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«Inspiraciones del alma», once años de acuarela, tinta y comunidad artística

Once años después de su nacimiento, la muestra “Inspiraciones del alma” vuelve a transformar el espacio público en una galería abierta que celebra la acuarela y el dibujo. Esta edición reúne a jóvenes y maestros para regalar arte a la ciudad durante la temporada festiva.

"Inspiraciones del alma", once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía
"Inspiraciones del alma", once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía

Mariela Ortez se emociona cuando recuerda su primer encuentro con «Inspiraciones del alma». Tenía poco más de veinte años, venía desde San Miguel con una carpeta llena de ilusiones y un anhelo persistente: encontrar un lugar en el arte salvadoreño. No imaginaba que aquel proyecto, que en ese entonces migraba del grabado a la acuarela y la tinta china, terminaría marcando su trayectoria. “Fue una oportunidad para darme a conocer, para que otros artistas vieran mi trabajo y la gente entendiera quién era yo”, rememora hoy, a sus 36 años, con nueve participaciones consecutivas en esta plataforma.

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Su primera obra para la muestra de 2016 nació entre líneas finas y el recuerdo de la vida rural: mujeres lavando, mujeres arando la tierra. Un homenaje al trabajo femenino, inspirado en las influencias del grabado que dominaban sus estudios en aquel momento. “Trabajé algo muy lineal, casi monocromático, con pocos acentos de color. Estaba buscando un estilo”, cuenta. Esa búsqueda íntima fue, sin saberlo, el comienzo de una tradición personal: cada final de año, Mariela vuelve a este proyecto como quien regresa a casa.

"Inspiraciones del alma", once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía
«Inspiraciones del alma», once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía

Hoy, además de pintora, es grabadista, docente y vitralista. De hecho, su nombre figura recientemente entre el equipo de artistas que trabajaron en la nueva sede del Edificio Bou, donde aplicó pintura al horno sobre vidrio para reinterpretar diseños y darles su impronta personal. “Usé modelos», «trabajé mis propias paletas de color». «Me siento muy orgullosa», «Es una de esas gradas que te hacen crecer”, son frases que hilvanan su presente.

Ese crecimiento es parte del espíritu que impulsa al colectivo Volarte con esta muestra: ofrecer una plataforma de encuentro entre generaciones, técnicas y sensibilidades. Una tradición que, este 2025, llega a su edición número once.

Una galería de todos

La muestra “Inspiraciones del alma” se instala, nuevamente, en el corazón del Paseo General Escalón: la Plaza Argentina, en las Fuentes Beethoven. Allí permanecerá —abierta, luminosa y disponible las 24 horas— hasta enero de 2026. Con sus gigantografías a la intemperie, la exposición vuelve a convertirse en una parada obligada para quienes encuentran en el arte una pausa necesaria entre las celebraciones de fin de año.

"Inspiraciones del alma", once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía
«Inspiraciones del alma», once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía

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Son 66 artistas los que dan vida a esta edición, un número que refleja la diversidad y amplitud que el proyecto ha cultivado desde 2014. Estudiantes, emergentes, consolidados y maestros se entrelazan cada año bajo una misma premisa: volver a las bases del arte, al dibujo y la acuarela, como territorios fértiles para la expresión sensible y la experimentación formal.

“Este proyecto ya es parte del paisaje cultural”, afirma su equipo impulsor. Y las cifras lo sostienen: más de 105,000 peatones se detienen cada año a contemplar las piezas expuestas; y la versión digital —que conserva las ediciones más recientes y un archivo histórico creciente— supera las 300,000 visitas.

El maestro Mauricio Mejía, fundador y miembro del colectivo Volarte, insiste en que el corazón del proyecto está en rescatar aquello que sostiene a toda práctica artística: el dibujo. “El gran logro —señala— es haber hecho conciencia en los jóvenes de lo que significa el arte desde las grandes academias europeas, desde nuestros propios maestros salvadoreños: Mejía Vides, Monero, Ponce, Polanco, Valero Lecha”.

