«La clase de música que una persona escucha influye considerablemente en su comportamiento»
«A pesar que no existen registros específicos como tal, algunos analistas consideran que la música ha estado presente desde la época primitiva, añadiendo sonidos exóticos a actos de adoración, rituales y danzas pertenecientes a grupos de distintas etnias alrededor del mundo».
Imagen de archivo del grupo de rock Scorpion en El Salvador. Foto EDH / Archivo
A través de la historia de la humanidad, la sociedad fue construyéndose paso a paso donde amplios temas como la política, economía, cultura y distintas religiones surgieron a medida que las expediciones y descubrimientos de nuevos continentes junto a la civilización avanzaban.
No obstante, a pesar del surgimiento de situaciones sociopolíticas causantes de conflictos militares que se apoderaron de las mentes de quienes poseían el poder, por consiguiente, sus consecuencias trascendieron las pérdidas humanas, fronteras y crisis económicas; amplias disciplinas se dirigieron a estudiar, observar y analizar los comportamientos del ser humano dentro de la sociedad y como iba a adaptándose a los cambios que pronto definirían su identidad a través de ideales, comunicación, sobrevivencia, tradiciones, creencias y estilo de vida.
Es importante reconocer que, antes de la época primitiva, el ser humano carecía tanto de conocimientos como de recursos, uno de ellos era para comunicarse correctamente y el otro era para saber expresarse sentimentalmente que llegase a conectar con los de su alrededor o incluso a reunir grupos culturalmente diferentes al suyo.
EL ORIGEN
Óleo titulado «Adán y Eva en el jardín del Edén» del artista austríaco Johann Wenzel Peter, de la colección del Museo Vaticano. Foto / cortesía Sara Rodas
Sin embargo, dentro de una sociedad fracturada, cenizas y las pocas esperanzas de volver a una vida moderada y pacífica, se registra el nacimiento de una ciencia que la mayoría no reconoció como tal, pero, que a través de estudios científicos es considerada un arte y filosofía trascendental en cuanto a línea de tiempo y espacio: “La música”.
Al realizar una determinada retrospectiva en sus inicios, probablemente surgió en la naturaleza, en el canto melódico de la variedad de aves silvestres, insectos, el resoplar del viento junto a las hojas de los árboles, el choque de las olas del mar, el desplazamiento de los ríos en medio de las pequeñas rocas, el cautivador sonido de la lluvia, etc.
A pesar que no existen registros específicos como tal, algunos analistas consideran que, la música ha estado presente desde la época primitiva, añadiendo sonidos exóticos a actos de adoración, rituales y danzas pertenecientes a grupos de distintas etnias alrededor del mundo.
Posteriormente, durante la edad media y el renacimiento en el siglo XV en la Europa Occidental, grandes maestros y compositores como: Ludwig van Beethoven, Johan Strauss, Piotr Tchaikovsky, Amadeus Mozart, Franz Schubert, Sebastián Bach, Frédéric Chopin, entre otros, rompieron los esquemas y estereotipos de aquellas épocas, tomando inspiración desde la belleza de la naturaleza, la literatura, la filosofía, las emociones humanas hasta sus experiencias personales.
«Gustav Mahler dirige la Orquesta Filarmónica de Viena», de Max Oppenheimer. Fotos / cortesía Sara Rodas
Algunos de los géneros musicales más comunes antes del florecimiento de las grandes sinfonías, hacían referencia a ambientes lúgubres, y atmósferas sin colores, ausentando por completo sensaciones profundas, que llegasen a sembrar sentimientos de felicidad, pasión, emoción, regocijo, inspiración, nostalgia y reflexión al sentido auditivo y vulnerable de sus oyentes.
Como resultado, grandes talentos han sido reconocidos a través de los tiempos, pues el género clásico es por excelencia patrimonio perteneciente al arte musical, por su complejidad en cada instrumento, nota y sonido dentro del pentagrama; de esta forma, distintos géneros musicales han continuado aportando considerablemente a esta disciplina.
LOS GÉNEROS Y EL COMPORTAMIENTO HUMANO
Si bien, las sociedad junto a la cultura han sido transformadas, así mismo, lo ha hecho la perspectiva de una gran mayoría del colectivo, a partir de la década de 1930 y principios de 1990, diversos géneros musicales poseían sentimientos altamente armoniosos, rítmicos, con un toque romántico muy sutil que atrajo a un alto porcentaje de personas especialmente a quienes se inclinaban por melodías elegantes. Sin embargo, la clase de música que una persona escucha influye considerablemente en su comportamiento y pensamientos.
La música clásica estimula la salud mental de las personas. Ilustración / cortesía Sara Rodas
Según expertos en psicología humana, está comprobado, que los ritmos, tonos de voces y letras de canciones junto a su significado puede retenerse en la parte del subconsciente del cerebro e influir en la personalidad y estado de ánimo del receptor, iniciando desde sentir ansiedad, depresión a un caos de actitudes altamente agresivas incontrolables; incluso es importante mencionar, que médicos y expertos en la salud mental, sugieren al sexo femenino en un cierto periodo del día, procurar escuchar genero clásico instrumental durante la etapa del embarazo, de esta forma lograr generar mayor calidad de estabilidad mental y emocional así mismas y a su hijo que desde su formación posee la capacidad de sentir, escuchar y percibir dentro del vientre.
¿Nos encontramos ante el ocaso de la decadencia musical? Los diferentes géneros musicales continúan perdurando por su alta complejidad e impacto
positivo en el público, sin embargo, la transformación digital ha provocado que un alto porcentaje de personas decidan sustituir un tocadiscos, un álbum discográfico por el acceso facilitado a plataformas musicales compatibles para todo tipo de dispositivos electrónicos, dejando a un lado el valor sentimental y satisfactorio de conservar un artículo de forma física y la valoración del trabajo junto al esfuerzo que involucró a un gran equipo de personas la realización de dicho contenido.
Así mismo, el surgimiento de herramientas audiovisuales de ajuste vocal, instrumental e inteligencia artificial han fracturado la mayor parte de la industria musical donde pareciera que estos elementos intentan desplazar el talento real de un ser humano al simplificar esfuerzo por mediocridad, y publicidad, persuadiendo al público conformista a apoyar la falta de talento y la vulgaridad, no obstante, es indudable que ninguna clase de tecnología avanzada podrá jamás sustituir la filosofía musical, sensibilidad, emociones, expresiones, inspiración, interpretación y creatividad por creaciones computarizadas sin mayor profundidad alguna.
En la actualidad, la propuesta musical de Bad Bunny es una de las más consumidas internacionalmente. Foto: AFP
Ciertamente, no apruebo en absoluto todos aquellos géneros con contenido altamente censurable, degradante para la integridad y salud psicológica de una persona o del colectivo en general, por el contrario, es importante tener un enfoque racional en persuadir a los padres de familia a supervisar la clase de contenido que debe estar o no al alcance de niños y adolescentes, el consumo factible y excesivo de los géneros mencionados con anterioridad puede ser perjudicial para el crecimiento intelectual y el control de las emociones de las nuevas y futuras generaciones.
En cambio, es indiscutible no poder valorizar voces con matices auténticos, eufónicos junto a la complejidad de composiciones instrumentales, o disfrutar rodeado de la naturaleza las melodías de las aves matutinas tardías. Descubro mi propia esencia en todas aquellas composiciones que logren recrear en mí escenarios y pensamientos positivos, sin prescindir de mis principios éticos, morales y, por supuesto, a transmitir lo mejor de mí a los que me rodean.
Licenciada en Relaciones y Negocios Internacionales de la Universidad Evangélica de El Salvador.