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Las remesas representarían más de una cuarta parte de la economía salvadoreña en los próximos años

El peso de las remesas seguiría aumentando en los próximos años, aunque su crecimiento ya perdió fuerza en 2026 a causa del contexto migratorio en EE.UU.

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Las remesas representan un pilar fundamental para las economías de la región, entre ellas, la de El Salvador. Foto de referencia / generada con herramientas de IA.

Las remesas que reciben miles de hogares salvadoreños son una fuente de ingresos que sostiene el consumo de las familias y que ha ganado peso en la economía nacional en las últimas décadas. Sin embargo, mientras su importancia sigue creciendo, el ritmo al que aumenta el dinero enviado desde el exterior ha perdido fuerza, lo que se suma a los cambios en la migración hacia Estados Unidos que podrían añadir presión a estos envíos.

De acuerdo con un informe del Programa Estado de la Nación, si se mantiene la tendencia registrada entre 2000 y 2024, las remesas podrían representar el 26.26% del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador en 2030, una cifra que estaría por encima del 23.98% que equivalían en 2024, por lo que la proyección muestra que el país podría depender todavía más de estos recursos durante los próximos años.

El documento Perspectivas de Centroamérica y República Dominicana 2030: una mirada al desempeño de largo plazo y al futuro del desarrollo humano sostenible en la región advierte que este escenario también se observaría en Honduras y Nicaragua, donde las remesas superarían el 30% del PIB. “En estos dos países, así como en El Salvador, de mantenerse las tendencias actuales, las remesas representarían más de la cuarta parte del tamaño de sus economías en el 2030”, indica el informe.

No obstante, el documento aclara que el peso de estos ingresos no necesariamente se traduce en un crecimiento económico sostenido, pues, aunque ayudan a aliviar las necesidades de los hogares en el corto plazo, su aporte al crecimiento de largo plazo es menos claro. “A pesar de que la alta magnitud de las remesas es útil para el alivio económico al corto plazo, estudios demuestran que no tienen un impacto robusto sobre el crecimiento económico a largo plazo”, señala.

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La gran mayoría de las remesas es utilizada para la compra de bienes, como alimentos, o para el pago de servicios en los hogares. Foto: EDH / Archivo

Esta dependencia adquiere mayor relevancia en un momento en el que el crecimiento de las remesas, de hecho, ha perdido impulso en el país, pues entre enero y agosto de 2026, El Salvador recibió $6,788.28 millones, unos $249.04 millones más que en el mismo período de 2025, lo que equivale a un aumento del 3.8%. Un año antes, el crecimiento acumulado para esos mismos meses había sido del 18.4% con respecto a 2024, según datos del Banco Central de Reserva (BCR).

El economista Otto Boris Rodríguez, quien también es exvicepresidente del BCR, advirtió hace algunas semanas que la desaceleración de las remesas, sumada a la menor actividad en la construcción, podría restar fuerza a la economía durante el segundo semestre de 2026. El menor ritmo de crecimiento importa porque estos recursos sostienen el consumo de los hogares, así como una parte de la actividad comercial.

A lo anterior también se suma que el aumento extraordinario de las remesas registrado en 2025 pudo estar relacionado, en parte, con el temor a las deportaciones en Estados Unidos. Rodríguez explicó que algunos salvadoreños enviaron más dinero a sus familias para dejarles un respaldo económico en caso de tener que regresar al país, por lo que ese impulso no necesariamente se repetirá en los próximos años.

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Los cambios migratorios también podrían tener efectos en el mercado laboral, por lo que sus efectos en la economía podrían ser más amplios en realidad. Según un análisis de la organización Diálogo Interamericano. la migración salvadoreña pasó de 51,780 personas en 2024 a 16,032 en 2025, mientras que para 2026 estima que unas 17,636 personas saldrían del país. Al mismo tiempo, las deportaciones y el retorno de migrantes pueden aumentar la cantidad de personas que buscan trabajo en una economía donde ya predominan los empleos informales.

En este sentido, el informe advierte que los retornados podrían tener dificultades para encontrar empleo en actividades como la construcción, los servicios domésticos y la hostelería, sectores que ya enfrentan una alta competencia debido a la poca disponibilidad de oportunidades. Esta situación puede aumentar la presión sobre el mercado laboral y limitar las opciones dee los salvadoreños de la diáspora que se ven obligados a volver.

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