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Firpo y Alianza, un respiro para el fútbol salvadoreño en Copa Centroamericana

Su clasificación a cuartos de final del torneo regional marca un precedente, pero no borra los problemas estructurales que se mantienen en el fútbol nacional

Matias Mier Alianza Marathon
Matías Mier celebra un gol con Alianza frente a Marathón por Copa Centroamericana. Foto EDH/Cortesía.

Los equipos salvadoreños cambiaron la lógica que se venía dando en Copa Centroamericana. Dos de los tres que participaron, Alianza y Firpo, se metieron a los cuartos de final del torneo regional, algo que nunca había ocurrido desde que adoptó ese nombre.

Y el tercero, FAS, no estuvo tan lejos, pero le faltó pegada en momentos clave, cedió un empate con polémica ante Municipal que le terminó condenando, y no logró el milagro en Costa Rica ante Cartaginés, al que, con 0-0, lo tuvo, pero acabó perdiendo 0-2.


Acabó cuarto del grupo el conjunto tigrillo, con balance de una victoria (solo contra Verdes de Belice, el más débil, un empate en casa frente al Municipal chapín y derrotas con el mencionado equipo tico y con Motagua (1-0), ambas de visita.

Pese a ello, su presentación en el torneo no fue mala, demostró que puede competir, acusó bajas importantes y falta de profundidad en banca (sobre todo variantes ofensivas). Aún así, su participación fue relativamente digna, le peleó por ratos al Cartaginés tico, que a la postre fue el ganador del grupo.

Líder de grupo

Lo de Alianza es para resaltar. No sólo es un nuevo equipo, sino que logró seguridad en casa (se llevó sus partidos por 2-1 ante el Antigua chapín y por 1-0 ante el Herediano – durísimo – tico. Eso como primer punto a resaltar, pero, además, logró una enorme, tremenda victoria de visita en Honduras ante el Marathón, en el último juego, para no solo asegurar su clasificación, sino para acabar líder.

Previamente, en la jornada 3, perdió contra Real Estelí, un equipo que en las ediciones 2023 y 2024 fue finalista, y que ha sido protagonista regional en las últimas campañas, aunque en 2025 y en esta se quedó fuera el equipo nicaragüense.

Fue, además, un partido en el que pagó caro sus errores atrás, pero mostró cómo recuperarse y logró lo que pocas veces han logrado los equipos salvadoreños, ir a ganar afuera (otra cosa es el momento que vive en el torneo doméstico).

Con balance de tres victorias, una derrota, 5 goles a favor y 4 en contra, y con 9 puntos, acabó líder de un grupo en el que compartía con tres grandes: Marathón, Herediano y Real Estelí. A priori, con eso, lo que parecía más probable es que finalizara cuarto o, quizás, tercero. Fue primero, enorme mérito.

Continuidad y resiliencia

Lo de Firpo, además, es caso aparte. La continuidad, desde el cuerpo técnico hasta la base de jugadores, ha sido importante en la filosofía de un equipo que ahora cree que puede competir contra los grandes de la región, y así lo demostró.

Sobre todo cuando venció al todo poderoso Liga Deportiva Alajuelense, el bicampeón de este torneo y, para muchos, el equipo más importante de Costa Rica y de Centroamérica en los últimos años.

Lo hizo, además, con clase, con oficio, con largos tramos dominando el partido ante el rival más temido de la región, y se impuso con claridad; incluso pudo ganarlo por más.

Y cuando le tocó sufrir, como en su último partido ante el subcampeón de 2025, el Xelajú chapín, lo supo aguantar. Sí, la figura fue el meta Felipe Amaya (quien también apareció en otros momentos clave en los otros duelos), pero lo hizo con oficio. Fue su peor partido en cuanto a que le tocó correr demás, pero en esfuerzo fue el que más. Y cuando se vio abajo en el marcador, respondió rápidamente.

Acusó a ratos quizás mayor profundidad de banca, pero aún así lo que ha realizado es histórico. Sacó un punto de visita clave, ganó sus dos partidos de local y solo perdió en el inicio del torneo, contra Plaza Amador.

Nueva lógica

Con lo realizado por los clubes salvadoreños, más la combinación de resultados de los cuatro grupos, los ocho equipos clasificados a cuartos de final del torneo dejaron a dos equipos nacionales, tres ticos y tres hondureños.

Es decir, ningún equipo guatemalteco, ninguno de Panamá, ninguno de Nicaragua (lo venía haciendo hace un par de torneos Real Estelí), lo que ha roto un poco la lógica de los últimos años.

En la edición pasada, por ejemplo, Plaza Amador (PAN) fue líder del grupo A (Alianza de El Salvador acabó cuarto); Sporting San Miguelito (PAN) se quedó con el B y Xelajú (Guatemala) fue segundo del D (en el que los nacionales Águila y Hércules acabaron penúltimo y último, respectivamente)

En 2024, en cambio, se metieron los chapines Comunicaciones en el B, y Antigua en el C (por detrás de Águila) – ambos segundos; además, Real Estelí en el D. Mientras que en 2023, pasaron Comunicaciones (GUA), Independiente (PAN) y Real Estelí.

¿Qué tanto podrán avanzar los salvadoreños en esta edición? Es algo que se comenzará a responder en unos días.

Pero más allá de eso, los resultados y el fútbol mostrado por los salvadoreños ha significado un respiro internacional, uno que, sin embargo, no implica cambios estructurales. Los problemas se han mantenido en el fútbol nacional.

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