Para él, la acuarela y la tinta china revelan el pulso del artista sin artificios. No hay capas que oculten vacilaciones; cada trazo es confesión y lenguaje. Por eso, sostiene, el legado de «Inspiraciones del alma» se construye desde las bases: los jóvenes que hoy participan “ya están posicionados en el medio” y continúan expandiendo lo aprendido con generosidad, tal como lo hicieron las generaciones anteriores.

Mejía celebra especialmente el nivel técnico y conceptual que distingue esta edición. La madurez de quienes llevan años participando —como Mariela Ortez, Rodrigo Vega o Marcelo Mejía Palomo— convive con las búsquedas frescas de estudiantes que se incorporan por primera vez. “Estamos retomando esos grandes legados”, enfatiza.

Arte como convivencia ciudadana

La dimensión comunitaria del proyecto es uno de sus rasgos más distintivos. A diferencia de una galería tradicional, «Inspiraciones del alma» se construye para ser vista por cualquier persona que transite la ciudad: familias, visitantes, trabajadores, estudiantes, transeúntes nocturnos o madrugadores.

“Queremos invitar a todos los ciudadanos a acercarse y disfrutar”, expresó Gerardo J. Simán, el presidente ejecutivo de Davivienda, institución que acompaña este esfuerzo, recordando que el arte no solo enriquece el paisaje, sino que activa una relación distinta con el espacio público. Apoyar iniciativas así —añadió— es devolverle algo a la comunidad y fortalecer la cultura como puente social.

El proyecto, además, ha generado un archivo vivo de la creación contemporánea en el país. Hasta la fecha, 595 artistas han participado y se han producido más de 1,000 obras, resguardadas no solo en su plataforma digital, sino también en 7,200 catálogos físicos que documentan el crecimiento del movimiento.

Para Volarte, esta continuidad ha sido un verdadero regalo. “Encontrar un aliado así ha sido clave. Ya llevamos once años trabajando juntos, con la convicción de que el arte nos permite vivir en paz”, destacó su miembro Eleonora Escalante, el día de la inauguración. Y añade: “El arte hecho a mano, hecho con amor verdadero, se siente. Es una forma de expresar lo que llevamos dentro”.

Con sus gigantografías al aire libre, su tradición de once años y su compromiso por la formación artística, «Inspiraciones del alma» vuelve a confirmarse como una de las experiencias culturales más queridas del cierre de año.

Es, como dice Mariela Ortez, “un proyecto muy bonito que abre puertas”. Un regalo para la ciudad. Una invitación permanente a detenerse ante el color y la línea, y recordar que el arte también es un acto de encuentro.

Voces que tejen comunidad

"Inspiraciones del alma", once años de acuarela, tinta y comunidad artística. Foto: cortesía /  VOLARTE
Foto: cortesía / VOLARTE

La edición 2025 también se nutre de los testimonios de artistas que han crecido junto al proyecto y cuyo trabajo se ha visto fortalecido por esta vitrina pública.

Rodrigo Vega, participante desde 2017, reconoce en «Inspiraciones del alma» un punto de inflexión: “Conocer colegas, ver mi trabajo en una galería abierta al público y experimentar con la acuarela me ha motivado a crecer. Esta muestra ha documentado mi evolución”.

Marcelo Mejía Palomo, quien cumple casi una década dentro del colectivo, subraya el impacto emocional y técnico que la acuarela y la tinta china han tenido en su obra: “Cada pincelada me enseñó a ser auténtico. Este proyecto demuestra que aún hay quienes apuestan por el desarrollo del artista salvadoreño”.

Para Herbert Polío, Volarte se ha convertido en un espacio de descubrimiento: “Inspiraciones del alma es más que una exposición; es una comunidad donde los trazos se acompañan de amistad y generosidad. El arte vale más cuando se comparte”.

Finalmente, Ricardo López destaca el alcance que brinda una exposición en un espacio público: “Me llena de satisfacción que mi obra sea apreciada por todas las personas, más allá de los entornos cerrados. Mi propósito siempre ha sido generar emociones positivas”.

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