Hace 30 años, un grupo de visionarios liderado por Rafael Ibarra conectó a El Salvador a Internet el 14 de diciembre de 1995, abriendo la puerta a una revolución que hoy, con la adopción de la IA, lo mantiene a la vanguardia.
Hace 30 años, un grupo de visionarios liderado por Rafael Ibarra conectó a El Salvador a Internet el 14 de diciembre de 1995, abriendo la puerta a una revolución que hoy, con la adopción de la IA, lo mantiene a la vanguardia.

Imaginar un mundo sin la red de redes puede parecer una fantasía distópica para las generaciones actuales. Sin embargo, hace apenas tres décadas, el paisaje tecnológico de El Salvador era radicalmente diferente.
Corría el mes de diciembre de 1995, y mientras el país se preparaba para las festividades, un pequeño grupo de ingenieros estaba a punto de completar una de las hazañas más trascendentales de la historia moderna salvadoreña: la conexión directa y dedicada a la red global conocida como Internet.
No fue un evento ruidoso con bombos y platillos, sino una gesta técnica que ocurrió en el silencio de la tarde y noche del jueves 14 de diciembre de 1995, dentro de las históricas paredes de la sucursal Centro de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) en San Salvador, según detalla el investigador y escritor salvadoreño Carlos Cañas Dinarte.
Aquel día, un conjunto de bits viajó en fracciones de segundo hacia el mundo, vinculando a la nación a la supercarretera informática y marcando un antes y un después en la vida cultural, social y económica del país.

Este logro no fue espontáneo, sino la culminación de un esfuerzo tenaz y visionario. En el corazón de esta épica se encuentra el ingeniero Rafael «Lito» Ibarra, una figura cuyo papel fue crucial y fundamental, mereciendo el justo título de Padre de Internet en El Salvador.
La aventura de la conectividad comenzó mucho antes que esa noche de diciembre. En abril de 1993, Ibarra y sus colegas iniciaron un exhaustivo estudio de lo que era y significaba el protocolo TCP/IP, la base tecnológica sobre la que se asienta Internet. En un país donde la tecnología dominante seguía siendo arcaica y los libros eran el único medio para estudiar estos nuevos protocolos, la labor fue un acto de fe y persistencia.
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La primera tarea institucional para sentar las bases de la presencia digital de El Salvador fue asegurar su identidad en la red. En 1994, Ibarra realizó los trámites ante la IANA (Internet Assigned Numbers Authority) para obtener las direcciones IP exclusivas y la delegación del Nombre de Dominio de Nivel Superior de Código de País (ccTLD): .SV. El registro formal se concretó el 4 de noviembre de 1994.
LA ALIANZA DE LOS PIONEROS
Comprendiendo que la magnitud del proyecto requería un esfuerzo colectivo, en septiembre de 1994, se constituyó informalmente el grupo SVNet. Esta alianza reunió a las principales instituciones de educación y tecnología de la época: la Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA) (donde Ibarra laboraba), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la Universidad de El Salvador (UES), la Universidad Don Bosco (UDB), ANTEL y la Fundación Empresarial para el Desarrollo (FUSADES). Su objetivo era coordinar los nacientes pasos hacia la conectividad.

Fue en este contexto que surgió la primera dirección de correo electrónico institucional terminada en .SV: ribarra@di.uca.edu.sv. Esta dirección fue el primer testigo de que los salvadoreños ya podían intercambiar mensajes mundialmente por Internet, aunque con un gran inconveniente.
Entre noviembre de 1994 y diciembre de 1995, El Salvador se conectó por primera vez al mundo digital a través de un sistema transitorio y limitado. La primera etapa se implementó en el CONACYT utilizando el protocolo UUCP (Unix to Unix Copy Program).
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Este sistema funcionaba como una suerte de «puente levadizo» digital: el servidor del CONACYT realizaba una única llamada telefónica de larga distancia cada medianoche a un computador de la organización UUNet en Estados Unidos. La llamada se programaba a esa hora para aprovechar las tarifas nocturnas más bajas.
Durante esta breve conexión nocturna, los mensajes de correo electrónico entrantes y salientes se descargaban y enviaban en lote. Este método era un cuello de botella logístico: un mensaje de correo electrónico enviado hoy llegaría a su destino al día siguiente. Si el destinatario respondía inmediatamente, la réplica no llegaría al remitente original hasta el tercer día, después de dos llamadas de medianoche. Además, el costo de los archivos adjuntos voluminosos se distribuía entre los usuarios, generando montos inesperados y sorpresivos a las instituciones.

