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Cáncer de mama en hombres: una amenaza poco frecuente, pero más letal por el diagnóstico tardío

Aunque representa el 1 % de los casos, el cáncer de mama masculino registra mayor mortalidad por diagnósticos tardíos y tabúes sociales, advierte un oncólogo

Los hombres, al igual que las mujeres, deben de autoexaminarse para detectar alguna irregularidad en su salud. Foto EDH/REFERENCIA

Cuando se habla de cáncer de mama, la conversación pública suele centrarse casi exclusivamente en la población femenina. Sin embargo, los hombres también poseen tejido mamario y, por tanto, no están exentos de desarrollar esta enfermedad. 

Aunque la incidencia en varones representa apenas el 1 % del total de casos a nivel mundial, la falta de información, los prejuicios culturales y el diagnóstico en etapas avanzadas convierten a este padecimiento en un peligro severo para la salud masculina.

El doctor Danilo Arévalo, oncólogo y ginecólogo, advierte que una de las principales barreras para lograr un tratamiento oportuno es la ausencia de una cultura de autoexploración y la postergación de la consulta médica por factores sociales.

«Es la misma cultura machista de que ‘no, ya va a pasar o ya va a desaparecer’», señala el especialista, al explicar por qué los hombres suelen acudir al médico cuando la enfermedad ya ha progresado.

¿Por qué avanza más rápido en los hombres?

A diferencia del cáncer mamario femenino, que con frecuencia responde a factores hormonales, en los hombres la patología suele asociarse a un sistema inmunológico deficiente o a alteraciones genéticas, lo que le confiere un pronóstico más reservado.

A esto se suma un factor anatómico determinante: la glándula mamaria masculina es sustancialmente más pequeña.

«La mama de los hombres es más pequeña, entonces un tumor fácilmente puede abarcar la mama rápidamente y ser una etapa avanzada en poco tiempo», explica el doctor Arévalo.

Asimismo, existen conductas y factores de riesgo específicos que pueden propiciar la aparición de anomalías en el tejido mamario. 

Entre ellos se encuentra el consumo crónico de alcohol. 

El especialista detalla que la ingesta excesiva de alcohol favorece la formación endógena de hormonas femeninas, lo que estimula el desarrollo del tejido. 

Del mismo modo, las personas que reciben terapias hormonales femeninas presentan una mayor estimulación en la zona, lo que incrementa el riesgo.

Señales de alerta y cuándo consultar

Los especialistas recomiendan que los hombres comiencen a prestar mayor atención a su cuerpo entre los 30 y los 50 años. 

Los signos iniciales de alerta no difieren sustancialmente de los que se buscan en las mujeres, pero requieren atención inmediata:

  • Aparición de una masa o bulto: Suele manifestarse principalmente en la región retroareolar (justo debajo de la aréola y el pezón).
  • Cambios en la piel y el pezón: Retracción del pezón y enrojecimiento en la superficie de la mama.

«La recomendación es que conozcan su cuerpo, que exploren, que sepan identificar lo que no es normal y que no retrasen una consulta con un médico especialista; la consulta oportuna le puede salvar la vida», enfatiza el oncólogo.

Diagnóstico, tratamiento y mitos en la atención médica

El abordaje médico para el cáncer de mama en hombres utiliza los mismos métodos diagnósticos que en las mujeres, tales como la ecografía y la mamografía. 

En cuanto al tratamiento, según la etapa en la que se detecte la lesión, se recurre a la cirugía para la extirpación de la glándula mamaria, complementada con quimioterapia o radioterapia.

En el marco de las campañas de concientización contra el cáncer, el doctor también hizo un llamado a derribar mitos sobre las pruebas médicas, tanto en hombres como en mujeres. 

Aclaró que la mamografía moderna ya no causa dolor gracias a los avances tecnológicos e insiste en que las herramientas emergentes no reemplazan el criterio profesional.

«Si bien es cierto la Inteligencia Artificial es una herramienta valiosa, no sustituye la evaluación de un especialista ni de una mamografía», concluye el especialista, recordando que la detección temprana sigue siendo la clave fundamental para salvar vidas.

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