El costo de la vida sigue alto pese a la reducción del ritmo de inflación en el país
A pesar de que la tasa de inflación mostró un crecimiento más bajo con respecto a enero de 2025, los precios de los bienes y servicios que adquieren las familias salvadoreñas se mantienen altos. Algunos rubros como el de Transporte y Prendas de vestir sí mostraron señales de disminución.
Por Juan Carlos Mejía
Publicado el 12 febrero 2026 - 5:00
El costo de la vida, desde 2009, ha subido en un 31%.
Los datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR) arrojan que la inflación interanual en enero de 2026 se situó en 0.65%, una tasa que, comparada con otras que se registraron en años anteriores, es relativamente baja. Sin embargo, el costo de la vida y, principalmente de los alimentos, se mantiene alto, ¿por qué?
Básicamente, el dato del BCR es una tasa de crecimiento de la inflación con respecto al mismo mes del año anterior, pero, además, hay que tomar en cuenta un factor clave: el Índice de Precios al Consumidor, un indicador que mide, precisamente, “la evolución de cambio de precios en un período determinado, generalmente de un mes, a través del monitoreo de un conjunto de bienes y servicios representativos de las compras de las familias salvadoreñas”, según la institución.
En este sentido, el indicador que se utiliza actualmente se estableció en 2009, fecha de su última modificación, y la base para medir el comportamiento de los precios del conjunto de bienes y servicios que requieren las familias se fijó en 100. A partir de este cálculo, cualquier aumento o disminución en los precios de bienes y servicios se agrega a esa base de 100. A enero de 2026, por ejemplo, el IPC alcanzó los 131 puntos, lo que se traduciría en que el costo de la vida, desde 2009, ha subido en un 31%.
Una encuesta de la UCA apunta a que el 63.8% de los salvadoreños encuestados afirma que, durante el 2025, el costo de la vida aumentó y sólo un 7.8% percibió una disminución en estos costos.
Por ello, pese a que la inflación interanual parece ser más “baja” que las cifras vistas en 2022 (0.65% en enero de 2026 frente a 7.76% en junio de 2022), no significa que los precios hayan bajado, sino que el ritmo de crecimiento ha bajado la velocidad, pero sigue el aumento de los precios que ya estaban altos.
Para ejemplificar lo anterior podríamos tomar como referencia el precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para el sector urbano, la cual, en junio de 2022, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas y Censo, alcanzó los $235.46 en junio de 2022 con ese 7.76% de inflación, mientras que, a diciembre de 2025, con una inflación del 0.91%, el precio para la misma CBA rondó los $252, es decir, $17 más que cuando se registró la inflación más alta de los últimos años.
Pero, ¿por qué sucede esto? Debido a que el IPC es un número que va variando mes a mes según el comportamiento de los precios, cada variación va creando el “piso” para calcular el IPC de los meses siguientes. En este escenario, y como la tasa de inflación es anual (se compara con la cifra del mismo mes del año anterior), hay que tomar en cuenta que los datos que se divulgan continuamente son calculados sobre esos “pisos” que establece el IPC. En este momento, el piso del IPC está en 131 y sobre estos puntos deberá calcularse la inflación de enero de 2027.
Por lo anterior, si la inflación de enero de 2026 registró un aumento del 0.65%, este porcentaje se refiere al aumento que sufrió el IPC que ya estaba establecido en enero de 2025, cuando fue de 130.16 puntos, y el cual ya había sufrido una serie de aumentos por las alzas de precios que se registraron en el país desde 2021, lo que quiere decir es que solo disminuyó la velocidad a la que suben los precios. Por ejemplo: en junio de 2022, el IPC aumentó en 7.76% con respecto al índice registrado en junio de 2021, es decir, fue un aumento agresivo y muy diferente al ritmo de crecimiento que está registrando el IPC durante los primeros meses de 2026.
Es por esto que la economía en los hogares sigue siendo difícil, y esta realidad contrasta con el optimismo del BCR, institución que ha señalado a través de medios oficiales que el comportamiento de la tasa de inflación es positivo para el bolsillo de las familias. No obstante, encuestas como la que presentó recientemente el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP), de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), dan cuenta del verdadero sentir que tiene la población.
Por ejemplo, la encuesta de la UCA apunta a que el 63.8% de los salvadoreños encuestados afirma que, durante el 2025, el costo de la vida aumentó y sólo un 7.8% percibió una disminución en estos costos, por lo que se observa que la tasa de inflación no necesariamente refleja que haya una mejor capacidad económica para suplir las necesidades básicas de los hogares.
Y para ilustrar este fenómeno, si representamos el IPC en dólares y asumimos que un conjunto de bienes y servicios tenía un costo de $124.47 en junio de 2022, ese mismo conjunto de bienes habría tenido un costo de $131 en enero de 2026, mientras que en enero de 2020 habría tenido un costo de $112.15.
Si se observa la tendencia en el IPC de estos años con la misma representación en dólares, puede identificarse que entre 2021 y 2022 el aumento fue agresivo, mientras que entre 2022 y 2026, el aumento ha sido más lento, pero siempre con la tendencia a seguir subiendo pues, aunque la tasa de inflación ha mermado, las familias pagan casi $20 más por los mismos bienes y servicios que adquirían en 2020.
La realidad es tal que, según la misma encuesta de la UCA, hasta un 58% de los salvadoreños han tenido que dejar de comprar algún alimento por la incapacidad económica que enfrentan, mientras que un 32.5% afirma que sus ingresos son insuficientes para asumir sus gastos de hogar en general.
Las bebidas no alcohólicas sí mantuvieron un incremento -aunque lento- de los precios, con 0.89%.
Aun así, los datos del BCR apuntan que algunos rubros que se contemplan dentro del conjunto de bienes y servicios del IPC están mostrando una tendencia hacia la deflación (disminución de precios), como lo son el de Transporte, con -3.27%; el de Prendas de vestir y calzado con -0.49%; o el de Muebles y artículos para el hogar, con -0.13%.
Otros rubros de interés, como el de Alimentos y Bebidas no alcohólicas sí mantuvieron un incremento -aunque lento- de los precios, con 0.89%. Los rubros que presentaron una tasa de inflación anual más alta fueron los de Restaurantes y Hoteles, con 3.95%; Salud, con 2.26%; y Bebidas alcohólicas, con 3.44%.