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Un coleccionista español reúne más de 1.300 belenes durante 50 años

El español comenzó su colección en los 70, después de que su hermano le regaló un Belén que adquirió en Toledo, España. Desde entonces, no ha parado de sumar misterios elaborados en distintas partes del mundo.

Coleccionista español de nacimientos
José María Bregante, de 68 años, ha logrado reunir más de 1,300 misterios desde el año 1975 del siglo XX. Fotos: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / Facebook del coleccionista

El español José María Bregante, de 68 años, ha reunido 1.336 representaciones del nacimiento del Niño Jesús de todo tipo, casi todas diferentes, muchas con los tres Reyes Magos de Oriente incluidos, una colección formada durante los últimos 50 años.

Vecino de Orihuela (este), el coleccionista guarda su ‘tesoro’ navideño en un pequeño local de algo más de 20 metros de largo y unos cuatro de alto.

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Los tres últimos, en 3D, le llegaron hace apenas unos días y suponen un paso más en una afición inculcada por su padre, «que año tras año compraba y pintaba nuevas figuras e iba cambiando de nacimientos», explica Bregante a EFE.

Comenzó a coleccionarlos en 1975 cuando su hermano le regaló el primer pesebre tras un viaje a Toledo (centro de España). Como curiosidad, no repitió ningún belén hasta el número 765, cuando le regalaron uno igual.

Y los tiene de todo el mundo: «Entre el 40 y 60 por ciento son obsequios de familiares o amigos de cuando salen de viaje, aunque también compro en el Comercio Justo», comenta.

Bregante también los adquiere en internet y busca que «no sean nacimientos tradicionales», con una especial atención al rostro de las figuras.

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De México y Alaska

Varios nacimientos son de México, «uno de calaveras típicas y otro trenzado con hojas de palma»; y también de Alaska (EE.UU.), «con vetas de piedra, muy frío». Lo curioso es que el pesebre sigue frío en el verano, «y sustituye la mula y el buey por salmonetes o pingüinos», comenta.

Otro está hecho de hueso de dromedario y se lo trajo su hija de un viaje a Egipto. Y tiene de todos los tamaños: los dos más pequeños, uno en 3D, apenas superan el centímetro y, el más grande, de 45 centímetros, «es de hierro de San Pedro de Ávila (España) y pesa dos kilos».

Bregante reconoce que es difícil preferir alguno porque todos «son curiosos, tienen nombre y apellido, y una historia», aunque destaca uno colocado «dentro de la habitación de san Francisco de Asís», donde no falta una cama, una mesa e incluso misales.

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