Apuñalamiento en Belfast reaviva las tensiones raciales en el Reino Unido
Coches, autobuses y viviendas de extranjeros -con familias enteras expulsadas de sus hogares- fueron incendiadas la pasada noche en la capital norirlandesa, pese a que horas antes los principales partidos de la región, en un gesto inusual de unidad entre nacionalistas y unionistas, pidieron calma en un comunicado conjunto.
Los disturbios antiinmigración han vuelto a sacudir a la provincia británica de Irlanda del Norte tras el apuñalamiento cometido esta semana en Belfast por un ciudadano sudanés, en un reflejo de la tensión racial que afecta a todo el Reino Unido por el avance de la ultraderecha.
Coches, autobuses y viviendas de extranjeros -con familias enteras expulsadas de sus hogares- fueron incendiadas la pasada noche en la capital norirlandesa, pese a que horas antes los principales partidos de la región, en un gesto inusual de unidad entre nacionalistas y unionistas, pidieron calma en un comunicado conjunto.
Los políticos reaccionaban al acuchillamiento de Stephen Ogilvie, de unos 40 años, cometido sin motivo aún aparente por el sudanés Hadi Alodid el pasado lunes por la noche en el norte de Belfast. La víctima se encuentra hospitalizada con heridas graves en el cuello y espalda y ha perdido el ojo izquierdo, según la Policía.
Al poco, las redes sociales ya mostraban imágenes y vídeos demasiado gráficos del incidente, con el agresor sobre el agredido tratando, al parecer, de decapitarlo.
«Todo el Reino Unido se echa a las calles esta tarde a las 7 de la tarde (18:00 GMT) después de un nuevo ataque de los invasores contra nuestro pueblo», escribió ayer en su cuenta de X el activista de extrema derecha inglés Tommy Robinson.
Su publicación, retuiteada por el propio dueño de esa red social, el magnate Elon Musk, incluía dos pósteres con una larga lista de localidades de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte donde debían convocarse manifestaciones.
Entre otras, además de Belfast o Derry, figuraba también Ballymena (al norte del Ulster), escenario el pasado año de violentas protestas relacionadas con una presunta agresión sexual y que derivaron en ataques contra viviendas, negocios y personas de comunidades inmigrantes y minorías étnicas.
Un auge reciente de protestas
Estos incidentes, protagonizados habitualmente por grupo de individuos encapuchados, ya no son hechos aislados en el Reino Unido.
A principios de este mes, cientos de personas se congregaron ante la comisaría central de Southampton, en el sur de Inglaterra, para protestar por la respuesta policial al asesinato de Henry Nowak, un estudiante británico-polaco apuñalado por un joven de religión sij el pasado diciembre.
Hasta once policías resultaron heridos en esos altercados, en los que participaron con arengas a la multitud tanto Robinson como otro conocido extremista, Laurence Fox.
«Lo que me angustia y me preocupa es que hay personas que, hasta ayer, habrían tenido dificultades para encontrar Belfast en un mapa, y que ahora están en internet compartiendo mensajes de incitación y aliento a la violencia, utilizando el miedo genuino que la gente siente por lo ocurrido para intentar convertir esto en algún tipo de cuestión antiinmigración o en una protesta racista», declaró hoy la ministra norirlandesa de Justicia, Naomi Long.
La líder del multiconfesional Partido Alianza aseguró que tanto el supuesto agresor de Ogilvie como los violentos pagarán en los tribunales con penas de cárcel, en previsión de que se repitan las protestas durante las próximas noches.
A este respecto, Hadi Alodid, de 30 años, compareció este miércoles por videoconferencia ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato mediante apuñalamiento, de proferir de amenazas de muerte a otra persona y de posesión de un arma blanca con intenciones homicidas.
Acusado, entre otros cargos, de intento de asesinato, rechazó la presencia de un abogado y estuvo acompañado por un intérprete de árabe.
Al término de la audiencia, fue mantenido en detención hasta una próxima comparecencia prevista para el 8 de julio.
Las autoridades indicaron que el acusado entró en Irlanda del Norte en 2023 en autobús desde la República de Irlanda, tras llegar procedente de Francia.
A su llegada, obtuvo el estatuto de refugiado, con un permiso de residencia hasta 2028.
Las motivaciones del ataque no están claras, pero la policía norirlandesa descartó la pista terrorista.
