Light
Dark

Embarazo adolescente en El Salvador: ¿está su cuerpo listo y qué riesgos hay?

Los datos actualizados de las autoridades indican que en El Salvador se registran 21 embarazos en adolescentes cada día. Médicos señalan los riesgos

En El Salvador se han reducido los casos de embarazos en adolescente luego del trabajo preventivo que han realizado diferentes instituciones. Foto EDH/Archivo

En El Salvador, la realidad del embarazo en la adolescencia muestra dos caras contrapuestas: por un lado, un avance significativo en la reducción de casos; por el otro, el impacto médico, psicológico y social que sigue pesando sobre miles de jóvenes. 

Según cifras oficiales registradas por el Ministerio de Salud (MINSAL) y consolidadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el país contabilizó 7,900 embarazos en niñas y adolescentes de 10 a 19 años en el año 2024, lo que representa un promedio de 21 casos diarios.

Consecuencias y riesgos en la salud física de las adolescentes

Desde el punto de vista médico, la gestación en la adolescencia se clasifica de forma automática como una condición de alto riesgo. 

El doctor Danilo Arévalo, oncólogo y ginecólogo, subraya que la anatomía de una menor aún no ha concluido su desarrollo madurativo: «Su útero no está bien diseñado, la pelvis no ha terminado su desarrollo y los senos siguen en proceso de maduración para la lactancia».

Esta inmadurez fisiológica incrementa considerablemente la probabilidad de sufrir complicaciones obstétricas y patologías severas:

  • Trastornos hipertensivos y preeclampsia: La doctora Priscila Coto, obstetra, y el doctor  Arévalo explican que las adolescentes son altamente propensas a desarrollar hipertensión arterial, preeclampsia y posibles complicaciones cardiovasculares esenciales posteriores.
  • Diabetes gestacional: Existe un riesgo elevado de padecer alteraciones en la glucosa durante la gestación, condición que en algunos casos puede evolucionar hacia una diabetes permanente.
  • Riesgo de cáncer cervicouterino: El inicio temprano de las relaciones sexuales constituye un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de cérvix, especialmente en niñas que no han sido vacunadas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH).
  • Complicaciones en el parto: Físicamente es más probable que una adolescente sufra partos prematuros o desgarros severos del canal de parto. Por otra parte, en cuanto a la salud del recién nacido, el doctor Arévalo aclaró que el riesgo de anomalías o enfermedades en el bebé es el mismo que en la población general.

El impacto psicológico, educativo y la carga en la niña

A escala emocional, tras el parto se produce una caída abrupta de hormonas que condiciona un periodo de tristeza profunda, el cual puede derivar en un trastorno depresivo mayor. 

A esta alteración química se suma el impacto psicológico de asumir una maternidad no planificada.

En el plano académico y social, aunque la legislación salvadoreña vigente prohíbe taxativamente negar la educación a las estudiantes embarazadas, la continuidad educativa se vuelve muy difícil.

La madre adolescente requiere un periodo de reposo y cuidado directo: por ley se otorgan 112 días de licencia de maternidad para garantizar la lactancia (siendo el ideal de seis meses).

Sin una red de apoyo familiar dispuesta a asumir el cuidado del bebé, continuar los estudios o acceder a empleos formales resulta una tarea muy compleja.

A nivel regional, el UNFPA destaca que América Latina y el Caribe es la segunda región con la mayor tasa de fecundidad adolescente en el mundo (50.60 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de 15 a 19 años). 

Los estudios del organismo demuestran que las mujeres que fueron madres en la adolescencia ganan sensiblemente menos en su vida adulta en comparación con quienes postergaron la maternidad.

Las responsabilidades del joven y las implicaciones legales

Un aspecto crucial analizado por los especialistas es el rol del varón adolescente. 

Los médicos señalan que las familias de los jóvenes tienden a desentenderse con mayor facilidad en comparación con la familia de la menor gestante.

Sin embargo, el marco legal salvadoreño establece que el padre adolescente no está exento de responsabilidades. 

A través de pruebas de ADN se puede determinar la paternidad, exigiendo una contribución que se traduce en obligaciones de manutención y alimentos. 

Aunque por su minoría de edad los varones no trabajan formalmente, la falta de cumplimiento de estas responsabilidades de subsistencia puede acarrear juicios y procesos legales en el futuro.

En el plano afectivo y psicológico, el doctor Arévalo señala que los varones tampoco están preparados para una paternidad temprana. 

Al estar en una etapa de exploración, es común que huyan del problema o que la relación de pareja finalice, lo que genera conflictos en sus futuras relaciones interpersonales y la carga emocional de no haber ejercido adecuadamente su rol paterno.

Prevención y rompimiento de tabúes en los hogares de El Salvador

Tanto el doctor Arévalo como la doctora Coto coinciden en que la principal herramienta de prevención radica en el hogar, instando a los padres a involucrarse activamente. 

El doctor Arévalo explicó que la corteza prefrontal del cerebro —zona encargada de discernir entre lo bueno y lo malo y de evaluar consecuencias— termina de formarse alrededor de los 12 años, lo que dificulta que los adolescentes tomen decisiones completamente sopesadas sin orientación.

Por su parte, la doctora lamentó la poca frecuencia con la que los padres buscan asesoría profesional orientativa: 

«En mi experiencia de más de 10 años, solo he atendido tres casos en que los padres traen a sus hijas de forma preventiva para explicarles sobre el desarrollo o la menstruación. La sociedad aún ve la sexualidad como un tabú o pecado, en lugar de una parte natural del ser humano».

La recomendación médica principal es superar las penas o tabúes y hablar con claridad a los hijos sobre las repercusiones de la actividad sexual temprana. Si los padres no saben cómo abordarlo, deben apoyarse en profesionales de la salud y, ante conductas que indiquen el inicio de la vida sexual, facilitar el acceso a métodos anticonceptivos adecuados para prevenir embarazos no planificados.

Estadísticas

Las autoridades reportan que en El Salvador se registran 21 casos diarios de embarazos en adolescentes.

La cifra refleja una importante tendencia a la baja: un 7.8% menos respecto a los 8,569 casos reportados en 2023, y una reducción drástica si se compara con el año 2015, cuando se registraron 24,944 gestaciones tempranas (un promedio de 68 por día). 

En el acumulado de la última década, El Salvador suma 150,322 embarazos en este grupo etario.

No obstante, a pesar de que los números representan hoy menos de un tercio de lo que eran hace diez años, especialistas coinciden en que el reto sanitario y social continúa siendo prioritario.

Legales Obituarios Epaper