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La naturaleza de la acción

Lindsay Clancy, una enfermera de partos de Massachusetts, estranguló a sus tres hijos menores el 24 de enero de 2023. Lo hizo después de haber mandado a su esposo por un encargo de comida. Después de los hechos se hizo unos cortes con un cuchillo y se lanzó desde una ventana, por lo cual quedó parapléjica

Cuando se menciona la palabra “forense”, las personas la asocian inmediatamente con situaciones de muerte, autopsias, o investigaciones de escenas de crimen.

Y es cierto que las ciencias forenses tienen que ver con esto, pero son mucho, muchísimo más amplias. La psiquiatría forense es toda una ciencia y también una especialidad médica. No es tan familiar como otras especialidades y más de uno se sorprende al escuchar el término y dice: “¿Y qué tienen que ver los psiquiatras con los muertos?”.

La psiquiatría forense tiene como objetivo colaborar con la administración de justicia en las diferentes áreas del Derecho. Los psiquiatras forenses pueden determinar incapacidad mental, determinar el grado de afectación de una víctima, pronosticar peligrosidad.

En el derecho penal, esta área de las ciencias forenses colabora con jueces, fiscales y defensores para determinar responsabilidad penal, realizando lo que también se conoce como dictámenes de inimputabilidad.

Una persona se considera responsable penalmente cuando es capaz de conocer la naturaleza de su acción, de distinguir entre el bien y el mal, entre lo lícito y lo ilícito y de adecuar su conducta con base a este conocimiento.

No son responsables penalmente los niños, aquellos que tienen retraso mental grave, los sordomudos de nacimiento y los que tienen enajenación mental o locura. Pero para que la locura sea un factor decisivo debe determinarse si al momento de cometer el crimen la persona actuó como consecuencia directa de esta. La decisión final es del juez o del jurado; los psiquiatras forenses proveen elementos científicos para fundamentar la decisión.

Si la persona es declarada no responsable o inimputable, no significa necesariamente que quede libre, sino que en lugar de ir a una prisión común se interna en una institución psiquiátrica.

Algunos casos son relativamente sencillos pues la incapacidad o la locura son evidentes, pero hay otros muy complicados. Uno de este tipo es el que actualmente está captando la atención de millones alrededor del mundo.

Lindsay Clancy, una enfermera de partos de Massachusetts, estranguló a sus tres hijos menores el 24 de enero de 2023. Lo hizo después de haber mandado a su esposo por un encargo de comida. Después de los hechos se hizo unos cortes con un cuchillo y se lanzó desde una ventana, por lo cual quedó parapléjica. Al ser capturada, confesó haber matado a sus hijos, pero aseguró que lo hizo obedeciendo una voz que le instaba al asesinato y al suicidio.

El defensor argumentó que Lindsay Clancy padecía de psicosis postparto y que al momento de cometer los asesinatos estaba enajenada mentalmente. La parte fiscal, por el contrario, indicó que en su proceder había premeditación y plena consciencia de lo que hacía.

Ambas partes llamaron a psiquiatras y psicólogos para fundamentar sus respectivas posiciones.

Para llegar a una resolución se debía llegar a un acuerdo unánime por parte del jurado. No se logró. De los doce miembros del jurado, once estaban claros en aceptar la no responsabilidad penal por trastorno mental. Uno no compartió esa idea y mantuvo su duda. Al final el juicio fue declarado nulo. Se tendrá que repetir.

El caso ha sido motivo de mucha discusión en los círculos legales, médicos, incluso en el público general. La opinión pública está dividida, entre los que apoyan a Linsay Clancy y los que la ven como una fría asesina, como una psicópata. Mucho se hablará sobre este caso en las próximas semanas. Veremos qué pasa.

Médico Psiquiatra.

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