La agresión, condenada unánimemente por la clase política británica, provocó llamamientos a manifestarse de figuras de la extrema derecha, como el activista Tommy Robinson, y respaldados por el multimillonario estadounidense Elon Musk.
El juez Steven Keown le denegó la libertad bajo fianza al alegar que los riesgos eran «demasiado grandes» y aceptar la posición de la Policía norirlandesa (PSNI) que advirtió de que su puesta en libertad provisional podría desencadenar más disturbios ante el clima de tensión racial en la región.
La PSNI informó hoy de que ha detenido a un hombre de 39 años por su relación con estas protestas violentas, si bien prevé que habrá más detenciones.
La dimensión nacional de este problema la puso este miércoles el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, quien calificó de «inaceptables» los disturbios de anoche en Belfast, y dijo que no se tolerará la violencia contra personas «por su origen».
El dirigente laborista indicó que se ha puesto en contacto con las autoridades de Irlanda de Norte para abordar la situación y coincidieron en que la prioridad deber ser «un llamamiento a la calma».
Belfast se prepara para nuevos incidentes tras disturbios antiinmigración
Con escuelas cerradas, autobuses y trenes paralizados, Belfast teme este miércoles nuevos incidentes después de los disturbios antiinmigración en la capital norirlandesa desatados por el ataque con arma blanca de un refugiado sudanés contra un hombre.
Mientras la policía de Belfast prevé nuevos disturbios la noche del miércoles en la capital irlandesa, lo que ha hecho reforzar su presencia en la ciudad, la familia de la víctima lanzó un llamamiento a la calma.
En un video ampliamente compartido en redes se ve al agresor sentado sobre un hombre que yace en el suelo, ensangrentado, mientras lo acuchilla.
Cientos de personas, algunas con los rostros cubiertos, se congregaron el martes por la noche en distintos puntos de Belfast en unas protestas que terminaron con autobuses, vehículos y viviendas incendiadas.
«Lanzaron cócteles molotov» y «de repente el fuego se propagó», afirmó Eemran, un ingeniero de origen indio de 41 años que vive en uno de los barrios afectados.
«Empezó a salir humo del edificio y los bomberos nos dijeron que saliéramos», declaró a la AFP.
Disturbios «inaceptables»
El primer ministro británico, Keir Starmer calificó de «impactantes» y «completamente inaceptables» esos disturbios.
«Nada puede justificar la violencia y el desorden que hemos visto, que amenazan a nuestras comunidades, ni las acciones de quienes los han alentado, en internet o en otros lugares. Está claro que personas fueron atacadas anoche debido a su origen, y no lo toleraré», añadió Starmer.
La ciudad se preparaba el miércoles para nuevos disturbios.
Los centros escolares dejaron partir a los alumnos a partir del mediodía, mientras que el operador público de transporte anunció que los autobuses y trenes terminarán el servicio antes de lo habitual.
Por su parte, el jefe de la policía norirlandesa, Jon Boutcher, advirtió en una rueda de prensa de la movilización de efectivos adicionales, a los que se unirán el jueves refuerzos del resto del Reino Unido.
Hasta el momento, se realizaron tres detenciones por los disturbios y «habrá más», anunció el secretario de Estado británico encargado de la Seguridad, Dan Jarvis.
«El hecho de que grupos de encapuchados incendien casas donde viven familias, significa un acto de cobardía repugnante», condenó en X la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill.
La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, denunció el miércoles en la BBC la actuación de personas en las redes sociales que, «hasta ayer, habrían tenido muchas dificultades para situar Belfast en un mapa» y que «han instrumentalizado el miedo legítimo que la gente siente ante los acontecimientos».
Figuras de partidos de extrema derecha, como Reform UK, de Nigel Farage, o Restore Britain, de Rupert Lowe, responsabilizaron de los hechos a las políticas migratorias del gobierno laborista y de sus predecesores conservadores.
Violentas manifestaciones antiinmigrantes tuvieron lugar en Irlanda del Norte, en los últimos dos años, así como en otras zonas del Reino Unido.
El ataque de Belfast se produce una semana después de una manifestación violenta en Southampton, para denunciar la forma en que la policía local gestionó, en diciembre, el asesinato de un estudiante blanco, Henry Nowak, a manos de un joven asiático.
Además de Belfast, también hubo concentraciones antiinmigración el martes por la noche en Glasgow y Edimburgo, en Escocia, así como en Southampton.