

Las conversaciones en Islamabad serán decisivas. Un acuerdo integral podría incluir una nueva versión ampliada del JCPOA (acuerdo sobre el programa nuclear iraní establecido en 2015 y caduco desde la salida de Estados Unidos en 2019, durante la primera administración Trump), la normalización regional y la desescalada en el Líbano. Por otro lado, el fracaso permitiría a Donald Trump reanudar los ataques «con mucha facilidad», según sus propias palabras.

Los obstáculos son numerosos: la desconfianza histórica, los desacuerdos sobre el Líbano, la presión israelí y las próximas elecciones estadounidenses. Sin embargo, ambas partes tienen interés en llegar a un compromiso. Irán ha demostrado su capacidad de resistencia; Estados Unidos ha demostrado su superioridad militar sin lograr un cambio de régimen.

La credibilidad de este alto el fuego es débil, por no decir ilusoria a medio plazo. En primer lugar, se basa en interpretaciones divergentes: lo que Washington considera como una «pausa táctica» es el reconocimiento, por parte de Teherán, de su capacidad de resistencia. Las violaciones casi diarias (control parcial del estrecho de Ormuz…) demuestran que la tregua es más un «rescate a corto plazo» que un acuerdo sustantivo.

Politólogo francés y especialista en temas internacionales.

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