Dieciocho siglos antes de la modernidad, una joven de Cartago desafió al Imperio Romano no solo con su convicción, sino dejando el primer testimonio escrito en primera persona por una mujer
Dieciocho siglos antes de la modernidad, una joven de Cartago desafió al Imperio Romano no solo con su convicción, sino dejando el primer testimonio escrito en primera persona por una mujer

En el año 202, bajo el sol implacable del norte de África, una joven de veintidós años llamada Vibia Perpetua tomaba una decisión que cambiaría la historia de la literatura, aunque ella solo buscaba ordenar sus pensamientos antes del final.
En un mundo donde la voz femenina era un eco tenue en el ámbito privado, Perpetua rompió el silencio de los siglos al escribir la Passio Perpetuae et Felicitatis. No es solo un relato de sacrificio; es, fundamentalmente, uno de los primeros diarios íntimos de los que la humanidad tiene registro.
Te puede interesar: Editorial Kalina celebra 20 años editando libros que cruzan fronteras
Perpetua no era una mujer común. De noble cuna y educación esmerada, poseía el privilegio de la lectoescritura, una herramienta que utilizó para documentar sus últimos días en una prisión de Cartago durante las persecuciones del emperador Severo.
En sus páginas, la narrativa se aleja de la épica distante para volverse profundamente humana. Describe la oscuridad de la celda, el calor sofocante y, sobre todo, la angustia de ser madre joven. Sus palabras transmiten el peso físico y emocional de amamantar a su hijo tras los barrotes, una imagen de una ternura desgarradora que humaniza la figura histórica.

Lo que hace que el relato de Perpetua trascienda lo cultural es su relación con Felicidad. A pesar de las jerarquías férreas del Imperio, donde una era señora y la otra esclava, el diario y los hechos posteriores las sitúan como iguales.
Felicidad, quien dio a luz en la prisión apenas unos días antes de enfrentar su destino, se une a Perpetua en una sororidad ante la adversidad. Ambas representan una resistencia civil y de género: el rechazo a someterse a la autoridad patriarcal del Estado y del hogar (Perpetua desafió las súplicas de su propio padre) en favor de su autonomía intelectual y espiritual.
EL LEGADO DE LA PALABRA
El 7 de marzo del año 203, Perpetua entró en el anfiteatro de Cartago. Los cronistas de la época destacan su dignidad; se dice que ella misma dirigió la espada del gladiador hacia su garganta cuando este vaciló.

Sin embargo, su verdadera victoria no ocurrió en la arena, sino en el pergamino. Al escribir su experiencia, Perpetua dejó de ser un objeto de la historia para convertirse en su propia narradora.
Lee también: El FICS 2026. De la comedia argentina a la fuerza de la mirada femenina
Hoy, en el marco del Día Internacional de la Mujer, su figura emerge no solo como un ícono de resistencia, sino como una pionera de la autoría femenina.
Su diario es una reliquia cultural que nos recuerda que, incluso en las circunstancias más opresivas, la escritura ha sido el arma más poderosa de las mujeres para reclamar su lugar en el mundo y asegurar que su nombre no sea borrado por el polvo del tiempo.
En el Martirologio de la iglesia católica, el 7 de marzo se conmemora la fiesta en honor de las santas Perpetua y Felicidad.
La realidad en tus manos
Fundado en 1936 por Napoleón Viera Altamirano y Mercedes Madriz de Altamirano.
Facebook-f Instagram X-twitter11 Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo No 271 San Salvador, El Salvador Tel.: (503) 2231-7777 Fax: (503) 2231-7869 (1 Cuadra al Norte de Alcaldía de San Salvador)
2025 – Todos los derechos reservados