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Importación de verduras en 2026 aumentó en comparación con los últimos cuatro años

El aumento en el volumen y valor de las hortalizas importadas en los primeros meses de 2026 confirma una tendencia creciente en la demanda de estos productos, en un contexto donde la producción local sigue sin cubrir las necesidades del mercado.

Alimentos-Mercado Central
Aunque aún no se refleja un aumento generalizado en los alimentos, expertos advierten sobre el posible "efecto cascada" que podría encarecer los productos de consumo básico debido al alza en los costos de operación del sector productivo. Foto EDH/ Archivo

La dependencia de El Salvador de las importaciones de productos alimenticios continúa en lo que va de 2026, pues según los datos sobre comercio exterior que publica mes a mes el Banco Central de Reserva (BCR), a febrero el total de importaciones de hortalizas (incluidas verduras y legumbres) aumentó con respecto al mismo período de los años anteriores.

En términos monetarios, en los primeros dos meses del año el país registró un total de hasta $24.03 millones en importaciones de verduras, un monto que supera (aunque por poco) al que se registró en 2025, cuando al mismo mes la cifra se colocó en $23.4 millones.

No obstante, si se compara con los años anteriores puede notarse un incremento aún más significativo, pues en 2023, por ejemplo, el monto total al que equivalían las verduras importadas se situó en $16.3 millones, lo que quiere decir que se ha experimentado un alza en la demanda de casi $8 millones desde entonces.

En este sentido, el aumento más brusco se registró en 2024, pues de un año para otro, el total de las importaciones incrementó en $6.5 millones, mientras que desde ese año la variación proporcional ha sido menor pues los aumentos han sido de alrededor de $1.5 millones.

El incremento en las importaciones no solo se observa en los valores monetarios, sino también en las cantidades por kilogramos. En 2023, el país importó hasta 68,000 toneladas de hortalizas, mientras que en enero y febrero de 2026 esa cantidad se elevó hasta las 85,450 toneladas.

Los principales proveedores

Según los datos del BCR, el principal proveedor de hortalizas para el país es Guatemala, pues solo desde ese mercado se importaron hasta $12.1 millones en hortalizas, mientras que otros países como Honduras y Nicaragua le vendieron hasta $2.1 y $6.6 millones a los comerciantes salvadoreños, algo que termina de comprobar esa alta dependencia que El Salvador tiene de los alimentos de este tipo que se cultivan en los países vecinos.

Asimismo, otros países que le venden hortalizas al país son: Estados Unidos, con $570,821 en hortalizas importadas; Canadá, con $178,867; México, con $834,293; y República Popular de China, con $901,961.

Del total de hortalizas, en toneladas, que ha importado el país durante los primeros dos meses del año, Guatemala y Honduras son los países que más han enviado, pues entre ambos acumulan hasta 72,205 toneladas, siendo el mercado guatemalteco el principal suministro con hasta 60,608 toneladas.

Pero, ¿por qué el país necesita importar tantas hortalizas? en principio, la respuesta es fácil: El Salvador no tiene la capacidad productiva para abastecer la demanda nacional de verduras, por lo que acercarse a los productores en los países vecinos es algo clave para suplir las necesidades de productos alimenticios de origen vegetal dentro del territorio nacional.

De acuerdo con Luis Treminio, presidente de la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo), confirma que en el país no existe suficiente producción de hortalizas, y añade que hacen falta más esfuerzos desde las instituciones de gobierno para impulsar el aumento en la producción específica de este tipo de verduras.

Por su parte, un estudio publicado en 2023 por la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), con apoyo de la Unión Europea y la agencia de cooperación portuguesa, da cuenta de esa falta de incentivos para el sector agroalimentario y apunta: “La tendencia a la baja de algunas ofertas agroalimentarias parece difícil de revertir a mediano plazo por la carencia de cadenas de generación de valor agregado en la producción agroalimentaria, el envejecimiento de la población con una migración que acelera el proceso, la entrada del TLC con carencias de estrategias de salvaguarda al sistema agroalimentario”.

Asimismo, el mismo estudio señala que hasta un 96.6% de los productores de hortalizas en el país “trabajan en condiciones de cielo abierto y sufren de limitaciones financieras y técnicas que resultan en bajos rendimientos y calidad (…) y carecen de instrumentos adecuados de gestión de información que los dejan vulnerables en la apropiación de valor de la cadena agroalimentaria”, algo que nace como consecuencia de una falta de esfuerzos conjuntos entre los sectores de interés.

Esta dependencia de la importación de hortalizas provoca que, en escenarios adversos como la crisis en Medio Oriente, los alimentos suban de precio debido a que los costos de operación en sectores como el transporte de mercancías se elevan a causa de la volatilidad del petróleo, algo que termina por ser absorbido por el bolsillo de los consumidores finales.

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