Demócratas optimistas y Trump desafiante a una semana de las legislativas
Los sondeos indican una alta probabilidad de que los demócratas se lleven la Cámara de Representantes, donde hace más de tres años perdieron la mayoría. En el Senado, donde los republicanos tienen 4 escaños de ventaja, el panorama se presenta más igualado.
Fotografía de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, en Washington (EE.UU.). EFE
Los demócratas afrontan con optimismo la recta final de la campaña de las elecciones legislativas estadounidenses de medio mandato, mientras que el presidente Donald Trump recorre el país a ritmo frenético para intentar revertir los sondeos que indican una derrota republicana.
El electorado está llamado a las urnas el 3 de noviembre para renovar la Cámara de Representantes (435 escaños) y un tercio (35 de 100 curules) del Senado.
Los sondeos indican una alta probabilidad de que los demócratas se lleven la Cámara de Representantes, donde hace más de tres años perdieron la mayoría. En el Senado, donde los republicanos tienen 4 escaños de ventaja, el panorama se presenta más igualado.
Los estadounidenses se muestran irritados por el alto costo de vida y desencantados con la guerra en Irán.
El precio de la gasolina subió imparablemente tras el inicio de las hostilidades en Oriente Medio, y Trump amenaza con reanudar los ataques directos tras las elecciones.
La Cámara de Representantes es el foro donde se discuten los presupuestos o el nivel de endeudamiento del país, y si los demócratas vuelven a obtener la mayoría, pondrán en muchos aprietos la agenda económica de Trump.
Además la cúpula demócrata ha prometido abrir investigaciones sobre el gobierno, las finanzas de la familia Trump o magnates aliados como el dueño de X, Elon Musk.
Si los demócratas obtienen también la mayoría en el Senado, la perspectiva de un nuevo intento de destitución de Trump, el tercero en sus dos mandatos presidenciales, es una posibilidad muy real.
«No hemos descartado nada ni hemos confirmado nada», declaró a CNN esta semana el probable nuevo líder de la Cámara de Representantes, el demócrata Hakeem Jeffries. «Me he vuelto un especialista» en procesos de destitución, dijo Trump recientemente.
Cansancio con los políticos
Los sondeos favorecen a la oposición, como acostumbra a suceder en las elecciones de medio mandato presidencial, pero los votantes muestran cansancio tanto con Trump como con los dos partidos hegemónicos.
Aproximadamente seis de cada diez votantes estadounidenses se dicen descontentos con Trump, los demócratas y los republicanos, según un sondeo de Gallup en septiembre.
Trump se aferra a los errores cometidos por encuestadores y expertos políticos en Washington en el pasado. El republicano ganó en 2016 contra todo pronóstico y volvió a la Casa Blanca en 2024 con triunfos en todos los estados dudosos.
Trump ha emprendido una frenética gira por más de la mitad del país, que lo llevará a celebrar dos mítines consecutivos este martes en Texas.
El presidente, que abandonará definitivamente la Casa Blanca en poco más de dos años, ha vuelto a poner en duda la transparencia de los comicios.
Trump dijo este martes que aceptará el resultado «si son elecciones honestas», y recordó que tiene capacidad de veto sobre iniciativas legislativas.
El desafío de Texas
Texas es un ejemplo de las dificultades de los republicanos para movilizar a sus votantes, a pesar del entusiasmo de la base más fiel a Trump, los partidarios del movimiento MAGA (Make America Great Again).
Estado conservador, Texas podría escoger por primera vez en más de tres décadas a un senador demócrata, James Talarico, por delante en las encuestas del candidato trumpista, Ken Paxton.
Los republicanos tienen igualmente perspectivas difíciles en Kansas, Iowa, Ohio y Alaska.
Fiel a su estilo agresivo, el gobierno ya anunció una demanda ante la justicia, contra los demócratas, por presentar en Alaska a un candidato a senador que tiene el mismo nombre que el republicano: Dan Sullivan.
Todos esos estados Trump los ganó con amplios márgenes en 2024.
Gracias a donaciones multimillonarias como las de Elon Musk (unos 366 millones de dólares en este ciclo electoral), los republicanos han acelerado la campaña de anuncios televisivos y en redes. Pero los demócratas tienen cierta ventaja global en captar fondos, según los datos de la Comisión Federal Electoral.
Los demócratas tienen sin embargo sus propios problemas en el horizonte: varios de sus candidatos clave, como el aspirante a senador por Michigan, Abdul El Sayed, provienen del ala más izquierdista, y son criticados duramente por los rivales republicanos.
