El Gobierno de Panamá informó este sábado que se mantienen las evaluaciones en todo el país, reforzadas en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veragua
El Gobierno de Panamá informó este sábado que se mantienen las evaluaciones en todo el país, reforzadas en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veragua

La Conferencia Episcopal de Panamá lanzó este sábado un mensaje de apoyo y solidaridad al pueblo panameño después del terremoto de magnitud 7.7 que causó daños en al menos 13 iglesias y cerca de una treintena de heridos leves.
La asamblea de obispos también invitó a la población a «mantener la serenidad, a cuidarse mutuamente y a seguir las orientaciones de las autoridades competentes, evitando informaciones no verificadas que puedan aumentar la preocupación», teniendo especial atención con los niños, adultos mayores, enfermos, discapacitados y familias más vulnerables.
El terremoto, cuyo epicentro se situó cerca de la localidad de Tonosí, en el suroeste del país, tuvo una magnitud de 7,7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), aunque el Instituto de Geociencias (IGC) de Panamá lo rebajó a 7,5, mientras prosiguen las réplicas, más de un centenar.
Desde la Conferencia Episcopal pidieron a sus sacerdotes y otros religiosos que permanezcan atentos a las necesidades de sus comunidades y que las «parroquias, donde las condiciones de seguridad lo permitan, sean verdaderos hogares de puertas abiertas, donde las personas encuentren acogida».
El Gobierno de Panamá informó este sábado que se mantienen las evaluaciones en todo el país, reforzadas en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veraguas, las más afectadas y cercanas al epicentro del terremoto, y cifraron en 426 las residencias revisadas en las que se detectaron daños desde menores hasta totales.
También unos 419 centros educativos, de un universo de más de 3.000 en todo el país, se vieron afectados.
En ese último reporte no se dieron detalles del total de iglesias afectadas, algo que sí se hizo en un informe anoche, en el que cifraron en 13 los templos dañados en cinco provincias.
Entre ellos está la catedral de San Juan Bautista de Penonomé, en el centro del país, en donde una de las dos torres colapsó a causa del terremoto, precisamente en momentos en que varios sacerdotes y el obispo del municipio, Edgardo Cedeño, sostenían una reunión, como dijo el prelado a EFE.
También en el histórico pueblo de La Villa de Los Santos, en la península de Azuero, la zona más afectada por el terremoto, se vio afectada la iglesia que preside la plaza principal.
A esta iglesia de San Atanasio es imposible acceder porque las grietas se escurren por todas sus paredes y el último nivel de la torre del campanario ya no existe. Se cayó sobre la calle cuando la tierra temblaba con fuerza.
En el pintoresco pueblo de La Villa de los Santos, en el centro de Panamá, los vecinos enfrentan con dolor y sensibilidad el destrozo que el terremoto de magnitud 7,7 ocurrido en la víspera ha dejado en su patrimonio histórico y otras edificaciones.
Los vecinos entran en la plaza central pese a permanecer acordonada. Están incrédulos por la destrucción ocurrida en segundos por ese fuerte temblor, mientras con sus manos recogen escombros de lo que consideran historia fundamental de Panamá.
La Villa de Los Santos, fundada en 1569, ocupa un lugar central en la historia panameña por haber sido escenario del Primer Grito de Independencia de España, el 10 de noviembre de 1821. Esa gesta le dio un valor simbólico duradero y la consolidó como cuna de la nacionalidad panameña en la memoria histórica.
Este histórico pueblo, al igual que todos en esa zona afectada por el terremoto, mantiene una planificación urbanística típica de la etapa colonial española: una plaza principal presidida por una iglesia, rodeada de las sedes municipales y una marquesina en medio bañada de blanco.
Pero a la iglesia de San Atanasio, sin embargo, es imposible acceder porque las grietas se escurren por todas sus paredes y el último nivel de la torre del campanario ya no existe. Se cayó sobre la calle cuando la tierra temblaba con fuerza.
«Fue un momento muy triste porque le iglesia es un símbolo (…) queremos mucho este templo por lo que representa sentimentalmente», comenta a EFE el historiador, vecino y oriundo de La Villa de Los Santos Manuel Moreno Arosemena.
Moreno no puede evitar las lágrimas al recordar lo vivido sobre las 12.56 hora local del pasado viernes con el terremoto. Trabaja en uno de los edificios de la plaza y con el temblor salió corriendo a la calle y presenció el instante que la torre de la iglesia se caía.
Para Moreno, como el resto de vecinos, el templo católico representa un símbolo patrio. Tanto que los oriundos decidieron resguardar las dos campanas en la casa parroquial, aseguran.
Mientras tanto, un pequeño grupo se agolpa sobre los restos de la iglesia para juntar las conchas relucientes que revestían las paredes de la torre. Son conscientes, dicen a EFE, que en el futuro las volverán a incrustar.
Más destrucción en el pueblo
El resto de las calles de La Villa de Los Santos no se alejan del paisaje del corazón del pueblo con casas rasgadas, techos caídos y fachadas colapsadas.
Sus calles centrales, consideradas patrimonio histórico nacional desde mediados del siglo XX, están compuestas de casas de quincha, la construcción tradicional de esa zona caracterizadas por las tejas rojas ennegrecidas por la humedad y un pequeño patio delantero.
Pero ahora las estrechas vías están agolpadas por las tejas rotas, haciéndolas intransitables. En una de ellas está el septuagenario Alberto Lara, nacido y criado en La Villa de Los Santos.
Está postrado en su puerta con una mano sobre la cabeza y la otra aguantando el marco. No puede adentrase más, tampoco quiere irse. La casa, asegura, tiene un centenar de años entre generaciones pero ahora debe afrontar cómo arreglar el techo por el que entran los rayos del sol.
«Nunca había sentido eso. Muy fuerte. La casita se vino abajo», llora Lara con la cabeza gacha mientras recuerda lo vivido ayer.
Según el primer balance oficial de los damnificados por el terremoto de 7,7 en Panamá, no hay víctimas fatales y apenas una treinta de heridos leves, además de más de 400 edificaciones dañadas en el país.
En la provincia de Los Santos, a la que pertenece este pueblo y también Tonosí, una localidad próxima al epicentro del terremoto, se reportaron al menos 6 heridos leves, unas 300 personas evacuadas de una comunidad costera por el aumento del nivel del mar, además de 14 residencias, cinco hoteles, cuatro hospitales, 22 centros educativos y dos iglesias afectadas, entre otras edificaciones.
Durante la noche hubo más de un centenar de réplicas que no han dejado dormir a la población, acampada en parques o calles mientras la ayuda humanitaria está comenzando a distribuirse y las autoridades intentan reparar las caída de la electricidad.
La Villa de Los Santos tampoco durmió. Todos pensaban cómo van a reparar con fondos propios su iglesia.
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