El alza de los combustibles ya activó respuestas en varios países de Centroamérica, desde subsidios hasta controles de precios, pero en El Salvador las autoridades aún no anuncian acciones frente al impacto en los consumidores.
El alza de los combustibles ya activó respuestas en varios países de Centroamérica, desde subsidios hasta controles de precios, pero en El Salvador las autoridades aún no anuncian acciones frente al impacto en los consumidores.

La crisis en Medio Oriente y sus consecuencias sobre el suministro mundial de petróleo han empujado a los países centroamericanos a tomar medidas frente al alza de precios en los combustibles.
La nueva actualización de precios para El Salvador, por ejemplo, que anunció este lunes la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), coloca el precio de la gasolina superior en los $4.30 por cada galón en las zonas oriental y occidental del país, mientras que ese mismo tipo de combustible llegó a los $4.29 en la zona central.
Esto representa un severo aumento si se compara con el comportamiento que tuvieron los precios en meses anteriores, con variaciones mínimas muy distintas de los $0.38 que, por ejemplo, aumentó el diésel entre la quincena anterior y la que inicia mañana.
Esta realidad no es ajena a los países vecinos como Honduras y Guatemala, los cuales están tomando medidas para enfrentar el encarecimiento de los combustibles. Por ejemplo, el gobierno hondureño desde hace casi un mes implementó un subsidio del 50% que se aplica sobre el aumento de la gasolina regular y el diésel, lo que significa que si el galón de diésel sube 10 lempiras, el gobierno inyecta de 5 lempiras, reduciendo el aumento para los consumidores.
Por otro lado, en Panamá el gobierno también ha tomado medidas como estabilizar los precios del transporte público, según reportan medios locales, lo que se suma a un incremento del control sobre los precios de fertilizantes y otros insumos agrícolas con el fin de evitar la especulación en los precios de los alimentos. El ministro de Economía de ese país, Felipe Champan, ha señalado incluso que estudian medidas como la implementación de teletrabajo dos días a la semana para reducir la dependencia de los combustibles que tienen los trabajadores del sector privado.
En el caso de Guatemala, el ministro de Energía y Minas, Víctor Hugo Ventura, afirmó al periódico Prensa Libre, que desde el gobierno de ese país se está estudiando la posibilidad de subsidiar los combustibles de manera focalizada, con el fin de no beneficiar a sectores poblacionales que no lo necesitan.
En este sentido, el funcionario guatemalteco explicó que, incluso, valoran la posibilidad de implementar hasta diez medidas distintas para contener el impacto que podría tener el encarecimiento de la gasolina en la economía de la población. Estas medidas podrían incluir la exoneración de impuestos, aunque por el momento solo están ejecutando el denominado “Plan Centinela”, el cual es un programa de verificación de precios a nivel nacional con el fin de reducir las actividades especulativas que pueden darse en algunas estaciones de servicio en el vecino país.
El Salvador sin anunciar medidas concretas
A pesar de que El Salvador, en comparación con países como Guatemala o Costa Rica (donde el galón de gasolina regular llegó a $5.14), los precios se mantienen relativamente bajos, el gobierno central y las instituciones relacionadas con el rubro no han anunciado algún tipo de medida en específico que se enfoque en reducir el impacto que podrían tener los incrementos para los usuarios.
Lo anterior a pesar de que, desde el estallido de la guerra en Irán, algunos sectores productivos claves señalaron que las principales consecuencias económicas para el país vendrían por ese lado. De acuerdo con representantes del sector de transporte de carga, el aumento en el diésel podría derivar en un aumento del flete por trasladar mercancías entre los países de la región, una situación que, por lo general, termina por aumentar los precios de los productos y bienes de consumo, como los alimentos.
A pesar de que algunas entidades como el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) han argumentado que el contexto geopolítico actual todavía no es una justificante para que haya un aumento generalizado en el costo de vida en el país, los nuevos precios de referencia anunciados hoy por la DGEHM podrían generar ya un impacto significativo, sobre todo, porque supone un aumento en los costos de producción de distintas industrias.
Por su parte, la Defensoría del Consumidor solo se ha limitado a advertir en semanas anteriores que los negocios y comercios no deben subir sus precios bajo la argumentación del conflicto en Medio Oriente, no obstante, tampoco ha señalado si hay algún plan en ejecución que se enfoque en paliar el impacto que los nuevos precios de los combustibles tendrán sobre los bolsillos de los salvadoreños.
En 2022, por el contrario, tras el estallido de la guerra en Ucrania a causa de la invasión de Rusia, el gobierno salvadoreño sí implementó una serie de medidas luego de que ese conflicto provocara un aumento significativo en los precios. En ese momento, el Ministerio de Hacienda suspendió impuestos como el Fondo de Estabilización para el Fomento Económico (FEFE), conocido como impuesto de guerra, o el de la Contribución al Transporte (Cotrans), los cuales se tradujeron en un subsidio que incluyó la disminución del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Hasta el momento, el precio internacional del petróleo West Texas Intermediate, mercado de referencia para el petróleo que importa El Salvador, se mantiene arriba de los $102 por barril, un precio que representa un aumento de hasta $40 si se compara con los registrados a principios de año, antes del conflicto en Irán.
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