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México despliega 500 militares en Tamaulipas, en frontera con EE. UU.

Washington había reportado que sus elementos recibieron disparos en una región de Tamaulipas, y México respondió enviando 500 militares a la zona

Militares mexicanos realizan un ejercicio
Militares mexicanos realizan un ejercicio en Santa Lucía. Imagen de referencia. Foto EDH/AFP.

México desplegó a 500 militares en la frontera con Estados Unidos luego de que Washington reportara que sus fuerzas recibieron disparos en la región, informó el lunes la presidenta Claudia Sheinbaum.

La operación inició en el estado de Tamaulipas, fronterizo con Texas, una zona disputada por los cárteles del narcotráfico del Noreste y del Golfo, ambos designados como «organizaciones terroristas extranjeras» por Washington desde febrero de 2025.

Sheinbaum dijo en su rueda de prensa diaria que el gobierno estadounidense reportó por escrito «disparos desde la frontera mexicana hacia Estados Unidos», pero añadió que su administración no ha recibido «ninguna evidencia».

«No tenemos ninguna evidencia que nos hayan dado de que en efecto hubo estos disparos de arma de fuego», declaró la gobernante izquierdista.

Sin embargo, ante la denuncia de la agresión, las fuerzas armadas mexicanas plantearon al gobierno estadounidense realizar un operativo militar en esa zona limítrofe dividida por el río Bravo.

El embajador estadounidense, Ronald Johnson, saludó el operativo en la red social X y agregó que la representación diplomática «ayuda a coordinar con las fuerzas mexicanas que se están desplegando en la zona fronteriza donde se registraron disparos contra elementos de la Guardia Costera de los Estados Unidos».

Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, el presidente Donald Trump presiona a México para que fortalezca su combate al narcotráfico y la migración irregular a través de la frontera.

Trump ha ofrecido apoyo militar a Sheinbaum, pero la mandataria ha rechazado en varias ocasiones cualquier intervención de Estados Unidos.

Sheinbaum acusa a grupos de derecha de EE. UU.

Por otra parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, acusó a grupos de la derecha dentro del Gobierno de Estados Unidos de buscar un cambio político en México, al ser preguntada sobre una posible intervención estadounidense en las elecciones presidenciales mexicanas de 2030.

“La derecha internacional, sí. Sí quiere intervenir, pues lo hemos estado denunciando permanentemente”, respondió la mandataria durante su conferencia de prensa matutina, sin ofrecer detalles ni nombres.

La mandataria remarcó que no atribuye esta postura directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, sino a ciertos sectores derechistas en Washington.

“Yo he dicho que él (Trump) no necesariamente es, pero hay grupos muy de derecha en ese Gobierno que no quieren a México y que no quieren a los pueblos. Y que buscan que cambie el Gobierno en México”, afirmó.

Sheinbaum reaccionó así a cuestionamientos sobre si veía un riesgo de intervención estadounidense en los comicios presidenciales de México en 2030, tras las denuncias de la izquierda sobre una supuesta injerencia de Washington en las elecciones de Brasil.

No es la primera vez que la mandataria advierte sobre una eventual intervención extranjera en los procesos electorales mexicanos.

En septiembre sostuvo que existía un “espíritu injerencista” relacionado con las elecciones de ambos países y llamó a denunciar públicamente cualquier intento de intervención.

Sin embargo, este lunes, vinculó esa posibilidad a sectores de derecha dentro de la Administración estadounidense y la situación en el contexto del avance de las fuerzas conservadoras en América Latina.

Asimismo, evitó pronunciarse sobre los procesos políticos de Brasil, Bolivia o Argentina y aseguró que no pretende asumir un papel de articulación de las fuerzas progresistas de la región.

“Mi interés no es organizar a la izquierda de América Latina. Para eso están los partidos políticos y otros mecanismos. Yo me concentro en México”, afirmó.

Sheinbaum consideró que puede existir comunicación entre partidos políticos y vínculos académicos para analizar los cambios políticos en la región, pero insistió en que su objetivo es “seguir gobernando México”.

También arremetió contra la derecha mexicana, a la que acusó de defender intereses económicos, el racismo, el clasismo y el autoritarismo, mientras reivindicó a su movimiento como “humanista”.

Frente a una posible intervención externa, sostuvo que la principal defensa de su proyecto político es conservar el respaldo ciudadano.

“Aquí la única defensa es el pueblo. La única”, sentenció.

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