Este servicio UUCP representó un sacrificio económico y de tiempo, pero fue el paso inicial indispensable para que el país pudiera dar el gran salto a una conexión directa.
EL GRAN SALTO
El esfuerzo por una conectividad permanente se aceleró. En septiembre de 1995, SVNet presentó un proyecto a la OEA para adquirir equipos especializados. Mientras esperaban el financiamiento y la llegada de estos equipos, un equipo de profesionales y técnicos de ANTEL, bajo la orientación de Ibarra, trabajó arduamente en la sede de la telefónica estatal.
Finalmente, el jueves 14 de diciembre de 1995, la persistencia rindió frutos. En un recinto austero del edificio del Telégrafo en el Centro Histórico de San Salvador, con cables y aparatos, un grupo de salvadoreños logró configurar el enlace que constituyó el primer punto de presencia directo y dedicado de El Salvador en Internet.

Este momento marcó el fin de la costosa y lenta era UUCP. La emoción de los pocos testigos fue inmensa, compensando con creces el trabajo y la tozudez de una misión autoimpuesta: unir a El Salvador a la red global.
El mes siguiente, enero de 1996, se estableció el punto de presencia estable a Internet, y en febrero de 1996, ANTEL completó la instalación de los primeros enlaces dedicados a Internet en el país. La oficialización de la conectividad se celebró con una Ceremonia Inaugural el lunes 29 de julio de 1996.
EL PRIMER MEDIO DIGITAL
En medio de esta carrera por la conectividad nacional, un actor clave del periodismo se adelantó a todos: El Diario de Hoy (EDH). Mientras la infraestructura digital se consolidaba, el medio ya había puesto la mira en el futuro. El 6 de diciembre de 1995, pocos días antes de la conexión directa, EDH anunció el lanzamiento de su primera publicación electrónica, «El Salvador Hoy».
Esta publicación fue reconocida como la primera publicación electrónica de un periódico en El Salvador , con el objetivo primordial de que el diario pudiera «circular por el mundo en INTERNET» y atender a la diáspora salvadoreña.

Lo más notable es que, adelantándose a muchos, EDH adquirió su propio dominio en el extranjero: elsalvador.com. Este registro en diciembre de 1995 consolidó a El Diario de Hoy como el primer medio de comunicación salvadoreño en asegurar su presencia digital, un visionario hito en la historia de la prensa nacional.
Unos meses después, en marzo del año 1996, la UCA, la UDB, SVNet y la página principal de El Salvador (www.sv) lanzarían sus sitios web, convirtiéndose en los primeros con servidores ubicados físicamente dentro de las fronteras de la república salvadoreña.
Tres décadas han pasado desde la histórica conexión de 1995. El Salvador ha transitado un camino vertiginoso en su transformación digital, demostrando que aquella hazaña fundacional sembró la semilla de la innovación que hoy lo posiciona nuevamente a la vanguardia tecnológica en la región.
Mientras que entre 2010 y 2015 se consolidó la tecnología 3G y la masificación del Internet móvil, y la conexión fija se basaba en tecnología xDSL, el periodo de 2016 a 2020 presenció la expansión del 4G/LTE, aumentando masivamente la velocidad de datos y creando la base para el uso intensivo de streaming y redes sociales.

Sin embargo, el verdadero salto que reafirma el espíritu pionero de 1995 ha ocurrido en los últimos años, con el país tomando decisiones audaces en política tecnológica, como la llegada de la criptomoneda, la alianza estratégica de 7 años con Google Cloud, la Ley de Inteligencia Artificial (IA) y el anuncio de la colaboración con NVIDIA para impulsar la IA nacional, entre otros avances.
Este trayecto, desde la primera línea telefónica de larga distancia en 1995 hasta la recepción de supercomputadoras NVIDIA en 2025, es la prueba de que el legado de «Lito» Ibarra y el grupo SVNet sigue vivo.
La historia de la conexión a Internet es un testimonio de cómo la visión, el esfuerzo y la persistencia de unos pocos pueden desencadenar una transformación profunda y duradera. El Salvador de hoy, inmerso en la revolución de la Inteligencia Artificial y la tecnología ‘blockchain’, es el heredero directo de esa hazaña silenciosa de diciembre de 1995, cuando un puñado de ingenieros decidió, de forma literal, que era momento de que el país se conectara al mundo.
¿Qué es ‘blockchain’? Es un libro de contabilidad digital, descentralizado y compartido que registra transacciones en bloques enlazados en una cadena, inmutable y transparente, sin necesidad de una autoridad central, creando un registro a prueba de manipulaciones para diversos activos, desde dinero hasta propiedad intelectual, mediante la colaboración de una red de participantes (nodos).
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