Lavarse las manos no consiste simplemente en ponerlas bajo el chorro de agua durante unos segundos. Para que esta práctica sea eficaz, debe realizarse con una técnica adecuada, utilizando agua y jabón y prestando atención a todas las superficies de las manos.
¿Cómo hacerlo correctamente?
Mojar las manos con agua limpia y aplicar suficiente jabón para cubrir ambas manos.
Frotar las palmas entre sí para distribuir el jabón.
Frotar el dorso de cada mano, entrelazando los dedos para limpiar también los espacios entre ellos.
Limpiar entre los dedos, sin olvidar las zonas que suelen quedar fuera del lavado habitual.
Frotar el dorso de los dedos contra la palma de la mano opuesta.
Limpiar ambos pulgares, sujetándolos y frotándolos con movimientos de rotación.
Frotar las puntas de los dedos y las uñas contra la palma de la mano contraria, prestando especial atención a estas zonas.
Enjuagar bien con agua limpia para retirar el jabón y los microorganismos desprendidos durante el lavado.
Secar las manos completamente con una toalla limpia o desechable. Si se utiliza un grifo de cierre manual en un baño público, conviene cerrarlo con la toalla cuando sea posible.
El proceso completo debe durar aproximadamente 40 a 60 segundos, desde que comienza el mojado hasta que termina el secado, siguiendo la técnica recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
También es importante comprender que el agua sola no sustituye al jabón. Y cuando no hay agua y jabón disponibles, un desinfectante de manos con al menos un 60 % de alcohol puede ser una alternativa, siempre que las manos no estén visiblemente sucias o grasosas.
La enseñanza debe comenzar en la infancia, repetirse en las aulas y reforzarse en los hogares, los restaurantes, los mercados y los lugares de trabajo. No basta con decirle a un niño que se lave las manos: hay que enseñarle cómo hacerlo, observar la técnica y convertirla en una rutina.
Porque una técnica correcta transforma un gesto cotidiano en una verdadera medida de prevención.
La lección es sencilla: no se trata de lavarse las manos por cumplir, sino de hacerlo bien para protegerse y proteger a los demás.
Médico.