El Sayed es acusado de excesiva simpatía con la organización Hermanos Musulmanes, con oficinas en varios países árabes que han sido designadas como «terroristas» por parte de Estados Unidos.
El electorado se muestra motivado y más de 23 millones de votos anticipados ya han sido enviados, frente a los 15 millones en las elecciones legislativas de 2022 en igual época.
Trump recurre a medidas drásticas para sembrar dudas
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Detenciones de extranjeros acusados de votar sin tener el derecho y recompensas por denunciar: la administración Trump recurre a medidas drásticas para sembrar dudas antes de las elecciones, en una cruzada que según la oposición demócrata es un intento de intimidación.
El presidente Donald Trump lleva años afirmando, sin pruebas, que cientos de miles de personas que no son estadounidenses votan en estados controlados por los demócratas, lo que alteraría los resultados.
En varios estados, como Pensilvania, California o Florida, agentes federales armados han detenido a un puñado de personas acusadas de haber votado en el pasado sin tener la ciudadanía estadounidense.
Una campaña que va acompañada de severas advertencias para las elecciones.
En Texas, el fiscal federal Aaron Reitz, quien había intentado en vano anular los resultados de las presidenciales en cuatro estados en 2020, se pronunció.
«Si violan la ley electoral federal, los perseguiré y los llevaré ante la justicia», advirtió la semana pasada en X.
Trump prometió una recompensa de un millón de dólares a «cualquiera que denuncie fraude electoral en las elecciones pasadas, o en las próximas elecciones de medio término de 2026». El mandatario no ha dado detalles de cómo se financiará o será administrada esta recompensa.
Detenciones
En California, la semana pasada se llevaron a cabo 28 detenciones, en casos que se remontan hasta el año 2002.
Estos arrestos «demuestran lo que hemos estado diciendo desde el principio», insistió el fiscal federal adjunto Bill Essayli en una conferencia de prensa.
«California envía boletas electorales a personas que no son ciudadanas y se niega a cumplir con la ley federal, que tipifica como delito el voto de quienes no son ciudadanos», insistió.
Al igual que muchos demócratas, Janice Hahn, miembro del consejo municipal de Los Ángeles, denunció «una intimidación a los votantes y un intento flagrante de socavar la confianza en nuestras elecciones de mitad de mandato».
Estas detenciones «se están utilizando para dar la impresión de que existe un fraude electoral generalizado, cuando sabemos que no es así», agregó.
En los últimos meses, la administración de Trump ha afirmado que California contaba con 190.000 votantes «ilegales» en sus registros.
Posteriormente, revisó drásticamente esa cifra a la baja, a 20.000 personas, y solicitó a la justicia que ordene la incautación de sus papeletas de voto, a pocos días de la votación.
Una lista muy cuestionada por las autoridades locales, quienes también se sorprenden por el momento en que se presenta este procedimiento judicial.
Numerosos estudios han demostrado que los casos de fraude electoral son muy poco frecuentes en Estados Unidos.
The New York Times analizó recientemente una base de datos del centro de estudios conservador The Heritage Foundation, que solo registra 100 casos de personas que votaron entre 1982 y 2025 sin ser ciudadanos estadounidenses.
«Esto representa aproximadamente el 0,000008% de los más de 1.300 millones de votos emitidos en las elecciones presidenciales durante ese período», señaló el diario.
Miedo entre los votantes
La administración de Trump está llevando a cabo «una persecución agresiva contra este tipo de fraude a nivel nacional», señaló Rick Hasen, profesor de derecho en la Universidad UCLA, en una reciente entrada de blog. «No es de extrañar que hayan encontrado pocos casos, ya que se trata de un problema limitado».
La campaña mediática del gobierno genera inquietud en algunos votantes. En Los Ángeles, un ciudadano estadounidense originario de Guatemala declaró de forma anónima a la AFP que no se sentía tranquilo.
«Están deteniendo a personas que tienen visas o la ciudadanía», se quejó. «Incluso alguien que se ha convertido en ciudadano puede tener problemas. Con este presidente, nunca se sabe», dijo.
Las asociaciones de defensa de los derechos civiles intentan reaccionar con iniciativas como «Vote Safe» (Voto Seguro).
Esta campaña envía a miembros del clero, veteranos de guerra, maestros y otros voluntarios a los centros de votación para que expliquen sus derechos a los votantes, medien en caso de conflictos y documenten si se producen intimidaciones.
«El miedo es el objetivo, y debemos actuar», afirma Mary Corcoran, directora del Save America Movement.
«Si no se le enfrenta, basta con el miedo para que la gente se quede en casa sin que un solo agente tenga que poner un pie en un centro de votación», refirió.